Un yacimiento de Huelva aclara un misterio arqueológico abierto desde hace más de un siglo

Tres estelas prehistóricas descubiertas en el yacimiento de Las Capellanías, en Cañaveral de León, Huelva, aparecieron asociadas a estructuras funerarias y a un antiguo camino. Su posición ha permitido a los investigadores defender que, al menos en este lugar, estas piedras servían para señalar enterramientos y, al mismo tiempo, marcar un corredor utilizado para desplazarse por el territorio.

La conclusión forma parte de una investigación publicada en la revista científica Antiquity, que reúne los resultados generales de las excavaciones, los análisis arqueométricos, las dataciones y el estudio de los restos humanos recuperados en el complejo funerario.

No es, por tanto, un descubrimiento realizado durante las últimas semanas. La primera estela apareció accidentalmente en la primavera de 2018. Entre 2019 y 2021 se realizaron prospecciones en varios kilómetros alrededor del enclave, mientras que las principales campañas de excavación se desarrollaron en junio de 2022 y septiembre de 2023. La novedad es la publicación del análisis conjunto de todo el yacimiento.

La investigación ha sido desarrollada por especialistas vinculados, entre otras instituciones, a las universidades de Sevilla, Durham, Southampton, Huelva y Gotemburgo. Este tipo de trabajos científicos se desarrolla dentro de un entorno universitario en el que también existen diferentes vías de acceso mediante becas y programas de formación. El estudio de Las Capellanías pretende resolver uno de los mayores problemas que ha acompañado a estas estelas: muchas fueron encontradas fuera de su posición original, por lo que resultaba difícil determinar con seguridad dónde se colocaban y para qué se utilizaban.

Las tres estelas aparecieron vinculadas a estructuras funerarias

Los arqueólogos excavaron una superficie aproximada de 1.250 metros cuadrados e identificaron 18 estructuras funerarias, de las que ocho fueron excavadas completamente. Dentro de este espacio se encontraban las tres estelas y un camino que atravesaba el conjunto.

La primera estela, localizada en 2018, apareció junto a la estructura funeraria número 6 y debajo de la vía. La segunda fue encontrada en 2022 colocada boca abajo dentro del túmulo de la estructura número 1, justo en el límite del camino. La tercera pieza cubría parcialmente la estructura número 12 y estaba situada aproximadamente seis metros al sur de la vía.

La colocación no parece casual. La repetición del mismo patrón en tres puntos diferentes permite relacionar las piedras con las sepulturas y con la circulación por el enclave. Este contexto es especialmente valioso porque una parte importante de las estelas conocidas en la península fue desplazada antes de que pudiera documentarse arqueológicamente su posición.

Según la clasificación utilizada tradicionalmente, la segunda pieza sería una estela de guerrero, mientras que la primera y la tercera se aproximarían al grupo denominado «diademado» o «con tocado». Sin embargo, la tercera combina un tocado con armas y genitales masculinos, circunstancia que ha llevado a los especialistas a cuestionar una división demasiado estricta entre figuras masculinas guerreras y figuras femeninas diademadas. La propia Universidad de Sevilla explicó las nuevas claves aportadas por esta pieza.

El antiguo camino explica la segunda función de las piedras

Las estelas no habrían desempeñado únicamente una función funeraria. Su cercanía al camino indica que también pudieron actuar como referencias territoriales visibles para las personas que recorrían aquella vía.

El trazado siguió siendo utilizado en épocas posteriores y coincide parcialmente con un itinerario medieval descrito por el geógrafo Al-Idrisi para comunicar Sevilla y Badajoz. Los autores consideran que el corredor pudo tener una función de comunicación mucho antes, durante el segundo y el primer milenio antes de nuestra era.

Los símbolos representados en las piezas y los objetos recuperados muestran, además, conexiones culturales con otros puntos de las cuencas del Guadalquivir, el Guadiana y el Tajo. Las estelas de este tipo se concentran fundamentalmente en el suroeste de la península ibérica.

El yacimiento habría funcionado así como un espacio en el que se cruzaban la memoria funeraria, el control del territorio y el movimiento de personas, mercancías e ideas. Las piedras podían recordar a determinados individuos o grupos, pero también hacer visible su presencia ante quienes transitaban por el camino.

La necrópolis fue utilizada durante diferentes periodos

Las Capellanías conserva estructuras de varias épocas. Los investigadores identificaron sepulturas en cista correspondientes a la Edad del Bronce, aproximadamente entre 2200 y 1550 antes de Cristo, junto a enterramientos de cremación posteriores. La mayor parte de las dataciones obtenidas sobre los restos cremados se sitúa entre aproximadamente 800 y 550 antes de Cristo.

Entre los materiales recuperados aparecen cerámicas elaboradas a mano de tradición local y recipientes fabricados a torno relacionados con la influencia fenicia. También se encontraron fíbulas, elementos de cinturón, un pendiente de plata, cuentas de vidrio y cornalina, objetos de aseo y un cuchillo de hierro.

Los arqueólogos recuperaron cerca de 2,5 kilogramos de huesos cremados pertenecientes a un mínimo de 14 personas. El estado de los restos no permitió establecer el sexo de los individuos.

El resultado no puede aplicarse a todas las estelas ibéricas

El estudio aporta el contexto arqueológico que faltaba para demostrar la relación entre las estelas, las sepulturas y una vía de comunicación en Las Capellanías. Una investigación publicada previamente en PLOS ONE ya había estudiado específicamente el contexto de una de estas piezas y su relación con una tumba y el camino.

Esto no significa que todas las estelas conocidas en el suroeste peninsular tuvieran exactamente la misma función. Muchas continúan sin un contexto arqueológico seguro y pudieron ser utilizadas o reutilizadas de manera diferente según la época y el lugar.

Tampoco está completamente cerrada la cronología individual de las tres piezas. Las Capellanías aporta una evidencia excepcional para interpretar este conjunto, pero también demuestra que estas piedras tuvieron una historia más compleja de lo que sugerían las clasificaciones tradicionales.

Deja un comentario