Un estudio publicado en abril de 2026 detecta que el 56% de la expansión de plantaciones ocurrió a menos de un kilómetro del bosque natural. Los datos reabren una alerta de 2016 sobre monocultivos, aves y abejas.
China ha aumentado su superficie arbolada mediante el mayor esfuerzo de forestación del mundo, pero el balance cambia al separar plantaciones y bosques naturales. Un estudio publicado el 23 de abril de 2026 en Communications Earth & Environment analizó los cambios registrados entre 1990 y 2020. La fragmentación del bosque natural creció en el 60% al 64% de las provincias y condados estudiados. Además, el 56% de la expansión de plantaciones ocurrió a menos de un kilómetro de sus bordes.
Más árboles no significa necesariamente más bosque natural
El trabajo distingue tres categorías: bosque natural, bosque plantado y superficie forestal total. Esa separación revela una tendencia que queda oculta cuando todos los árboles se contabilizan juntos. Mientras la fragmentación de las plantaciones disminuyó, la de los bosques naturales aumentó en buena parte del territorio analizado. La subida se aceleró entre 2000 y 2015, aunque se moderó después. En 2020, 1.078 condados superaban el nivel asociado por los autores a una fragmentación severa, frente a 945 en 1990.
La expansión de plantaciones, la tala y el avance agrícola actuaron de forma combinada en varias zonas. Fragmentar un bosque no significa únicamente reducir su superficie. También crea bordes, aísla poblaciones y puede dificultar el intercambio genético entre especies. El Programa de Protección de Bosques Naturales mostró un efecto favorable, con aumentos menores en los condados incluidos. Los autores identifican 219.400 kilómetros cuadrados como áreas prioritarias. Otros proyectos, como la renaturalización con 41.000 árboles de un antiguo vertedero, incorporan además uso comunitario y apoyo institucional.
La alerta de 2016 ya señalaba el problema de los monocultivos
Esta preocupación no empezó en 2026. El estudio que originó la alerta se publicó el 6 de septiembre de 2016 en Nature Communications. Analizó Granos por Bosques, un programa iniciado en 1999 para reducir la erosión y apoyar a los hogares rurales. Hasta 2013 había restablecido 27,8 millones de hectáreas en 26 de las 31 provincias continentales. El análisis cifró el gasto público acumulado en 46.910 millones de dólares, según el tipo de cambio utilizado por los investigadores.
Los investigadores revisaron 258 publicaciones y reunieron datos de 202 localizaciones en 23 provincias. Encontraron monocultivos en 166 puntos, el 82,2% del total, mientras solo tres informaban de bosque nativo. Los bosques mixtos aparecían en 78 localizaciones, aunque solían reunir entre dos y cinco especies. Entre las plantaciones figuraban eucalipto, bambú y cedro japonés. Muchas masas también producían madera, fibra, frutas u otros cultivos comerciales, por lo que la selección de especies respondía a varios fines.
Qué ocurrió con las aves y las abejas en Sichuan
El equipo realizó trabajo de campo en Sichuan y utilizó aves y abejas como indicadores. En total, completó 1.148 censos puntuales de aves y 74 parcelas de captura de abejas. Los monocultivos ofrecieron una riqueza de aves similar o inferior a la de las tierras agrícolas. En los bosques mixtos, la riqueza de aves fue entre un 25% y un 41% mayor durante la temporada no reproductiva. Para las abejas, la riqueza cayó entre un 87% y un 92% frente a los cultivos en casi todos los bosques estudiados.
Los bosques nativos conservaron los mejores resultados. Las plantaciones presentaron entre un 17% y un 61% menos especies de aves, y entre un 49% y un 91% menos abejas. La escasez de flores y sotobosque aparece como una explicación probable para los polinizadores. Los bosques mixtos mejoraron la diversidad de aves respecto a los monocultivos, pero tampoco alcanzaron los niveles de las masas nativas. El problema se relaciona con otras medidas destinadas a proteger a las abejas autóctonas frente a especies invasoras.
Los estudios recientes matizan el balance y apuntan a bosques mixtos
Una investigación publicada en noviembre de 2025 ofrece un balance más favorable a escala nacional. Modelizó el hábitat de 402 especies de aves forestales no migratorias entre 2000 y 2020. El 73,6% amplió su hábitat adecuado y la riqueza media de especies aumentó. Los autores encontraron beneficios tanto en programas de protección como de forestación. También advirtieron que sumar especies no garantiza conservar las mismas funciones ecológicas. El trabajo se basó en modelos de idoneidad de hábitat y pidió nuevas comprobaciones con otros grupos animales.
Los resultados no se excluyen entre sí, porque comparan escalas, métodos y grupos animales diferentes. Los trabajos coinciden en proteger el bosque natural y favorecer especies nativas, copas diversas y silvicultura mixta. El estudio de 2016 entrevistó a 166 hogares. La producción forestal aportaba una mediana del 5% y una media del 12,8% de sus ingresos anuales. Los rendimientos de los bosques mixtos fueron similares a los de los monocultivos.
Casos como las encinas reforestadas en Valencia muestran por qué la permanencia del bosque también debe formar parte de la política ambiental. La superficie arbolada, sin datos sobre composición y conectividad, no basta para medir biodiversidad ni resiliencia.
