La Ley de Costas pone fin a un restaurante con 70 años de historia en el paseo marítimo de Sitges

El cierre del PicNic alcanza a la plantilla y al patrimonio del paseo marítimo. El plazo para abandonar voluntariamente el inmueble termina el 28 de septiembre.

El cierre del PicNic de Sitges entra en su fase decisiva tras el último servicio anunciado para el domingo 27 de septiembre. El Ministerio para la Transición Ecológica fijó el día 28 como límite para abandonar voluntariamente el edificio, según ACN. El restaurante acumula 70 años de actividad. La novedad afecta también al futuro del paseo marítimo, porque el Ayuntamiento reclama intervenir en sus próximos usos y atender a los trabajadores.

El cierre del PicNic tiene tres fechas y no equivale al derribo

La información difundida por ACN distingue el fin del servicio, la salida voluntaria y una eventual ejecución forzosa. Las últimas comidas estaban anunciadas para el 27 de septiembre; la entrega voluntaria termina el 28. Si no se produce, la actuación forzosa estaba prevista para el 29. Esta secuencia permite entender el alcance inmediato de la decisión. El conflicto pertenece a la ocupación del dominio público marítimo-terrestre, una situación diferente del cierre por perder el alquiler que afectó a Atxa, en Tarifa.

Joan Anton Matas explicó a ARA que la familia acataría la decisión judicial y había recibido la comunicación mediante correo electrónico y sus abogados. Según ACN, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña rechazó el último recurso presentado por el restaurante. Los propietarios cuestionan que se les obligue a marcharse sin una intervención inmediata sobre el inmueble. El calendario del desalojo no constituye, por sí mismo, una fecha de demolición. Quien consulte una noticia sobre el cierre debe distinguir esas dos actuaciones, porque sus efectos sobre el paseo serán distintos.

Sitges reclama participar en los usos del frente marítimo

El 26 de septiembre, Visit Sitges recogió la petición municipal de una interlocución directa e inmediata con el Estado. La alcaldesa, Aurora Carbonell, reclama conocer el proyecto previsto y su calendario. El Ayuntamiento quiere participar en la definición del ámbito ocupado por PicNic, Kansas y Club de Mar. Su planteamiento incluye conservar los espacios mientras se resuelve su destino. También solicita que las decisiones incorporen las necesidades del municipio y que no se ejecuten sin coordinación entre administraciones.

La protección patrimonial constituye otro elemento del debate. Los edificios están declarados bienes culturales de interés local, según la información municipal recogida por Visit Sitges. El consistorio vincula esa protección con la memoria y el paisaje del municipio. Además, se opone al cierre mediante planchas de hierro y pide alternativas respetuosas con los inmuebles. Para el vecino, queda pendiente conocer si esos recintos permanecerán clausurados o recibirán usos temporales. Esa decisión determinará la situación del espacio mientras se resuelve su futuro.

La historia del restaurante empezó antes de la actual discusión costera

La Vanguardia sitúa el comienzo de la gestión familiar entre finales de 1955 y principios de 1956. Josep Maria Matas Barceló acordó entonces hacerse cargo de la antigua Horchatería Valenciana. El establecimiento cambió de nombre y adoptó el de Pic Nic, inspirado en la película protagonizada por William Holden y Kim Novak. Esa cronología explica la referencia a sus siete décadas de actividad. La trayectoria del negocio y el litigio administrativo son planos distintos: la antigüedad no resuelve automáticamente la disputa sobre el suelo.

Un reportaje de Traveler publicado en junio de 2023 describía una oferta repartida entre restaurante, tapeo y el espacio Pique-Nique. La cocina marinera, los arroces y los pescados de lonja articulaban entonces su propuesta. El grupo familiar documenta una trayectoria hostelera más amplia, iniciada en Barcelona en 1908 y establecida en Sitges desde 1947. El cierre afecta a un local reconocible dentro de esa historia empresarial. No significa, por sí mismo, el final de todos los establecimientos gestionados por la familia.

El empleo y la continuidad empresarial requieren distinguir cada establecimiento

La información de ACN sitúa la plantilla afectada en alrededor de medio centenar de personas, según los propietarios. El Ayuntamiento ha ofrecido sus servicios para acompañarlas. No se ha publicado en esas fuentes una relación individual de recolocaciones o indemnizaciones. Por eso, el cierre no permite atribuir automáticamente una misma salida laboral a toda la plantilla. La causa tampoco debe confundirse con el desgaste laboral en la hostelería explicado en otros cierres, como el del restaurante Lúa de Madrid.

La continuidad comercial tiene un nombre diferente. La Vanguardia recuerda que Matas Arnalot abrió Sofia by Picnic el 27 de julio de 2023, frente al restaurante afectado. Su existencia no convierte la clausura del edificio original en una simple reforma. Son espacios distintos y cualquier reserva necesita identificar el establecimiento correspondiente.

La web del grupo Matas Arnalot permite comprobar sus negocios y sus canales de contacto. Para seguir este caso, las próximas novedades relevantes serán la entrega del inmueble y el proyecto concreto del espacio.

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