El B2 será obligatorio para obtener un grado en Andalucía: la Junta anuncia apoyos para que nadie se quede atrás

La nueva ley de universidades eleva del B1 al B2 el nivel de idiomas exigido para obtener un título de grado en Andalucía y se aplicará a partir del curso 2029-2030, afectando a los estudiantes que hoy cursan tercero de ESO.

A partir del 1 de octubre de 2029, quien quiera un título universitario andaluz deberá acreditar un nivel B2 en una lengua extranjera, equivalente al First Certificate. La norma, aprobada por el Parlamento autonómico con la mayoría absoluta del PP y el rechazo del resto de grupos, forma parte de la nueva ley de universidades con la que la Junta busca “modernizar” y “hacer más competitiva” la universidad andaluza. No es ninguna tontería para miles de jóvenes que miran ya de reojo su futuro académico.

Qué supone exigir un nivel B2 de idiomas para el título universitario

Hasta ahora, para graduarse bastaba con acreditar un B1 en un idioma extranjero. Sin embargo, la nueva ley eleva el listón y sitúa el B2 como requisito obligatorio para todos los grados. La Consejería de Universidad, Investigación e Innovación considera clave que el alumnado alcance el First Certificate dentro de su formación.

En centros como la Universidad de Sevilla ya existen bolsas de hasta 600 estudiantes que no pueden titularse porque no han logrado el B1. De ahí que muchos se pregunten si, con la subida al B2, aumentará este grupo de alumnos bloqueados al final de sus estudios. Para visualizar el cambio, la situación queda resumida en la siguiente tabla:

Aspecto claveSituación actual (vigente)Con la nueva ley aprobada
Nivel mínimo para graduarseB1 en idioma extranjeroB2 en idioma extranjero
Momento de aplicación del requisitoYa vigenteDesde 1 de octubre de 2029
Primeros alumnos afectadosTodos los grados actualesNacidos en 2011, hoy en 3º ESO

En consecuencia, el dominio de idiomas pasa de ser un requisito importante a convertirse en un auténtico filtro para la obtención del título. ¿Están las universidades y el propio alumnado preparados para este salto?

A qué estudiantes andaluces afectará el nuevo requisito B2 de idiomas

La medida comenzará a aplicarse con el curso 2029-2030, de modo que los primeros afectados serán los estudiantes nacidos en 2011 que actualmente cursan tercero de Educación Secundaria Obligatoria. Tienen por delante varios años para planificar su formación lingüística, pero el aviso llega ya negro sobre blanco en la ley.

Según defiende el diputado del PP José Carlos García, se trata de una norma “para los estudiantes” que “avanza aún más en los programas de apoyo para alcanzar un nivel B2”. El texto también permite que las universidades incluyan enseñanzas de idiomas en sus planes de estudio para fomentar el plurilingüismo.

Además, los idiomas extranjeros serán necesarios para acceder a plazas de ayudante doctor y profesor contratado doctor cuando estas vías supongan la incorporación a una universidad pública. Es decir, el nivel de idiomas contará tanto para el alumnado como para quienes aspiren a desarrollar su carrera académica en el sistema universitario andaluz.

Críticas de la oposición y dudas sobre igualdad de oportunidades educativas

La ley no ha logrado el consenso político. La oposición ha acusado al Gobierno andaluz de exigir más a la universidad pública que a la privada. El socialista Antonio Ruiz ha denunciado que hay “guantes de seda para las privadas, pocas exigencias para ellas y, sin embargo, nuevos derechos, como, por ejemplo, entrar en el pleno del Consejo Andaluz de Coordinación Universitaria”. En la misma línea, el andalucista José Ignacio García ha señalado que supone un paso más hacia la “privatización” de la universidad.

Las críticas no se quedan ahí. En la Comisión de Universidad, Investigación e Innovación, tanto estudiantes como profesorado expresaron dudas sobre la medida. ¿Se está reforzando realmente la calidad o se corre el riesgo de dejar a más jóvenes en la cuneta por no poder costearse academias o certificados oficiales? Antes de entrar en los detalles finales, conviene resumir las principales preocupaciones que han surgido en torno a esta subida del nivel de idiomas:

  • Mayor exigencia para las universidades públicas frente a las privadas y riesgo de aumentar la brecha social y económica entre estudiantes con más recursos y alumnado becado.

Tras esta lista, el debate se centra en cómo evitar que el nuevo requisito se convierta en un obstáculo añadido para quienes parten con menos medios.

Becas, programas de apoyo y financiación para alcanzar el nivel B2

La diputada de Por Andalucía Esperanza Gómez ha advertido de que la capacitación en idiomas es uno de los factores que mejor reflejan el nivel socioeconómico del alumnado. Considera que “está muy bien que se exija” un nivel superior, pero recalca que “supone una dificultad adicional para un alumnado que llega becado”, con claras “diferencias de partida”.

Según reconoce la propia Consejería, solo el 40% de los estudiantes de centros públicos andaluces cuenta actualmente con una titulación B2 o superior. El Barómetro del Centra muestra, además, que el 59% del alumnado prefiere mantener los requisitos lingüísticos actuales, frente al 20,5% que apoya subirlos a B2, mientras que un 15% se opone a cualquier obligación en idiomas.

Para intentar compensar estas dificultades, la ley contempla dentro del Modelo de Financiación de las universidades públicas un programa de becas y subvenciones destinado a ayudar al alumnado a conseguir el nivel exigido. La gran incógnita es si estas ayudas serán suficientes para que el B2 no dependa del bolsillo de cada familia. Por ahora, lo único seguro es que el reloj ya ha empezado a correr para quienes sueñan con un título universitario andaluz.

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