El informe de Mars incluye puestos presenciales e híbridos. Llevar mascotas al trabajo depende de las normas empresariales y exige proteger a la plantilla.
El 49% de los encuestados en España se plantearía cambiar de empleo si pudiera llevar mascotas al trabajo, según Mars. La compañía publicó el estudio el 25 de junio de 2026 entre empleados de oficina o con modalidad híbrida. Ante el Día Mundial de los Animales del 4 de octubre, sus resultados permiten examinar cómo compatibilizar empleo y cuidado. Esa preferencia no concede un derecho general de acceso a una oficina privada.
La encuesta sobre mascotas al trabajo incluye empleados de oficina e híbridos
Censuswide realizó la investigación por encargo de Mars Petcare entre el 31 de marzo y el 15 de abril de 2026. Participaron 16.006 empleados mayores de edad de 16 países europeos. La metodología incluye personas que trabajan en oficinas o combinan esta actividad con trabajo a distancia. Por tanto, el resultado español no debe trasladarse automáticamente a toda la población ocupada. Tampoco mide cuántas personas han dimitido por este motivo ni permite calcular cuántos cambios de empresa se producirán.
La proporción española queda seis puntos porcentuales por debajo del 55% registrado para el conjunto europeo. Ambos resultados pertenecen a la misma encuesta. Esta comparación describe diferencias entre ámbitos geográficos, pero no demuestra un crecimiento respecto a años anteriores. Para quienes buscan mejorar su satisfacción laboral, el dato añade una cuestión a la búsqueda de empleo. Antes de valorar esta ventaja, necesitan saber cómo se aplica en el puesto concreto y qué condiciones establece la compañía.
Llevar mascotas al trabajo depende de las condiciones de la empresa
El artículo 20 del Estatuto de los Trabajadores sitúa la prestación laboral bajo la dirección del empresario. No reconoce un permiso específico para acudir con animales de compañía. De esa regulación se desprende que el acceso debe encajar en las condiciones de organización del centro. Un empleado puede solicitar información o proponer una política de admisión, pero la encuesta no le permite exigirla. También debe comprobar si existe alguna previsión aplicable en el convenio, el contrato o los acuerdos de empresa.
La Ley 7/2023 de bienestar animal tampoco establece una autorización universal para entrar con mascotas en cualquier oficina privada. Su artículo 29 contempla la admisión en determinados establecimientos y exige respetar las condiciones sanitarias y de seguridad. La norma distingue, además, el acceso a edificios públicos del régimen de otros espacios. Los perros de asistencia cuentan con una protección específica y no deben confundirse con mascotas ordinarias. Por eso, las reglas de una empresa deben interpretarse atendiendo al tipo de animal y de instalación.
Las alergias y el cuidado del animal condicionan la convivencia
La admisión de perros debe ser compatible con la seguridad y salud de quienes comparten el centro. Los artículos 14 y 16 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales obligan a proteger a la plantilla y evaluar los riesgos. El artículo 25 exige atender a trabajadores especialmente sensibles. Aplicado a esta situación, una alergia a los perros requiere valorar la exposición y las medidas necesarias. Esa valoración debe considerar las circunstancias concretas, sin dar por suficiente una autorización general para entrar con animales.
El bienestar de la mascota también forma parte de las condiciones que deben examinarse. La Ley 7/2023 obliga a mantener a los animales en condiciones adecuadas y evitar molestias, peligros o daños. Como recomendación organizativa, resulta razonable prever agua, una zona de descanso y una persona responsable durante toda la estancia. La compañía debería concretar también los espacios permitidos, las pautas de limpieza y la respuesta ante incidentes. Estas medidas propuestas ayudan a definir la convivencia; no constituyen un protocolo legal idéntico para todas las oficinas.
Qué preguntar antes de aceptar una oferta que admite mascotas
Quien encuentre una oferta que permita acudir con animales puede pedir a Recursos Humanos las condiciones por escrito antes de decidir. Es útil preguntar qué especies admite el centro, si exige autorización previa y qué días se aplica la medida. También interesa conocer las zonas excluidas, los límites de presencia simultánea y quién atiende cualquier incidencia. Como ejemplo, permitir perros durante una jornada mensual ofrece una solución distinta de admitirlos todos los días. La descripción del beneficio debe permitir distinguir ambas posibilidades.
Antes de cambiar de empresa, el trabajador puede contrastar esa respuesta con sus necesidades de cuidado y desplazamiento. También debería valorar salario, jornada, funciones y estabilidad del puesto, sin interpretar el porcentaje como una recomendación para dimitir. Si ya trabaja en una oficina, puede solicitar el protocolo vigente y plantear dudas al responsable del centro. Cuando exista un problema de salud relacionado con la presencia de animales, corresponde comunicarlo y pedir una valoración preventiva.
El informe original de Mars permite consultar el contexto de los resultados.
