Tener perro en Fuengirola va a implicar algo más que sacar la correa y las bolsitas: tocará añadir una botella con agua y vinagre al kit básico de paseo. El Ayuntamiento de la localidad ha iniciado la tramitación para modificar la ordenanza de Convivencia Ciudadana y hacer obligatorio diluir los orines caninos en la vía pública. No cumplir con esta nueva norma podrá salir caro: las multas pueden alcanzar los 750 euros, consideradas de carácter «leve».
La medida se aplicará «a lo largo de 2026», una vez que la modificación de la ordenanza quede aprobada de forma definitiva. Mientras tanto, el Consistorio seguirá insistiendo en la concienciación y en el reparto de «botellitas» entre los vecinos. En resumen, el pipí del perro que antes se quedaba en el suelo ahora habrá que aclararlo… o arriesgarse a una sanción nada simbólica.
¿En qué consiste la nueva obligación para los dueños de perros en Fuengirola?
La idea es sencilla, aunque rompe un poco la rutina de muchos paseos: quien salga a la calle con su perro en Fuengirola tendrá que llevar una botella con agua y vinagre para diluir los orines del animal en la vía pública. El Ayuntamiento ya habla de estas «botellitas» como un elemento obligatorio del equipo básico del propietario de mascotas, al mismo nivel que la correa o las bolsas para los excrementos. En consecuencia, dejar el suelo tal cual después de que el perro orine dejará de ser una costumbre tolerada para convertirse en una conducta sancionable.
Para «hacer preceptiva la utilización de una solución líquida de agua y vinagre para aclarar las micciones de las mascotas», el Consistorio modificará tres artículos concretos de la ordenanza de Convivencia Ciudadana: el 23, el 24 y el 38. Esta ordenanza es la norma municipal que regula cómo debe ser el comportamiento de los vecinos en la calle y en los espacios públicos. Por tanto, la obligación de usar la botella quedará integrada en las reglas generales de convivencia de la ciudad, no como una campaña puntual, sino como una exigencia permanente.
¿Cuándo se modificará la ordenanza de Convivencia Ciudadana?
El pleno municipal ya dio luz verde a la modificación de la ordenanza la semana pasada, y el Ayuntamiento ha empezado la tramitación necesaria para cambiarla. Según ha anunciado el propio Consistorio, la intención es que este cambio se materialice «a lo largo de 2026», momento en el que la obligación de llevar la botella con agua y vinagre pasará a ser plenamente exigible en la calle. Hasta que ese momento llegue, el proceso seguirá su curso administrativo habitual, con los pasos formales que requiere cualquier cambio en una norma municipal.
Mientras se completa esa tramitación, el Ayuntamiento no piensa quedarse quieto. La alcaldesa, Ana Mula, ha recordado que llevan ya varios años realizando campañas de concienciación para fomentar el uso de estas botellas: anuncios en la televisión municipal, mensajes en redes sociales y reparto de botellitas entre los vecinos. Además, ha explicado que tienen previsto intensificar estas campañas «en tanto en cuanto se hace efectiva la tramitación y sea aprobada de manera definitiva, a lo largo del presente año 2026». De ahí que, en la práctica, el Consistorio quiera que los dueños de perros adopten este hábito antes incluso de que la obligación entre en vigor.
¿De cuánto pueden ser las multas por no diluir los orines?
El incumplimiento de esta nueva obligación se encuadra como una infracción de carácter «leve» dentro de la propia ordenanza de Convivencia Ciudadana. Que sea leve no significa que salga barato: las sanciones económicas asociadas pueden llegar hasta los 750 euros. Dicho de otra forma, olvidarse de la botellita o decidir no usarla puede salir bastante más caro que el propio mantenimiento mensual del perro, por lo que el Ayuntamiento confía en que la amenaza de la multa tenga un efecto disuasorio claro. A continuación se resumen los principales aspectos de la sanción prevista por el Consistorio:
| Aspecto regulado | Detalle |
|---|---|
| Conducta sancionada | No usar una solución de agua y vinagre para aclarar los orines de las mascotas en la vía pública |
| Tipo de infracción | «leve», dentro de la ordenanza de Convivencia Ciudadana |
| Cuantía de la multa | Hasta 750 euros |
| Artículos afectados | 23, 24 y 38 de la ordenanza de Convivencia Ciudadana |
| Momento de aplicación | Cuando la modificación entre en vigor «a lo largo de 2026» |
Según ha señalado la alcaldesa, sancionar no es la opción que más les gusta, pero la consideran necesaria para que todos tomen conciencia de la importancia de este gesto aparentemente sencillo. En consecuencia, la multa se presenta como la última herramienta para asegurar que los orines se diluyen y que los espacios públicos se mantienen en mejor estado. El objetivo declarado del Ayuntamiento es garantizar la armonía y la convivencia entre vecinos, tengan o no tengan mascota, así como cuidar la imagen general de todos los barrios y zonas públicas de Fuengirola.
¿Qué pueden hacer desde ya los propietarios de perros en Fuengirola?
Aunque la modificación de la ordenanza se aprobará «a lo largo de 2026», el mensaje del Ayuntamiento a los dueños de perros es claro: conviene empezar a actuar como si la norma ya estuviera en vigor. De hecho, las campañas de concienciación llevan tiempo insistiendo en el mismo gesto: aclarar el pipí del perro en la calle con una mezcla de agua y vinagre para evitar manchas, malos olores y suciedad en aceras y esquinas. Por consiguiente, quien se acostumbre ahora tendrá mucho terreno ganado cuando llegue el momento de que la obligación sea oficial.
Para adaptarse sin agobios a este cambio y evitar problemas futuros, los propietarios de perros pueden seguir estos pasos prácticos:
- Llevar siempre una botella con una solución de agua y vinagre cada vez que salgan a la calle con su mascota.
- Usar esa botella para aclarar los orines del perro en la vía pública después de cada micción.
- Aprovechar las botellitas que el Ayuntamiento reparte entre los vecinos para este uso concreto.
- Prestar atención a las campañas informativas en la televisión municipal y en las redes sociales del Consistorio.
- Asumir esta práctica como un gesto cotidiano de convivencia y cuidado del estado general de los espacios públicos.
En primer lugar, seguir estas pautas ayudará a reducir el riesgo de multa cuando la modificación de la ordenanza esté plenamente vigente. Pero, más allá del bolsillo, el Ayuntamiento insiste en que se trata de una cuestión de respeto hacia el resto de vecinos y de mejora de la imagen de la ciudad. En definitiva, la ecuación queda bastante clara: botella con agua y vinagre en la mano, pipí aclarado y convivencia más cómoda para todos.
