José Francisco Fernández presta su maquinaria y moviliza a más de 20 personas para recrear la malla en Galdo. Un documental centrado en su trabajo emocionó al público.
José Francisco Fernández Fernández, «Paquiño», tiene 63 años y conserva máquinas de mallar que superan el siglo de antigüedad. Ese patrimonio agrícola vuelve a funcionar cada verano en la Festa da Malla de Galdo, en Viveiro. La edición de 2026 recuperó el proceso completo y puso el foco en un problema creciente. Cada vez quedan menos personas capaces de manejar esta maquinaria. «Cando falte eu acabouse», advierte el vecino de Bravos, en Ourol.
Las máquinas centenarias de Paquiño mantienen vivo un trabajo casi desaparecido
La relación de Paquiño con la malla viene de familia. Su padre trabajó durante unos 40 años desplazándose por distintos lugares con estas máquinas. Entonces, la maquinaria se transportaba con vacas y bueyes. Cada pieza puede superar los mil kilos, por lo que moverlas sigue necesitando varias personas. Actualmente emplean tractores, aunque el esfuerzo continúa siendo considerable.
Paquiño ya no cultiva trigo, principalmente por los daños causados por el jabalí, pero mantiene las máquinas y conoce su funcionamiento. Su situación refleja un problema presente también en otros trabajos tradicionales, donde la falta de relevo amenaza conocimientos adquiridos durante décadas. Otro profesional gallego relataba recientemente una dificultad similar tras 38 años trabajando como marmolista.
La Festa da Malla de Galdo recupera todo el proceso hasta obtener la harina
La recuperación de la malla comenzó en 2024 por iniciativa de Luis Pérez y Carmen Gabilondo, responsables de Panadería de Galdo. El establecimiento, fundado en 1961, había empezado ese mismo año a cultivar trigo propio y organizó la primera recreación en septiembre. En 2025 llegó la segunda edición, en la que participaron más de 40 vecinos de Viveiro y Ourol.
Paquiño aceptó colaborar cuando Luis Pérez le propuso incorporar sus máquinas, siempre que recibiera ayuda para desplazarlas. La demostración requiere más de veinte personas para colocar, nivelar y manejar correctamente la maquinaria. Después se separan el grano y el salvado, se obtiene la harina y el proceso termina en el pan. Es una cadena que conecta con otros proyectos de pan artesano gallego que mantienen métodos tradicionales.
El documental sobre Paquiño muestra el trabajo que existe detrás de la malla
La edición de este año incorporó también una mirada audiovisual al trabajo de José Francisco Fernández. El realizador Borja Zausen elaboró un documental titulado «Paquiño», centrado en el montaje, funcionamiento y posterior desmontaje de las máquinas. La pieza se proyectó durante la fiesta y provocó una respuesta especialmente emotiva entre algunos asistentes. «Algunhas persoas saían chorando», recuerda su protagonista.
Zausen ya había documentado anteriormente la recuperación de esta tradición. En septiembre de 2025 publicó «La Malla», una pieza dedicada al proyecto desarrollado alrededor del trigo y la comunidad de Galdo. El propio realizador también había filmado años antes en la Panadería de Galdo para su trabajo «Oda al Pan de Galdo».
De 40 vecinos a cinco o seis en una aldea marcada por la despoblación
La preocupación de Paquiño por el futuro de las máquinas está vinculada también a la pérdida de población. Según explica, en O Rego da Ponte llegaron a vivir alrededor de 40 personas. Actualmente quedan cinco o seis. «Os máis novos somos eu e a miña muller», señala. Esa reducción ayuda a entender por qué resulta más difícil reunir personas que conozcan estos trabajos.
Los datos oficiales muestran también el envejecimiento del municipio de Ourol. El Instituto Galego de Estatística contabilizó 965 habitantes en 2025 y situó la edad media en 56,11 años. Ese año se registró un nacimiento frente a 20 fallecimientos. La realidad conecta con otras experiencias sobre la vida en una aldea y los intentos por mantener actividad en el rural gallego.
Para Paquiño, enseñar la malla a niños y jóvenes es una forma de evitar que desaparezca su memoria. Este año disfrutó especialmente al ver a los pequeños transportando paja y participando en las tareas. «Hai que ensinalo para que non se perda», sostiene. Mientras pueda mover sus máquinas y encuentre ayuda para hacerlo, seguirá colaborando con la Festa da Malla de Galdo.
Como fuentes de contexto pueden consultarse la ficha oficial de Ourol del IGE y el archivo documental de Borja Zausen. La documentación periodística disponible confirma una primera malla en 2024 y una segunda edición en 2025.
