Tomàs lleva doce años viviendo en Solanell, donde asegura que puede mantenerse con un subsidio de 480 euros y una vida con pocos gastos.
Tomás Ballesté, de 64 años, ha vuelto a la actualidad tras la publicación de un nuevo vídeo de Monxileros a finales de julio de 2026. En él relata que lleva doce años en Solanell, un núcleo pirenaico de Montferrer i Castellbò. También afirma que afronta sus gastos con un subsidio de 480 euros. La información difundida lo presenta como único habitante, pero Idescat contabiliza cinco personas en su último dato disponible. Tampoco existe una fuente pública que identifique con precisión la ayuda que cobra.
Tomás llegó a Solanell después de perder visión y empleo
Ballesté explica que llegó con 52 años, después de perder la visión de un ojo y quedar fuera de su empleo. Antes pasó una temporada cerca de su hija, en Girona, mientras se adaptaba a su nueva situación. Su hermano le mostró un proyecto de recuperación de Solanell, similar a otros pueblos abandonados rehabilitados. Tras una primera visita poco convincente, decidió instalarse. Desde entonces ha participado en la recuperación de viviendas y ha realizado trabajos ocasionales, entre ellos uno en el archivo comarcal. También aprendió tareas de construcción de forma autodidacta, apoyándose en otras personas y en materiales disponibles en internet.
El fragmento que más se ha difundido recoge esta afirmación: “Tengo un subsidio de 480 euros y con eso tienes que sobrevivir”. Añade que allí resulta más sencillo contener el gasto porque no hay bares ni una oferta cotidiana de consumo. El vídeo de 2026 actualiza una historia conocida. Un trabajo publicado por AECA en junio de 2023 ya citaba otra grabación sobre Ballesté. Aquel vídeo señalaba que entonces llevaba siete años en Solanell.
Los 480 euros coinciden con una ayuda del SEPE, pero no confirman cuál cobra
Ballesté denomina a su ingreso “subsidio contributivo”, pero esa expresión no identifica jurídicamente la prestación. El SEPE diferencia entre prestación contributiva y subsidios por desempleo. La cifra de 480 euros coincide en 2026 con el subsidio para mayores de 52 años, fijado en el 80% del IPREM. También aparece en otras modalidades cuando alcanzan el tramo del 80% del indicador. Por eso, la cuantía sola no permite afirmar qué ayuda tiene reconocida.
Si se tratara del subsidio para mayores de 52 años, no bastaría con tener esa edad. El solicitante debe acreditar desempleo, cotizaciones suficientes, requisitos de jubilación salvo la edad y carencia de rentas. La ayuda puede mantenerse hasta la edad ordinaria de jubilación y el SEPE cotiza por el 125% de la base mínima. Ese efecto sobre la futura pensión explica por qué no se limita al pago mensual. No existe una resolución pública que permita aplicar estas condiciones al caso personal de Ballesté.
Idescat registra cinco habitantes en Solanell en su último dato disponible
El mayor ajuste afecta a la expresión “único habitante”. El último Nomenclátor estadístico disponible de Idescat contabilizaba en Solanell cinco personas a 1 de enero de 2025: cuatro hombres y una mujer. Ese dato no permite saber cuántas residen allí de forma continua durante 2026. Sin embargo, impide presentar al “único habitante” como una cifra oficial. La expresión podría referirse al único residente permanente durante buena parte del año, pero las fuentes consultadas no acreditan esa condición.
La ficha del Ayuntamiento de Montferrer i Castellbò muestra la magnitud del declive demográfico. Solanell pasó de 107 habitantes en 1857 a 26 en 1960 y ocho en 1970. La página municipal no recoge los 180 vecinos que otras versiones sitúan a finales del siglo XIX, por lo que esa cifra exige otra fuente. La misma ficha aún describe el núcleo como despoblado, una etiqueta que debe leerse junto al dato posterior de Idescat. Los proyectos de rehabilitación han devuelto actividad al lugar, aunque su población continúa siendo muy reducida.
La recuperación rural exige servicios, vivienda y empleo estable
El caso de Solanell se inserta en una tendencia rural menos lineal que el relato de abandono total. Según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, los municipios españoles con menos de 5.000 habitantes ganaron 22.020 residentes en 2024. Desde 2018 sumaron 163.027 personas. Además, el 79% de los 6.832 municipios pequeños contabilizados aquel año presenta actualmente un saldo migratorio positivo. El crecimiento no elimina las dificultades de acceso a empleo, vivienda, movilidad, sanidad o educación.
La II Estrategia Nacional para la Equidad Territorial, presentada en febrero de 2026, sitúa esos servicios y el empleo entre sus prioridades. El propio Ballesté resume la exigencia personal con una idea breve: hay que “venir a vivir, no a huir”. Su experiencia muestra que reducir el consumo puede facilitar una economía austera. Sin embargo, no constituye una receta trasladable sin vivienda, ingresos estables y conexión con servicios básicos. Su historia gana valor cuando se cuenta con esos límites y sin convertir el aislamiento en una solución universal.
