La canaria trabaja limpiando complejos mineros con contratos eventuales, con sueldos que pueden llegar hasta 3.000 dólares australianos a la semana, pero sin vacaciones pagadas ni ingresos asegurados cuando no hay turnos.
Australia cuenta desde hace décadas con una potente industria minera, uno de los motores de su economía, que necesita tanto personal cualificado como trabajadores para tareas básicas. En ese contexto se mueve Marta Socorro, que ha decidido contar en redes sociales “la realidad” de su trabajo limpiando las minas en Australia. Resume su experiencia con una frase contundente: “Las minas, o te destruyen o te hacen más fuerte”.
Según explica, un trabajador eventual, conocido allí como casual, puede llegar a ganar unos 2.500 dólares australianos netos a la semana e incluso hasta 3.000 en algunas empresas, alrededor de 1.480 euros. Ella misma cuenta: “Cobro más de 1.400 euros limpios a la semana. Se trabaja 14 días seguidos, 11 horas diarias”. ¿Compensa ese sueldo tan alto cuando el ingreso no está garantizado cada mes?
Las duras condiciones de trabajo en las minas de Australia con salarios altos pero muy inseguros
Los salarios en la minería australiana son mucho más elevados que en empleos similares en Europa y atraen a muchos jóvenes con visados temporales. Sin embargo, en el caso de los contratos eventuales, la estabilidad brilla por su ausencia. Marta recalca que “cuando no trabaja, no cobra nada”, y que no existen vacaciones pagadas ni salario durante las semanas de descanso o si se pone enferma, porque “los mandan a casa” y dejan de ingresar dinero.
Lo habitual es encadenar dos semanas de trabajo y descansar una, aunque para ella esa semana de descanso no se paga. “Hay meses que he trabajado tres semanas y otros solo una”, explica. De ahí que la planificación económica resulte complicada: cada mes puede ser distinto y el nivel de ingresos cambia por completo.
Para entender mejor lo que supone este tipo de contratación, Marta resume algunos puntos clave de su día a día en las minas:
- Jornadas de 14 días seguidos con turnos de 11 horas, sueldos que pueden alcanzar los 3.000 dólares australianos netos semanales, ausencia de vacaciones pagadas, falta de ingresos en las semanas sin trabajo y riesgo de quedarse sin salario si enferma o si la empresa deja de llamarla.
En resumen, se trata de un empleo muy bien pagado sobre el papel, pero con una gran incertidumbre detrás de cada nómina.
Diferencias entre trabajadores eventuales y empleados a tiempo completo en la misma mina
Marta también compara su situación con la de los empleados a tiempo completo, los llamados full time. Estos trabajadores cuentan con un calendario de turnos fijo, el roster, y con el trabajo asegurado, aunque cobran menos cada semana que los eventuales. En cambio, quienes están como casual dependen por completo de las necesidades de la empresa y de su propio rendimiento. A modo orientativo, así se describen en su relato ambos tipos de empleo:
| Tipo de trabajador | Sueldo semanal según el relato | Estabilidad y turnos | Vacaciones y descansos |
|---|---|---|---|
| Eventual (casual) | Entre 2.500 y hasta 3.000 dólares australianos netos | Depende de las necesidades de la empresa y de su rendimiento | Sin vacaciones pagadas ni salario en semanas de descanso o baja |
| A tiempo completo (full time) | Menor sueldo semanal que los eventuales | Trabajo asegurado con un calendario de turnos fijo, el llamado roster | No se menciona en el testimonio de Marta |
Por lo tanto, la principal diferencia no está solo en la cifra semanal, sino en la seguridad de tener o no un turno asignado y un ingreso relativamente estable a lo largo del tiempo.
Calor extremo aislamiento y desgaste emocional en los turnos de limpieza minera
Más allá del sueldo, Marta subraya la dureza física y emocional de este trabajo. En las minas se encadenan 14 días seguidos con turnos de 11 horas diarias. “Mucha gente piensa que es solo limpiar, pero es un trabajo duro, muy duro”, asegura. Su labor incluye tareas de limpieza dentro del complejo minero, también las más desagradables, en un entorno industrial muy exigente.
El entorno tampoco ayuda. En verano, “las temperaturas son extremas” y las minas se encuentran en zonas aisladas, lejos de las ciudades. “Hay días que realmente no hablo con nadie”, cuenta. Además, describe cómo “está lleno de moscas, se te pegan por toda la cara. Tienes que ponerte una red en la cabeza”. ¿Quién está preparado para soportar durante semanas ese calor, el ruido y la soledad?
El aislamiento es habitual en la minería australiana y muchos trabajadores viven temporalmente en campamentos habilitados por las empresas mientras duran los turnos intensivos. Aun así, Marta ha decidido darle la vuelta a la experiencia: “He decidido tomármelo como una oportunidad”. Durante los periodos de trabajo escucha pódcast, acude al gimnasio e intenta mantener hábitos saludables. “A mí me ha hecho invencible”, afirma. Y, pese a todo, lo tiene claro: “No es fácil trabajar en las minas en Australia, pero sí vale la pena”.
