Este sencillo truco doméstico busca reducir la evaporación del agua del sifón y evitar que los malos olores de las tuberías entren en la cocina mientras la vivienda permanece cerrada.
Cerrar la casa durante varios días puede provocar una sorpresa desagradable al regresar: un fuerte olor procedente del fregadero. Este problema no siempre está relacionado con la suciedad o con restos de comida, sino con la pérdida de agua en el sifón del desagüe.
Una de las soluciones que se ha popularizado consiste en colocar un papel sobre la boca del desagüe y cubrirlo con un vaso invertido antes de salir de vacaciones. El método pretende limitar la circulación de aire y retrasar la evaporación del agua acumulada en las tuberías.
Por qué un vaso y un papel pueden frenar los malos olores
El sifón es la parte curvada de la instalación situada debajo del fregadero. En su interior queda retenida una pequeña cantidad de agua que funciona como barrera frente a los gases procedentes de la red de saneamiento.
Cuando el fregadero no se utiliza durante varios días, esa reserva puede disminuir por evaporación. El riesgo aumenta durante el verano, especialmente en viviendas sometidas a temperaturas elevadas o con una ventilación continua.
Si el sifón pierde su sello de agua, los gases de las tuberías encuentran vía libre para entrar en la cocina. De ahí que el olor pueda aparecer incluso cuando la pila estaba limpia antes del viaje.
El papel colocado sobre el desagüe se adapta a la superficie y ayuda a cerrar los pequeños espacios que quedarían bajo el borde del vaso. El recipiente invertido reduce el intercambio de aire en esa zona, lo que puede ralentizar la pérdida de agua.
Este sistema no garantiza un cierre hermético ni sustituye a un tapón adecuado. Se trata de una medida preventiva que puede resultar útil durante ausencias breves, siempre que el sifón esté lleno y la instalación funcione correctamente.
Qué hacer con los desagües de casa antes de salir de vacaciones
Antes de abandonar la vivienda, es aconsejable dejar correr agua durante unos segundos en los fregaderos, lavabos, duchas y bidés que se utilicen con poca frecuencia. Así se comprueba que los sifones mantienen suficiente líquido para bloquear el paso de gases.
También deben retirarse los restos de alimentos de la pila y limpiarse el filtro del desagüe. Las pequeñas acumulaciones de materia orgánica pueden descomponerse mientras la casa permanece cerrada y generar olores independientes del sistema de alcantarillado.
Los inodoros necesitan conservar agua en la taza. No debe vaciarse este depósito natural, ya que cumple una función similar a la del sifón y evita que los gases de las tuberías lleguen al interior.
Cuándo el mal olor puede indicar una avería en las tuberías
Si el olor reaparece poco después de utilizar el fregadero o permanece pese a que el sifón contiene agua, podría existir una obstrucción, una fuga, un problema de ventilación o una unión defectuosa.
En esa situación, cubrir el desagüe solo ocultaría temporalmente el síntoma. Un fontanero podrá localizar el origen y determinar si es necesario limpiar, reparar o sustituir alguna parte de la instalación.
