Abril, trabajadora de hostelería, asegura que con la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) tiene la misma carga laboral, los mismos días libres, pero 50 euros menos en la nómina a final de mes. Su jefe, David, y la activista Afra Blanco ponen el foco en las retenciones y en cómo se ajusta luego la declaración de la renta.
Abril se dedica a la hostelería y no está conforme con la última subida del SMI. Explica que “tengo la misma carga laboral y los mismos días libres pero estoy cobrando 50 euros menos que cuando empezó el año pasado”, una situación que califica de “deprimente y desmotivante”. No es precisamente el escenario que mucha gente imagina cuando oye que el salario mínimo sube.
Su jefe, David, ha aumentado 100 euros el salario de sus empleados y, aun así, afirma que estos están cobrando menos que el año pasado. Analizó el caso en el programa Espejo Público, donde explicó cómo les está afectando el preacuerdo entre el Ministerio de Trabajo y los sindicatos UGT y CCOO. Con la actualización, el salario mínimo se sitúa en 1.221 euros brutos mensuales en 14 pagas, una medida que, sobre el papel, beneficiará a unos 2,5 millones de personas.
Para este hostelero, la subida del SMI es una medida “sin sentido”. Considera que “cada vez que sube el SMI repercute en los precios” y que puede terminar excluyendo “a la gente más vulnerable del mercado laboral: gente con baja cualificación y formación”. Además, asegura que este año paga 200 euros más por trabajador: ha pasado de 2.080 a 2.220 euros por cuatro trabajadores y soporta casi mil euros más de costes que, según denuncia, tiene que repercutir en los precios.
Cómo afecta la subida del salario mínimo en hostelería a la nómina mensual real
La situación de Abril ilustra la parte más incómoda de la subida del salario mínimo: en teoría gana más, pero en su cuenta entra menos dinero. ¿Cómo puede ser? Ella misma resume el impacto en una frase: “Es deprimente, cobro 50 euros menos que cuando empezó el año pasado”.
David explica que, en la hostelería, la alta rotación hace que muchas personas encadenen varios trabajos en un mismo año. En los primeros empleos, según cuenta, se aplicaba una retención del 4% en nómina y ahora, al regularizarse su situación, esa retención ha pasado al 11%. Para entender mejor el efecto que describe, se puede resumir su ejemplo de la siguiente manera:
| Año | Sueldo bruto mensual | Retención aplicada | Sueldo que llega a la trabajadora |
|---|---|---|---|
| Año pasado | 1.620 euros | 4% | 1.428 euros |
| Este año | 1.740 euros | 11% | 1.358 euros |
Sobre el papel, el sueldo bruto sube 120 euros, pero la cantidad que finalmente recibe baja 70 euros. Para quien vive al día, esto no es un matiz técnico: es lo que marca si llega o no llega a fin de mes, y no es ninguna broma.
Retenciones, declaración de la renta y dudas sobre quién sale realmente ganando
La activista Afra Blanco ha puesto en duda que la situación pueda explicarse solo así. Señala que ahora a la trabajadora le retienen más cada mes, del 4% al 11%, y recuerda que “aquí lo que vale es el cierre”. Es decir, lo que acaba saliendo en la declaración de la renta.
Afra apunta que “cuando haces la declaración de la renta igual aquí lo que ha habido es un mal ajuste”. Según su planteamiento, cuando le quitaban un 4% “habría tenido que pagar al final del año”. De ahí que insista en que “es imposible que tú cobres más y percibas menos” al cerrar el ejercicio completo. ¿Y qué pasa entonces? Que muchos trabajadores solo miran la nómina mensual y no el resultado final de la campaña de la renta. De forma muy resumida, este caso gira en torno a varias ideas clave:
- Subida del SMI hasta 1.221 euros brutos en 14 pagas, aumento de salarios de 100 euros por parte del hostelero, mayores costes empresariales, cambio de retenciones del 4% al 11% y posible mal ajuste en la declaración de la renta señalado por Afra Blanco.
En consecuencia, el debate no se limita a si el salario mínimo sube o baja, sino a quién ayuda realmente una subida cuando se cruzan costes, precios, retenciones y el resultado final de la declaración de la renta.

Qué máquina el pedro sáunez!