Los investigadores analizaron datos longitudinales de europeos de 50 a 75 años. El retiro redujo inicialmente la probabilidad de fragilidad, pero la tendencia terminó invirtiéndose.
El vínculo no sigue una línea recta. El estudio examinó a personas de 50 a 75 años mediante siete oleadas del proyecto SHARE, recogidas entre 2004 y 2019. Sus resultados sitúan alrededor de los 4,4 años de retiro el punto en que el efecto marginal cambia de signo. Desde entonces, cada año adicional aparece asociado con una probabilidad mayor de presentar fragilidad.
La jubilación reduce inicialmente la fragilidad, pero el efecto no se mantiene
Los autores encontraron que, durante el corto y medio plazo, estar jubilado reduce la probabilidad de presentar fragilidad. Esa ventaja inicial no continúa de forma indefinida. El modelo muestra una evolución curva: primero desciende el riesgo estimado y después comienza a subir. El cambio se produce, aproximadamente, tras 4,4 años de jubilación. El resultado corresponde a un promedio estadístico dentro de la población analizada, no a un diagnóstico individual ni a una fecha médica exacta.
Por ese motivo, alcanzar ese tiempo desde el retiro no implica que una persona pase automáticamente a ser frágil. El trabajo detecta una variación en la probabilidad, condicionada por el conjunto de datos y el método utilizado. Tampoco modifica cómo se calcula la pensión. La investigación aborda salud y duración del retiro, no cuantías, cotizaciones, edades legales ni derechos frente a la Seguridad Social.
El análisis utilizó siete oleadas de SHARE entre 2004 y 2019
Thomas Blavet, Thomas Rapp, Jérôme Ronchetti y Jonathan Sicsic trabajaron con datos longitudinales del Survey of Health, Ageing and Retirement in Europe. La muestra se limitó a participantes de 50 a 75 años. El equipo aplicó un enfoque de variables instrumentales. Para ello utilizó los años transcurridos desde la edad de jubilación anticipada y desde la edad legal de retiro. El método permitió estimar cómo variaba la probabilidad de fragilidad conforme aumentaba la duración de la jubilación.
El estudio también evaluó posibles diferencias por género y ocupación, aunque el resumen público no ofrece los resultados detallados de esos subgrupos. Tampoco indica el tamaño final de la muestra. Dinamarca y Países Bajos quedaron fuera porque no disponen de un esquema de retiro anticipado compatible con el instrumento. Israel fue excluido por falta de información comparable sobre sus umbrales de jubilación.
El hallazgo añade salud al debate sobre retrasar la jubilación
El artículo parte de que muchos países de la OCDE han impulsado políticas para elevar la edad mínima de jubilación. Esas reformas persiguen mejorar el empleo de los trabajadores de más edad y sostener financieramente los sistemas de pensiones. Sin embargo, los autores señalan que los efectos sanitarios de largo plazo han recibido menos atención. La fragilidad figura entre las consecuencias todavía poco estudiadas.
El resultado no permite concluir que trabajar más tiempo sea siempre mejor o peor para la salud. Tampoco compara directamente todas las políticas nacionales. Indica que los años transcurridos desde el retiro deben considerarse al estudiar el bienestar de las personas mayores. El análisis separa así el efecto inicial del que aparece durante una etapa posterior.
Los autores proponen prevención para quienes salen antes del mercado laboral
Los investigadores interpretan que la jubilación puede beneficiar inicialmente la salud, mientras que una duración prolongada puede tener consecuencias negativas. A partir de ese hallazgo, plantean programas preventivos dirigidos a quienes abandonan pronto el mercado laboral. Su recomendación no consiste en retrasar la jubilación de forma universal. El estudio identifica un colectivo que podría necesitar seguimiento y medidas preventivas durante los años posteriores al retiro. La investigación fue publicada el 25 de agosto de 2026 en The European Journal of Health Economics y analiza la relación entre jubilación y fragilidad.
El resultado tampoco permite atribuir la fragilidad únicamente a dejar de trabajar. El propio estudio analiza diferencias potenciales por género y ocupación, por lo que no presenta el efecto como uniforme. Además, el artículo no examina los recortes por jubilarse antes ni el importe recibido. Su aportación es otra. La duración del retiro importa y sus efectos pueden cambiar con el tiempo. El trabajo fue financiado por Chaire AgingUP!, con patrocinio de Mécénat des Mutuelles AXA y Caisse des Dépôts. Los autores declararon no tener conflictos de interés. También señalaron que los patrocinadores no participaron en el diseño ni en el análisis.
