Comer bien no debería ser un lujo, pero el ticket de la compra dice lo contrario. Mantener una dieta equilibrada sale un 20% más caro al mes, y eso duele al bolsillo. El carro con rebozados, refrescos y platos precocinados ronda los 180 euros al mes, mientras que el de fruta, verdura y pescado fresco se dispara hasta los 215 euros. Tres de cada cuatro personas admiten que cada vez les cuesta más llenarlo con productos saludables. Los precios han subido en casi todo: huevos, lácteos, pasta integral… y el bolsillo lo nota. Aun así, hay margen para organizarse y ahorrar sin renunciar a lo básico.
¿Cuánto cuesta comer sano al mes y en qué se nota?
La comparación es clara: por evitar precocinados y rebozados y apostar por manzanas, peras y pescado fresco, la cuenta sube. El carro “tipo” con procesados se sitúa en unos 180 euros mensuales; el saludable asciende hasta 215 euros.
| Concepto | Importe mensual |
|---|---|
| Compra con rebozados y precocinados | 180 euros |
| Compra saludable (pescado, fruta y verdura) | 215 euros |
| Diferencia mensual | 35 euros |
En la práctica, ese salto supone 35 euros más cada mes por cambiar refrescos y snacks por producto fresco. No es ninguna ganga, pero es el peaje actual de priorizar una dieta equilibrada.
¿Qué productos se han encarecido más este año?
Con respecto a hace un año, el golpe más fuerte lo dan los huevos, con un 22% de subida. El café está casi un 20% más caro y los filetes de ternera acumulan un 18%; lo mismo puede decirse de la fruta, que para ahorrar conviene comprar directamente a los productores.
Además, la sensación al pasar por caja es de subida generalizada. Como resumen de esa idea, hay quien dice que el aumento se nota “desde una tableta de chocolate hasta una bolsa de patatas fritas”.
¿Por qué cuesta tanto llenar el carro de comida saludable?
Porque el encarecimiento se deja notar en los básicos del día a día. En la calle, un ciudadano lo resume así: “Lo llevo pues como todo el mundo, fatal”. Y otra persona insiste en el malestar por el nivel de precios: “Muy caro, muy caro. Estoy muy enfadada”.
El resultado es que, a estas alturas, tres de cada cuatro personas reconocen que les cuesta mucho llenar el carro con productos saludables. Por tanto, no es solo una percepción aislada, sino una dificultad extendida.
¿Cómo ahorrar sin renunciar a una dieta equilibrada?
Hay varias pistas prácticas en los propios testimonios y en los precios que se mencionan. No son fórmulas mágicas, pero ayudan a bajar el ticket sin tirar de precocinados.
- Comprar la fruta directamente a los productores: “Compensa, ahora mismo creo que compensa”, dice Joaquín; “Están más baratas que en el supermercado”.
- Comprar la carne por piezas enteras.
- Estar pendientes de las ofertas.
- Sustituir rebozados, refrescos y snacks por manzanas, peras y pescado fresco.
En consecuencia, con algo de planificación se puede mejorar la cesta sin dispararla tanto. Comer sano sale un poco más caro, pero al final sale a cuenta.
