Las bajas por salud mental siguen creciendo en España y el psicólogo Rafa, ex responsable de Recursos Humanos, señala varias dinámicas laborales que están llevando a muchos empleados al límite.
Las bajas relacionadas con la salud mental han aumentado un 136% en España, hasta alcanzar casi 672.000 personas, según los datos recogidos en el informe de UGT sobre salud mental y trabajo. Esta realidad incluye casos de ansiedad, depresión o burnout, y para Rafa, psicólogo y ex responsable de Recursos Humanos, no puede entenderse solo como un problema individual.
El experto explica que muchas de estas situaciones nacen dentro del propio entorno laboral, especialmente cuando las empresas colocan los resultados por encima del bienestar de sus equipos. “Te voy a contar qué está pasando realmente en el trabajo y por qué cada vez hay más personas que terminan quemadas”, advierte.
Las bajas por salud mental aumentan por dinámicas laborales sostenidas en el tiempo
Rafa asegura que, tras años trabajando en Recursos Humanos, las conclusiones del informe no le sorprendieron. En su análisis, el problema está en un modelo de trabajo que, en demasiadas ocasiones, normaliza la presión constante, las jornadas largas y los objetivos difíciles de sostener.
¿El resultado? Muchos trabajadores acaban interpretando su malestar como una debilidad personal, cuando en realidad puede estar relacionado con una organización laboral poco saludable. Vamos, que no siempre el problema está en la persona, sino en el ritmo que se le exige mantener. Entre las principales causas que señala el experto están:
- La presión permanente por producir más, más rápido y con mayor eficiencia.
- El miedo a perder el empleo o a no encontrar una alternativa mejor.
- Las jornadas interminables, pese a que trabajar más horas no siempre implica producir más.
- Los objetivos imposibles, especialmente cuando no van acompañados de recursos suficientes.
- Los mensajes y llamadas fuera del horario laboral, que rompen la desconexión digital.
- La dificultad para desconectar mentalmente del trabajo incluso fuera de la jornada.
La presión, el miedo al despido y los objetivos imposibles agravan el problema
Uno de los puntos que más destaca Rafa es la presión permanente. Según explica, exigir mejores resultados sin ofrecer recursos, límites claros o una gestión razonable puede enviar un mensaje peligroso a los equipos.
También apunta al miedo a perder el empleo. Muchas personas permanecen en un puesto por las condiciones o por el temor, a veces irracional, a no encontrar nada mejor. Esto hace que aguanten situaciones que, mantenidas en el tiempo, pueden acabar afectando a su salud mental.
El experto también critica la idea de que trabajar más horas equivale a ser más productivo. Según señala, la productividad real suele concentrarse en unas cinco o seis horas al día como máximo, por lo que alargar la jornada no siempre mejora los resultados.
La desconexión digital y el burnout siguen siendo claves para entender estas bajas
Otro factor importante son los mensajes fuera de horario. Rafa recuerda que la desconexión digital es obligatoria por ley, aunque en muchas empresas todavía se traspasan los límites entre la vida personal y la laboral.
El último punto tiene que ver con la imposibilidad de desconectar mentalmente. El trabajo acaba ocupando demasiado espacio en la vida de la persona, hasta convertirse en parte de su identidad y no solo en un medio para vivir.
“Si algo aprendí cuando pasé por mi burnout es que no siempre estas mal porque no puedas más sino porque acabas normalizando un ritmo de vida que es insostenible a medio o largo plazo”, afirma. Por eso, el experto concluye con una advertencia clara: “Trabajar no debería costarte la salud mental, porque entonces nuestro trabajo es esclavitud moderna”.
