El Congreso ha decidido esta tarde que, de momento, esa frase seguirá ligada al límite de 0,5 g/l de alcohol en sangre. Con 18 votos a favor y 19 en contra, la Comisión de Interior ha tumbado la proposición de ley del PSOE para bajarlo a 0,2 g/l. El suspense lo puso el PP, que esperó al instante final para sumarse al “no” de Vox y ERC. La Dirección General de Tráfico (DGT) y el ministro del Interior, Fernando Grande‑Marlaska, se quedan sin uno de sus proyectos estrella. Y, de paso, medio país sigue preguntándose si, algún día, el alcohol y el volante romperán definitivamente su tóxica relación.
¿Qué ha pasado exactamente con la votación?
El escenario ha sido la Comisión de Interior, con competencia legislativa plena, es decir, lo que allí se aprueba o se rechaza no pasa después por el Pleno. El resultado, cristalino: 18 “síes” frente a 19 “noes”.
- PSOE, Sumar y PNV defendieron la rebaja “en nombre de la vida”.
- PP, Vox y ERC la descartaron, cada uno a su manera: unos por “simplista”, otros por “recaudatoria” y los terceros porque “la tasa ideal es 0,0 y esto se queda corto”.
El choque recuerda a aquellas películas en las que la trama podría resolverse con un simple “vale, bajemos todos del coche”, pero los protagonistas prefieren alargar la tensión hasta el último fotograma.
¿Por qué algunos partidos han dicho “no”?
El PP reprochó al Gobierno el “formato”. Si tanta prisa había, preguntaron, ¿por qué no un real decreto “como tantas veces”? Vox habló de carreteras hechas un cuadro y de una medida “desproporcionada”.
Por su parte, ERC reconoció que la tasa 0,0 sería la realmente segura, pero puso el foco en los baches, las horas extra de los transportistas y la falta de examinadores en Cataluña.
En otras palabras, cada uno sacó su lista de deberes pendientes y dejó claro que, para ellos, el alcohol era solo una pieza de un puzle mucho más grande (y, de paso, más caro).
¿Qué proponía la rebaja frustrada?
La iniciativa socialista planteaba dos cambios concretos:
- Límite único de 0,2 g/l en sangre (0,1 mg/l en aire) para todos los conductores , nada de distinciones entre noveles y profesionales.
- Blindaje por ley, para que no quedase al albur de un mero reglamento.
Los defensores de la medida tiraron de datos: “En casi un tercio de los siniestros aparece el alcohol y casi la mitad de los fallecidos había bebido o consumido drogas”, recuerdan los informes del Instituto Nacional de Toxicología. El objetivo era sencillo de enunciar: menos copas detrás del volante, menos funerales en la carretera.
Consejos para no liarla al volante
Antes de que llegue la siguiente reforma (si llega), aquí van cinco maniobras básicas, tan evidentes que, a veces, se nos olvidan, para que tu viaje termine en casa y no en el parte del seguro:
- Planifica el regreso: si prevés beber, reserva taxi o comparte coche con quien se mantenga a cero.
- Marca la “última” a tiempo: deja la copa final al menos dos horas antes de ponerte en marcha.
- Alterna con agua o refrescos: tu bolsillo y tu cabeza lo agradecerán.
- No te fíes del “yo controlo”: el alcohol no negocia; disminuye reflejos desde la primera gota.
- Si dudas, sopla: muchos bares ya ofrecen alcoholímetros de un solo uso por menos de 2 euros; la multa arranca en 500 euros.
De ahí que, aunque la ley se quede donde estaba, la decisión final sigue siendo tuya. Porque, como recuerdan las asociaciones de víctimas, la tragedia no entiende de izquierdas, derechas ni abstenciones: solo aparece cuando alguien mezcla copa y volante.
