El artículo 4 exige medidas adaptadas al uso y riesgo de cada sistema, pero ya no obliga a garantizar un nivel «suficiente» individual. La supervisión nacional está activa desde agosto de 2026.
La obligación europea de alfabetización en inteligencia artificial sigue vigente para las empresas que desarrollan o utilizan sistemas de IA. El Reglamento (UE) 2026/1744 reescribió el artículo 4 del Reglamento de Inteligencia Artificial. Se publicó el 24 de julio y entró en vigor el 27 de julio de 2026. La reforma elimina un nivel mínimo concreto, pero mantiene el deber de adoptar medidas para desarrollar las capacidades del personal.
Qué cambió el 27 de julio en la obligación de alfabetización en IA
La redacción original, aplicable desde el 2 de febrero de 2025, exigía procurar un nivel suficiente de alfabetización en IA. La nueva versión obliga a proveedores y responsables del despliegue a apoyar su desarrollo. Deben considerar conocimientos técnicos, experiencia, educación, formación, contexto de uso y personas afectadas por cada sistema. El requisito ya no se centra en alcanzar un resultado individual medible. Ahora importa también qué medidas adopta la organización.
El cambio reduce la rigidez del requisito, pero no lo elimina. El artículo 4 aclara que ninguna empresa debe garantizar un nivel específico en cada persona. La Comisión y los Estados miembros deben facilitar el cumplimiento, especialmente para las pymes. Además, el Consejo de IA deberá aprobar recomendaciones con objetivos comunes y considerar los marcos europeos de competencias existentes.
Usar ChatGPT en tareas de trabajo también activa el deber de capacitación
La Comisión Europea ofrece un ejemplo que amplía el alcance para numerosas empresas. Si empleados utilizan ChatGPT para redactar publicidad o traducir textos, la organización debe informarles sobre riesgos específicos. La Comisión menciona expresamente las alucinaciones entre los riesgos que deben conocer. La obligación no queda reservada a desarrolladores o compañías que comercializan sistemas de inteligencia artificial.
El deber tampoco se limita a empleados con contrato laboral. Puede alcanzar a contratistas, proveedores de servicios y otras personas que operen IA por cuenta de la organización. No existe un curso único obligatorio, un certificado europeo ni la exigencia de nombrar un responsable específico de IA. La empresa puede mantener registros internos de formación y guías. El nivel de detalle puede variar según el sistema, la función y sus riesgos.
La supervisión ya está en marcha y las sanciones dependen de cada Estado
La aplicación del artículo 4 corresponde a las autoridades nacionales de vigilancia del mercado. La Comisión utiliza el 2 de agosto de 2026 como fecha general para el inicio de las facultades de supervisión. Su página específica también menciona el 3 de agosto para las reglas de supervisión y ejecución. Esa diferencia de un día figura dentro de la propia información oficial.
Las autoridades pueden imponer sanciones u otras medidas cuando aprecien un incumplimiento, conforme a las normas nacionales. La Comisión señala que la respuesta debe ser proporcional y valorar gravedad, naturaleza e intencionalidad. También advierte de la relevancia que puede tener un incidente relacionado con una formación o instrucciones inadecuadas. El Reglamento no crea automáticamente un derecho a indemnización para el trabajador.
Qué pueden hacer ahora las empresas para acreditar el cumplimiento
La Comisión propone identificar primero qué sistemas de IA se usan, para qué tareas y con qué riesgos. Después debe adaptarse la alfabetización al perfil de cada grupo. Los contenidos pueden abarcar funcionamiento, riesgos, límites, normativa, ética y medidas de control. También resulta útil documentar las actuaciones realizadas y actualizarlas cuando cambien las herramientas. Para reforzar competencias existen cursos gratuitos de IA, formación subvencionada del SEPE y becas de Google y Fundae.
La Oficina de IA mantiene además un repositorio con más de 40 iniciativas de empresas y administraciones. Incluye formación presencial, plataformas de aprendizaje, talleres y colaboración entre empresas y universidades. Copiar una de estas iniciativas no garantiza por sí solo el cumplimiento del artículo 4. La Comisión las utilizará para preparar ejemplos oficiales y mantiene entre sus proyectos la AI Skills Academy, con formación y reciclaje profesional.
