Si alguna vez has pensado que faltan todoterrenos “de verdad” que además se adapten a la moda de la electrificación, ojo con lo que trae Chery. Mientras Ford o Toyota no se lanzan a mezclar un híbrido enchufable con un motor diésel en una pick-up, los chinos sí lo han puesto sobre la mesa. El modelo se llama Chery KP31 y, aunque todavía es conceptual, anticipa de forma bastante fiel una pick-up de producción con mecánica PHEV y motor térmico diésel.
La marca quiere entrar en el segmento de las pick-up de tamaño medio a nivel global, dominado por la Ford Ranger y la Toyota Hilux. Y, por si fuera poco, deja la puerta abierta a Europa, donde “los coches de aspecto robusto llaman mucho la atención”, según Peter Matkin, ingeniero jefe de programas internacionales de Chery, en declaraciones a CarExpert.
¿Qué es exactamente el Chery KP31 y cuándo llega?
Chery insiste en que no es un simple diseño bonito sin futuro: hay calendario. Su llegada a Australia está prevista para el cuarto trimestre de 2026, un mercado clave por tradición y volumen en este tipo de vehículos y que, aunque no lo parezca, suele ser el paso previo para muchas marcas chinas antes de desembarcar en Europa.
Conviene aclarar también lo que no es: no deriva del concept KP11 (base de la submarca Himla) y no tiene relación con el T1TP híbrido entre SUV y pick-up. Este KP31 apuesta por un diseño más cuadrado, con proporciones verticales y una imagen orientada al uso fuera del asfalto, cercana a propuestas como el Jetour Traveller, vendido en España como ICH-X K2.
Tamaño, carga y tracción: cifras concretas
El prototipo mide 5,61 m de largo, 1,92 m de ancho y 1,92 m de alto. En producción reducirá su longitud a 5.450 mm, encajando de lleno en el segmento medio. Bajo la carrocería utiliza chasis de largueros y travesaños, imprescindible en este tipo de pick-up, y anuncia 1.000 kg de carga y remolque de hasta 3,5 toneladas. Además, la tracción a las cuatro ruedas incluye diferenciales delantero, central y trasero bloqueables, con distintos modos de conducción.
Un PHEV con motor diésel
La gran novedad es la mecánica: un sistema híbrido enchufable con motor 2,5 turbodiésel. Según la marca, será un 10% más eficiente que un diésel convencional equivalente y reducirá vibraciones en un 30%, además de permitir recorrer distancias significativamente largas en modo 100% eléctrico. En un contexto con alternativas como BYD Shark, Santana 400 PHEV o Ford Ranger PHEV, Chery se diferencia justo por esa combinación: PHEV sí, pero diésel.
El desarrollo contempla ajuste específico del chasis para Australia, aunque se citan como posibles destinos futuros Sudáfrica, Sudamérica y Europa. Si llega, puede complicarle la vida a propuestas como Santana y Ford, aunque ninguna sea PHEV diésel.
