Comprar casa joven suena a misión imposible… hasta que miras tus números sin filtros. Entre sueldos que se estabilizan tarde y precios que parecen jugar en otra liga, la entrada se hace cuesta arriba. Muchos empiezan a ahorrar después de los 25 años y ahí el tiempo ya no corre a favor. Antonio Costa, con 26 años, cuatro pisos a su nombre y más de nueve años en el sector, insiste en que la clave está en la mentalidad y en el ahorro. Su receta tiene poco glamour pero mucha eficacia: ajustar expectativas y aprovechar si puedes vivir con tus padres. ¿El objetivo? Reunir de forma constante lo que pagarías de alquiler y destinarlo a la entrada.
¿Quién es Antonio y qué propone exactamente para comprar tu primera vivienda?
Antonio Costa se presenta como experto inmobiliario con 26 años, propietario de 4 pisos y más de 9 años de experiencia. En conversación con EL ESPAÑOL, relata que muchos jóvenes retrasan el inicio del ahorro porque el sueldo fijo llega “pasados los 25 años”. Su enfoque se resume en disciplina financiera y realismo: empezar a guardar desde ya, aunque sea sin piso “de revista”, y aprovechar cualquier ventaja doméstica.
A continuación, un resumen con los datos clave de su mensaje para que lo tengas de un vistazo.
| Dato | Valor |
|---|---|
| Edad de Antonio | 26 años |
| Propiedades en propiedad | 4 pisos |
| Experiencia en el sector | más de 9 años |
| Ahorro mensual sugerido si vives con tus padres | 700 a 800 euros |
| Momento en que muchos logran sueldo fijo | pasados los 25 años |
Antonio subraya que la palanca principal es la cabeza antes que la cuenta: “Es un conjunto de varios hábitos y también un cambio de mentalidad que debemos adoptar.”
¿Cómo ahorrar 800 euros al mes si vives con tus padres para la entrada?
La idea no tiene misterio, pero pide constancia: si puedes seguir en casa de tus padres, aparta cada mes lo que pagarías de alquiler. De esa forma, conviertes un gasto fijo en una hucha fija. No es magia; es rutina (y sí, al bolsillo le duele menos que al orgullo).
Pasos concretos que se desprenden del consejo de Antonio:
- Ajusta expectativas: tu primera vivienda no tiene por qué ser “perfecta”; aceptar un piso antiguo acelera la compra.
- Fija una cifra mensual realista: guarda 700 u 800 euros si vives con tus padres.
- Combina mentalidad y disciplina: define una estrategia de ahorro y cúmplela todos los meses.
- Aprovecha la cercanía al trabajo para seguir con tus padres y reducir gastos.
- Adapta el plan a tu situación: no es igual para todos, pero si puedes, funciona.
Por tanto, la lógica es sencilla: cambiar el “pago alquiler” por “ahorro mensual” y mantenerlo en el tiempo. Antonio lo concreta así: “Por ejemplo, si vives con tus padres, puedes ahorrar el dinero que destinarías a un alquiler, 700 u 800 euros al mes, y reunir así la entrada para una vivienda”.
Qué expectativas conviene cambiar antes de buscar casa
En primer lugar, conviene desterrar la idea de que la primera compra tiene que ser la casa soñada. De hecho, empezar por una vivienda sencilla (antigua, con reformas pendientes o poco “instagramable”) puede ser el atajo más sensato para entrar en el mercado. No hace falta que la cocina sea nueva ni que el baño parezca un spa; lo importante es que los números cuadren.
Antonio lo resume sin rodeos: “La primera vivienda no tiene por qué ser la casa de tus sueños.” “No pasa nada si es un piso antiguo”.
¿Y si tu idea de casa es demasiado “perfecta”?
Aquí llega el choque con la realidad del presupuesto. Antonio recuerda que muchos aspiran a todo, todo y todo, y ahí es cuando la compra se aleja: “Sin embargo, cuando queremos comprar, aspiramos a una vivienda perfecta: paredes lisas, cocina blanca y moderna, baño nuevo, muebles minimalistas… Y es cierto que antes de la crisis podía ser posible, porque las viviendas eran más baratas, pero ahora ya no”.
¿Este plan sirve para todo el mundo?
No necesariamente. Antonio insiste en que cada caso es distinto y no se puede generalizar. En consecuencia, si tu situación te permite vivir con tus padres cerca del trabajo, tienes una ventaja real; si no, toca adaptar la estrategia. Él mismo lo deja claro: “Pero claro, esto no se puede generalizar, cada persona tiene una situación distinta, pero quienes puedan seguir viviendo con sus padres cerca del trabajo, tienen una oportunidad real de ahorrar y planificar mejor su futuro”.
