El Beluga de Airbus ha pasado de ser imprescindible a quedarse sin sitio en el cielo. Si te gustan los aviones raros, seguro que recuerdas esa especie de ballena voladora con un morro enorme que daba nombre a este modelo tan peculiar. Durante años fue una pieza clave en la logística interna de Airbus, encargada de llevar componentes gigantescos de un país a otro para que la cadena de montaje no se detuviera.
Después, la empresa intentó convertirlo en un avión de reparto de gran capacidad, con su propia aerolínea de carga, pero el plan comercial no funcionó y la aventura duró muy poco. El resultado es una flota envejecida, con solo un Beluga todavía en servicio y el resto retirado o esperando un destino más o menos digno. Y, como guinda, España vuelve a mirar la escena desde la barrera, igual que ya ocurrió con otros aviones únicos que terminaron lejos de nuestros museos.
Por qué el Beluga fue durante años el avión clave en la logística de Airbus
El Beluga de Airbus recibió su apodo por ese morro tan parecido al del cetáceo, una forma que puede parecer cualquier cosa menos aerodinámica, pero que tenía todo el sentido del mundo para su misión principal: cargar piezas enormes de avión. No era un capricho estético, sino una solución muy práctica para poder meter en su interior componentes de gran tamaño que no cabían en otros aviones de carga.
Con su fuselaje abombado, el A300-600ST tenía una capacidad de carga de 47 toneladas y podía alojar elementos de hasta 30 metros de longitud, lo justo para transportar un ala entera en cada vuelo. Cuando llegó el BelugaXL, la jugada fue todavía más ambiciosa: en su bodega ya no cabía solo un ala, sino dos, un cambio que Airbus veía como un salto importante en eficiencia.
| Modelo | Capacidad de carga conocida | Capacidad por viaje | Ejemplo de uso |
|---|---|---|---|
| A300-600ST Beluga | 47 toneladas y piezas de hasta 30 m | 1 ala por trayecto | Transporte de piezas de avión entre Broughton y las líneas de Toulouse o Hamburgo |
| BelugaXL | no indicada en los datos originales | 2 alas por trayecto | Sustituir al Beluga en la logística just in time de Airbus |
Airbus explicaba que, con un aumento en la fabricación y una logística just in time, es decir, con las piezas llegando justo cuando hacen falta en la cadena de montaje, pasar de un ala a dos por vuelo suponía un antes y un después en su eficiencia interna. Esto se notaba especialmente en rutas muy concretas, como el traslado de alas fabricadas en Broughton (Reino Unido) hasta las líneas de ensamblaje de Toulouse (Francia) o Hamburgo (Alemania). A medida que se aceleraba el ritmo de producción, con los viejos Beluga solo quedaba una opción: más aviones o más horas de vuelo para cumplir plazos. Al final, la media docena de BelugaXL se convirtió en la flota oficial para esa logística interna, relegando a los Beluga originales a un papel secundario.
Cómo intentó el Beluga reinventarse como avión de reparto de gran capacidad
Los Beluga no estaban pensados para acabar en tierra tan pronto: estaban diseñados para durar unas 40.000 horas de vuelo y su entrada en servicio se remonta a 1995. Por eso, allá por 2022, Airbus calculó que a las unidades retiradas de su propia logística todavía les quedaban hasta 20 años de vida útil y decidió darles una segunda oportunidad.
El plan fue crear una nueva aerolínea de carga específica, Airbus Beluga Transport (AiBT), y en noviembre de 2023 estas aeronaves obtuvieron su certificado de operador aéreo, es decir, el permiso oficial para funcionar como compañía de transporte. En esa nueva etapa, estos aviones estaban pensados para cubrir un nicho muy concreto dentro del reparto aéreo de gran capacidad, orientado al traslado de cargas muy voluminosas y delicadas como:
- satélites
- motores de aviones
- helicópteros
- maquinaria pesada
Sobre el papel, el momento parecía perfecto, porque los grandes Antonov An-124 soviéticos que solían cubrir ese tipo de transporte se habían recuperado para la contienda entre Rusia y Ucrania. Sin embargo, el mercado tuvo otra opinión: aproximadamente un año después, el negocio de AiBT se cerró por falta de demanda. La ballena de los cielos había encontrado una segunda vida prometedora, pero el trabajo real no llegó a acompañar al plan.
Qué Belugas siguen volando y cuál es el destino del resto
De los cinco BelugaST que había, solo queda uno en servicio: el que tiene matrícula F-GSTC «3». El resto de la flota ha ido quedándose en tierra poco a poco, entre jubilaciones discretas y aparcamientos a la espera de un nuevo papel que todavía no está claro en todos los casos.
El primero en despedirse fue el F-GSTA «1», que se jubiló en Burdeos el 21 de abril de 2021. En esa misma ciudad dijo adiós el F-GSTB «2» el 18 de diciembre de 2025. El F-GSTD «4» se retiró en Toulouse el 17 de septiembre de 2025 y el quinto aparato se despidió en Broughton el 29 de enero. El F-GSTF «5» es el único del que se conoce un destino concreto: se convertirá en un aula interactiva para estudios STEM en el Reino Unido. No está nada mal como final alternativo para un carguero gigante que, durante años, solo conoció hangares y pistas, y que ahora acabará lleno de estudiantes. ¿Quién no querría tener clase dentro de la panza de un Beluga?
Por qué España vuelve a quedarse sin un gigante del aire
En todo este reparto de destinos, España parece que vuelve a quedarse sin representante, igual que ya ocurrió con el antecesor del Beluga, el Super Guppy. En su momento le correspondía uno de esos aviones, pero se rechazó por falta de espacio en el Museo del Aire de Getafe. Aquel aparato terminó vendido a la NASA y todavía vuela, lejos de cualquier exposición permanente en territorio español.
La historia se repite también con otro modelo singular: el prototipo del A400M que había en Sevilla acabó desguazado. Mientras tanto, sus hermanos de programa tienen mucha más suerte y se exhiben en el museo Aeroscopia francés o en la factoría de Airbus en Bremen. Cuesta no preguntarse si realmente no había hueco para conservar estas piezas únicas y si, una vez más, España no está dejando escapar parte de su propia memoria aeronáutica.
Qué puedes hacer si te interesa la historia del Beluga y de estos aviones únicos
Si eres aficionado a la aviación, la jubilación del Beluga y el historial del Super Guppy o del A400M significan, en la práctica, que tendrás que mirar hacia fuera para encontrártelos. Los datos apuntan a escenarios muy concretos: el futuro aula interactiva del F-GSTF «5» en el Reino Unido, los A400M expuestos en el museo Aeroscopia francés o en la factoría de Airbus en Bremen, o el Super Guppy que sigue volando para la NASA. Aprovechar un viaje a esos lugares para acercarte a estas aeronaves puede ser la forma más directa de seguirles la pista.
Por otro lado, si te preocupa que España vuelva a perder oportunidades similares en el futuro, una opción es estar atento a las decisiones sobre conservación de patrimonio aeronáutico y apoyar, cuando se pueda, a museos y proyectos que reclaman espacio para este tipo de aviones. Al final, que la próxima ballena de los cielos acabe o no en un museo nacional dependerá también de cuánto interés demostremos como público cuando aún estamos a tiempo de decidir su destino.
