Es albañil y analfabeto pero ha creado una de las mayores tecnologías capaz de abastecer agua una familia durante ocho meses

La cisterna de placas creada por Nel Carvalho almacena 16.000 litros de agua de lluvia y cambió la vida de miles de familias del noreste de Brasil.

Manoel Apolonio de Carvalho, conocido como Nel, fue un albañil analfabeto que encontró en el cemento una solución contra la sequía. Su invento, una cisterna hecha con placas prefabricadas, permitió guardar agua potable durante meses en una de las zonas más castigadas por la falta de lluvias.

Quién fue Nel Carvalho y cómo la sequía marcó su infancia

Nel nació en la década de 1930 en Jeremoabo, en Bahía, y creció junto a 10 hermanos en una familia sin acceso al agua en casa. La escasez era tan dura que bañarse era casi un lujo y la prioridad diaria era, simplemente, poder beber.

Él mismo recordó aquella etapa con crudeza: «Sufría mucho por la falta de agua, yo mismo soy testigo de eso. Llevaba agua en un burro nueve kilómetros desde mi casa. Al día siguiente mi hermano hacía el turno. Mi madre sufría tanto para bañarnos que no nos bañábamos».

Como tantos nordestinos, viajó a Sao Paulo en busca de trabajo. Allí consiguió empleo como auxiliar de albañil en la construcción de una piscina, donde vio cemento por primera vez. Y ahí empezó todo. ¿Si una piscina podía guardar agua sin filtraciones, por qué no hacer algo parecido para almacenar la lluvia en el sertão?

Cómo funciona la cisterna de placas que almacena agua de lluvia

La idea de Nel era sencilla, pero potente. El depósito se construye con placas premoldeadas de cemento fabricadas en el suelo y levantadas después para formar una estructura cilíndrica.

El agua que cae sobre el techo de la vivienda se conduce mediante canaletas hasta una tubería, que la lleva al interior de la cisterna. En época seca, la familia puede extraerla con una bomba o con una cuerda y un balde. Vamos, una solución práctica donde más falta hacía.

La versión original almacena 16.000 litros, cantidad suficiente para abastecer a una familia de cinco personas durante un máximo de ocho meses. Además, otros modelos más grandes llegaron a guardar hasta 60.000 litros para propiedades rurales de mayor tamaño.

El reconocimiento tardío a una tecnología social que cambió vidas

La cisterna de Nel fue clave para el programa local “Un Millón de Cisternas” y acabó consolidándose como una de las grandes tecnologías sociales de Brasil. No solo resolvía un problema de agua: también evitaba que muchas familias tuvieran que abandonar sus hogares.

En 2014, el Ministerio de Desarrollo Agrario reconoció su contribución, convirtiéndolo en el primer civil de Brasil homenajeado por este motivo. Su reacción fue tan sencilla como emocionante: «Señorita, ¿entonces alguien reconoció lo que hice? Me lleno los ojos de lágrimas, porque estoy seguro de que hice algo de gran autoridad para la humanidad.»

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