Leonardo DiCaprio pagó 1,75 millones por una isla y su gran proyecto ambiental todavía no está terminado

Blackadore Caye fue adquirida en 2005 y su evaluación ambiental recibió luz verde en Belice. La web oficial aún describe el hotel y la estación científica como desarrollos futuros

Leonardo DiCaprio compró Blackadore Caye en 2005 junto al empresario Jeff Gram por 1,75 millones de dólares. La isla tiene 104 acres, equivalentes a algo más de 42 hectáreas. Diez años después se presentó un proyecto turístico y ambiental destinado a restaurar hábitats y operar con energías renovables. El Departamento de Medio Ambiente de Belice aprobó la evaluación ambiental revisada en 2016. A septiembre de 2026, la información disponible no respalda que la transformación esté terminada. Tampoco consta que el resort haya abierto al público.

El plan aprobado en 2016 eliminó las estructuras sobre el agua

La ficha oficial del Departamento de Medio Ambiente de Belice identifica la evaluación de Blackadore Caye como aprobada. El documento fue presentado en diciembre de 2015 y reenviado en julio de 2016. La autorización llegó después de meses de consultas públicas y revisión del diseño. El proyecto había generado dudas por sus posibles efectos sobre las aguas próximas, los fondos marinos y las zonas utilizadas por pescadores locales.

Una de las mayores controversias afectó a las construcciones previstas sobre el agua. Organizaciones vinculadas a la pesca deportiva y participantes locales pidieron retirarlas por su posible impacto sobre los bajos marinos. El plan final anunciado en octubre de 2016 eliminó esas estructuras. La revisión ambiental pasó así a ocupar un lugar central en el proyecto. El debate también aparece en otras iniciativas de restauración de ecosistemas que intentan compatibilizar actividad humana y conservación.

Qué pretendía restaurar el proyecto de Blackadore Caye

La propuesta nació con una ambición mayor que reducir el impacto de un hotel. Sus promotores describieron problemas de erosión, pérdida de vegetación y degradación de hábitats. El diseño planteaba energía renovable, gestión de residuos, recuperación vegetal y actuaciones para mejorar el entorno marino. También contemplaba una estación dedicada al estudio del cambio climático y de los efectos sobre los hábitats.

La web oficial mantiene hoy esa doble naturaleza. Presenta Blackadore Caye como un desarrollo restaurativo, pero todavía sitúa varios componentes en el futuro. Entre ellos aparecen un hotel de lujo, viviendas desconectadas de la red y una estación de investigación. Por eso, llamarla simplemente “santuario ecológico” resulta impreciso. El proyecto combina conservación con explotación turística privada. Ese equilibrio también se estudia en proyectos que buscan unir energía y biodiversidad sin dar por garantizado el resultado ambiental.

El resort debía abrir en 2018, pero la fecha no se cumplió

Durante la consulta ambiental de 2016, los promotores manejaban 2018 como fecha prevista de apertura. Ese calendario quedó atrás. La página actual del proyecto no ofrece una nueva fecha pública de inauguración. Además, una revisión publicada por Elle Decor en 2026 seguía describiendo Blackadore Caye como un desarrollo en curso. No lo presentaba como un complejo turístico plenamente operativo.

La compra de la isla tampoco es una noticia reciente. Ocurrió en 2005. El dato relevante ahora es la distancia entre la promesa inicial y el estado conocido del proyecto. Blackadore Caye sirve para analizar los límites del turismo sostenible cuando la conservación depende de obras, inversión privada y controles ambientales.

DiCaprio compró la isla con Jeff Gram y Paul Scialla se incorporó después

Otro detalle importante afecta a los socios del proyecto. La compra de 2005 se atribuye a Leonardo DiCaprio y Jeff Gram, propietario de Cayo Espanto. Paul Scialla, fundador de Delos, aparece después como socio del desarrollo inmobiliario y ambiental. Confundir ambos momentos altera la cronología. También convierte a Scialla en comprador original, algo que no coincide con las referencias de 2015 sobre la adquisición.

Lo verificable es que Blackadore Caye quedó asociada a un modelo que pretendía financiar restauración ecológica mediante turismo de alta gama. También consta que el proyecto obtuvo aprobación ambiental tras modificar su diseño. No puede afirmarse con la misma seguridad que la transformación esté completada. El balance dependerá de las obras ejecutadas, la apertura efectiva y los resultados ambientales que puedan medirse sobre la isla y sus aguas.

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