Una revisión científica publicada en 2026 analiza cómo esta especie invasora transformó Doñana y terminó sosteniendo una actividad económica local.
Una revisión científica publicada en junio de 2026 vuelve a examinar el papel del cangrejo rojo americano en Doñana. El crustáceo llegó a las marismas del Guadalquivir en 1974 mediante una introducción de más de 6.000 ejemplares procedentes de Luisiana. Tras cinco décadas de expansión, los organismos responsables de su gestión consideran que eliminar todas las poblaciones asentadas resulta técnicamente inviable.
La introducción de 1974 no fue la primera registrada en España
La investigación genética del CSIC documenta dos grandes introducciones desde Luisiana. La primera se produjo en 1973 cerca de Badajoz y la segunda tuvo lugar un año después en las marismas del Guadalquivir. Las poblaciones surgidas de ambas operaciones originaron buena parte de la posterior expansión europea de Procambarus clarkii.
El episodio andaluz tampoco fue una liberación clandestina. El Plan de Control de la Junta de Andalucía explica que la introducción se ajustó a la legislación vigente en 1974 y contó con apoyo institucional. Se pretendía generar un recurso económico mediante la cría del crustáceo en las marismas próximas a La Puebla del Río. Después alcanzó canales, acequias, arrozales y masas de agua conectadas.
El caso refleja cómo una introducción promovida con fines productivos puede convertirse en un problema ambiental difícil de revertir. Otros operativos recientes contra los animales exóticos invasores muestran que las administraciones continúan retirando miles de ejemplares cuya presencia amenaza a la fauna autóctona.
El cangrejo rojo alteró los humedales y dañó los arrozales
La ficha oficial de MITECO recoge numerosos impactos asociados al cangrejo rojo. Su actividad degrada las orillas, elimina vegetación acuática, aumenta la turbidez y modifica los nutrientes del fondo. También depreda huevos, larvas, anfibios, peces e invertebrados.
La especie puede transmitir Aphanomyces astaci, agente responsable de la afanomicosis. Esta enfermedad afecta gravemente a los cangrejos autóctonos europeos, mientras que el cangrejo rojo americano actúa como portador resistente. La situación se suma a otros problemas que amenazan al cangrejo de río ibérico, como la sequía, la degradación del hábitat y la pérdida de calidad del agua.
Los daños también afectan a la agricultura. Las galerías excavadas por los ejemplares debilitan márgenes y estructuras hidráulicas, favorecen pérdidas de agua y dificultan controlar la inundación de los arrozales. Además, pueden cortar plantas jóvenes y deteriorar parcelas cultivadas durante las fases de mayor actividad.
La fauna de Doñana terminó incorporándolo a su alimentación
La expansión no produjo únicamente efectos negativos directos. Con el paso de los años, el cangrejo rojo pasó a formar parte de la red alimentaria de Doñana. Nutrias, garzas, cigüeñas, espátulas y otras especies comenzaron a consumirlo de forma habitual. La Estación Biológica de Doñana ha documentado que actualmente constituye una de las presas más frecuentes de la nutria en distintos territorios peninsulares.
Esta adaptación complica cualquier intento de retirada masiva. Una disminución brusca podría afectar a animales que ya dependen parcialmente de este recurso, especialmente cuando los humedales pierden agua y escasean otras presas. Doñana alberga también proyectos destinados a recuperar especies autóctonas, como los programas que han permitido la expansión del lince ibérico mediante cría, seguimiento y reintroducción.
La presencia del crustáceo coincide, además, con una transformación general de la cuenca. El reciente hallazgo de una lamprea en el Guadalquivir ha vuelto a llamar la atención sobre las barreras, los cambios hidrológicos y la conservación de las especies migratorias del río.
La pesca sostiene una actividad económica difícil de sustituir
Las localidades próximas a las marismas también desarrollaron una industria alrededor del cangrejo rojo. Isla Mayor se convirtió en uno de los principales centros españoles de captura, transformación y comercialización. El producto se destina al consumo nacional y a la exportación hacia países europeos con tradición de consumo de cangrejos.
La estrategia estatal publicada por MITECO sitúa a España como tercer productor mundial de Procambarus clarkii. La producción anual se mueve aproximadamente entre 3.000 y 4.000 toneladas, concentradas principalmente en Andalucía y la Comunidad Valenciana.
Esta dependencia económica explica parte del conflicto jurídico generado alrededor de la especie. El cangrejo rojo se encuentra incluido en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Una sentencia del Tribunal Supremo de 2016 anuló las excepciones que permitían determinadas actividades comerciales y pesqueras, lo que obligó a adaptar posteriormente el marco normativo.
La Ley 7/2018 modificó la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad para permitir, bajo determinadas condiciones, la caza y la pesca de especies invasoras presentes antes de 2007. Estos aprovechamientos deben estar autorizados y utilizarse como herramientas de control, sin favorecer nuevas introducciones o expansiones.
La normativa no permite capturar, poseer o trasladar libremente ejemplares vivos. En las marismas del Guadalquivir se requieren autorizaciones, licencia de pesca continental y artes registradas. El transporte solo puede realizarse hacia instalaciones autorizadas y con las medidas necesarias para evitar escapes.
