Élevé Barre Studio, en el barrio del Poblenou, se presenta como el primer centro de este tipo en Cataluña. Permite acudir a clase con mascota, sin coste extra y con plazas limitadas para garantizar la convivencia.
Barcelona suma un nuevo espacio pensado para quienes no quieren separarse de su perro ni siquiera al hacer deporte. Élevé Barre Studio, abierto hace solo unos días en Poblenou, se ha convertido en un reclamo para dueños que buscan entrenar con su mascota cerca, en un ambiente tranquilo y preparado para ambos.
Cómo funciona el primer estudio pet friendly de Barcelona para entrenar con perro
La propuesta gira en torno al barre, una disciplina que mezcla movimientos de ballet con ejercicios de pilates y estiramientos de yoga. Pero aquí hay un detalle que marca la diferencia: los perros pueden entrar en la sala de entrenamiento.
Eso sí, el acceso está organizado. Por ahora solo se admiten dos perros por clase y, antes de entrar, sus dueños deben darles un paseo largo. La idea es que lleguen relajados y se mantenga un entorno cómodo para todos. De hecho, el centro cuenta con camas, cuencos de agua y chuches para que las mascotas esperen durante la sesión sin estrés. Vamos, que no les falta de nada.
La acogida inicial ha sido notable. A las 200 clientas ya inscritas se suman 22 perros que participan en esta experiencia sin pagar suplemento. Según explica Gabriella La Roche, fundadora del estudio, el objetivo es eliminar una de las barreras más habituales para hacer ejercicio: no saber qué hacer con la mascota mientras dura la clase.
Qué beneficios ofrece este centro de fitness para dueños y mascotas
Más allá de la novedad, el estudio defiende que la presencia de los perros mejora el ambiente. ¿La razón? Ayudan a que los alumnos se relacionen con más facilidad, rebajan la ansiedad por separación y favorecen una sensación de bienestar tanto físico como emocional.
La Roche sostiene que la respiración tranquila del animal puede contribuir a una relajación más profunda durante la sesión. Además, la convivencia en clase está ayudando a crear comunidad entre clientas que, en muchos casos, empiezan a hablar entre sí gracias a la presencia de sus perros.
El proyecto también incluye una cita mensual llamada Puppy barre, un encuentro abierto a unos 10 perros con sus dueños mediante entrada de 20 euros. La buena respuesta ha sido tal que ya se plantean ampliar el número de mascotas por clase e incluso estudiar aperturas de espacios similares en Madrid o Valencia.
