María Dolores (47) se presenta a la PAU con su hijo después de meses compartiendo apuntes

María Dolores, vecina de Poio, decidió retomar los estudios a los 47 años para cumplir una espina pendiente y animar a su hijo Pablo, que también se examinaba de la PAU.

María Dolores acaba de salir del último examen de la Prueba de Acceso a la Universidad y no puede ocultar la emoción. A sus 47 años, se ha presentado a la PAU junto a su hijo Pablo, de 17, después de no haber podido hacerlo en su momento por un problema de salud.

“Apruebe o suspenda, la experiencia ha sido increíble”, asegura a las puertas del centro de exámenes. Para ella, lo importante no era solo superar la prueba, sino demostrar a su hijo algo muy sencillo, pero potente: que con esfuerzo se puede avanzar. Y vaya si lo ha demostrado.

Una madre se presenta a la PAU para animar a su hijo Pablo

María Dolores tenía una cuenta pendiente con los estudios. Cuando era joven no pudo presentarse a lo que entonces se llamaba Selectividad porque una enfermedad le obligó a dejarlo. Ahora, con más tiempo y otra mentalidad, decidió retomarlo.

“En aquel momento tuve que dejarlo por una enfermedad. Ahora tenía tiempo, podía retomarlo y decidí hacerlo”, explica.

¿El objetivo? En parte, hacerlo por ella. Pero también por Pablo, su hijo, que se convirtió en su compañero de estudios durante esta preparación. Aunque cada uno estudiaba en su habitación, compartían dudas, repasaban temas y hasta se pedían apuntes.

Madre e hijo compartieron apuntes durante la preparación de los exámenes

La convivencia en casa también se llenó de libros, esquemas y preguntas. María Dolores cuenta que estudiaban por separado, pero después se consultaban dudas: “¿Tú cómo llevas esto o lo otro?, mamá, déjame los apuntes”. Así fue su preparación:

ProtagonistaEdadQué hizo durante la PAU
María Dolores47 añosSe presentó en la modalidad para adultos
Pablo17 añosEstudió junto a su madre y busca formarse en informática

Para esta vecina de Poio, la experiencia también ha servido para conocer a otras personas adultas que decidieron volver a estudiar. Según explica, han sido una auténtica inspiración.

La experiencia de volver a estudiar de adulta cambia la forma de aprender

María Dolores lo tiene claro: estudiar de adulta no se vive igual. “Lo haces porque quieres, no como una obligación, como cuando eres joven”, señala. Además, deja una reflexión que resume muy bien su actitud:

  • No parar.
  • Hacer cosas.
  • Aprender.
  • No quedarse quieta.

Y es que, como ella misma afirma, “lo importante es no estarse quieta”. Una frase sencilla, de las que se entienden a la primera y se quedan dando vueltas en la cabeza.

Ahora, tras unos días que reconoce que han sido muy estresantes, toca descansar. María Dolores no tiene todavía claro qué hará después. “Yo no sé lo que haré, ya se verá, poco a poco”, dice.

Por el momento, su principal deseo es que Pablo pueda entrar en el grado que quiere y formarse en temas relacionados con la informática, que es lo que le gusta. Ella, mientras tanto, ya ha dado una lección que va mucho más allá de un examen.

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