El Moya 2 pudo volver por sus propios medios tras comprobar que no tenía vías de agua. Alfredo López relacionó el contacto con la velocidad del velero.
Una orca integrada en un grupo de siete u ocho ejemplares dañó el timón del velero Moya 2 el domingo 30 de agosto. El incidente ocurrió en la zona norte de la ría de Vigo, cerca de las islas Cíes, con dos personas a bordo. El sistema de gobierno quedó inutilizado, aunque el motor continuó funcionando. Tras revisar el interior y descartar vías de agua, la tripulación pudo regresar a puerto por sus propios medios.
El Moya 2 regresó a Baiona escoltado por Salvamento Marítimo
Salvamento Marítimo recibió el aviso alrededor de las 13:00 horas y movilizó la Salvamar Mirach. La embarcación Savana permanecía junto al velero y confirmó los daños en el timón. A bordo viajaban científicos que estudiaban el comportamiento de las orcas. El centro de coordinación recomendó mantener precauciones durante la revisión. Las sentinas estaban secas y el motor funcionaba con normalidad. El Moya 2 avanzó a unos seis nudos y llegó a Baiona sobre las 16:30 horas.
El episodio fue el segundo registrado en menos de 24 horas en aguas gallegas. El sábado, otro velero participaba en una regata organizada por el Club Náutico de O Grove. Una interacción con orcas también dañó su timón y obligó a alterar la navegación prevista. Ambos sucesos coincidieron con el paso de estos animales por las Rías Baixas. La ría de Vigo también aparece en informaciones sobre otros avistamientos marinos, aunque se trata de especies y situaciones distintas.
Los investigadores observaron una familia de siete u ocho orcas
En la zona navegaban miembros de la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños, conocida como CEMMA. Viajaban en el Evangelina, un velero de unos 20 metros de eslora. La embarcación se encontraba a pocas millas del Moya 2 cuando sus ocupantes comprendieron lo ocurrido. Alfredo López situó el avistamiento entre Cíes y Ons. «Estabamos a tres millas de Cíes dirección Ons cando os vimos», relató el científico. Varias embarcaciones se acercaron para custodiar al velero afectado.
Poco después, el grupo apareció ante los investigadores y permitió observar su composición. Los científicos calcularon que la familia estaba formada por siete u ocho ejemplares. Entre ellos se encontraba la orca que habría golpeado el timón. Durante el paso del grupo tomaron cientos de fotografías. Las imágenes servirán para comprobar el número exacto e identificar a cada animal mediante la forma de sus aletas dorsales.
El científico relaciona la interacción con la velocidad del velero
López explicó que las orcas suelen acercarse a las embarcaciones encontradas durante sus desplazamientos. En algunos casos, las rodean y llegan a tocarlas. El Moya 2 tenía aproximadamente la mitad del tamaño del Evangelina y estaba en movimiento. Esa combinación pudo favorecer el contacto con el timón. «Elas interpretan que a velocidade é un risco e o intentan parar», indicó el investigador. Su explicación apunta a un intento de frenar un objeto que se desplaza rápidamente.
El científico no atribuyó el episodio a una intención de atacar a la tripulación. Tampoco describió una conducta dirigida a causar daños personales. El tamaño del barco puede condicionar el resultado del encuentro. Según López, una embarcación grande ofrece más dificultades para recibir golpes directos. El Evangelina mide unos 20 metros, mientras el velero afectado tenía cerca de la mitad. Las orcas pueden alcanzar seis metros, pero el investigador pidió evitar el alarmismo.
El paso de las orcas por Galicia está ligado a la búsqueda de alimento
La información aportada explica que las orcas aparecen dos veces al año en la costa gallega. Su recorrido sigue los movimientos del atún entre el norte de África, el Estrecho y la fachada atlántica peninsular. Entre junio y agosto avanzan hacia el norte, acompañando la disponibilidad de alimento durante el verano. Después de superar Galicia, algunos ejemplares continúan hacia el golfo de Vizcaya y otros bordean el litoral francés.
Más tarde inician el regreso hacia el sur. El grupo observado cerca de Vigo realizaba ese desplazamiento cuando encontró al Moya 2. El Ministerio para la Transición Ecológica denomina «interacciones» a estos contactos con barcos registrados desde 2020. La población cuenta con medidas de protección, mientras CEMMA participa en campañas autorizadas para monitorizar cetáceos en la plataforma gallega.
