El especialista en derecho laboral explica en qué casos una renuncia voluntaria permite acceder a la prestación por desempleo sin necesidad de esperar tres meses obligatorios.
La prestación por desempleo sigue generando dudas entre muchos trabajadores, sobre todo cuando deciden dejar la empresa por voluntad propia. La pregunta es clara: ¿hay que aguantar tres meses sin ingresos antes de poder cobrar el paro? Según el abogado Ignacio de la Calzada, la respuesta no siempre es la que se piensa.
El mito de los tres meses para pedir la prestación por desempleo
De la Calzada recuerda que la normativa de la Seguridad Social en España fija unos supuestos concretos para cobrar el paro. En términos generales, se reconoce la prestación cuando hay un despido o cuando el trabajador se marcha por una modificación sustancial de sus condiciones laborales.
En cambio, la dimisión voluntaria y las situaciones de excedencia no dan, por sí solas, derecho inmediato a la prestación. De ahí que haya calado la idea de que, tras renunciar, habría que esperar siempre tres meses para poder solicitar el desempleo, algo que el abogado matiza.
Cuándo se puede cobrar el paro tras una dimisión voluntaria
Uno de los casos más habituales es el del trabajador que dimite y, poco después, firma un nuevo contrato en otra empresa. En esa situación, el periodo de prueba del nuevo empleo es determinante para saber si se podrá acceder o no a la prestación por desempleo.
El abogado explica que, si en ese segundo trabajo no se supera el periodo de prueba y aún no han pasado tres meses desde la dimisión, el paro queda bloqueado: el derecho está generado, pero no se puede cobrar. En cambio, si ya han transcurrido más de tres meses, sí se podrá solicitar la prestación con normalidad.
Diferencias clave entre despido y dimisión voluntaria para cobrar el paro
A partir de aquí, la clave está en distinguir entre dimisión y despido. De la Calzada subraya que “el despido siempre da derecho a acceder a la prestación”, también cuando se produce durante el periodo de prueba del nuevo contrato, aunque solo hayan pasado unos días desde que se dejó el empleo anterior.
Eso significa que, si el nuevo trabajo termina con un despido, el trabajador podrá pedir el paro aunque solo lleve un mes, dos o incluso quince días en la empresa. La dimisión, por el contrario, no abre por sí misma la puerta al desempleo y obliga a fijarse en cómo y cuándo se extingue el siguiente contrato. Por tanto, tras dimitir y empezar otro trabajo hay tres supuestos:
- No superar prueba antes de tres meses: sin paro.
- No superar prueba pasados tres meses: se cobra.
- Despido en el nuevo trabajo: derecho a paro.
Así es fácil prever la prestación.
