Una nueva refrigeración con impresión 3D busca plantar cara al aire acondicionado y a la factura de la luz

La Comisión Europea ha señalado esta tecnología como la alternativa más prometedora frente a los sistemas de refrigeración convencionales.

Cuando abril empieza a comportarse como junio, el mando del aire acondicionado deja de ser un simple adorno en la mesa. A punto de terminar abril de 2026, algunos puntos de España ya registran temperaturas propias de junio, con termómetros que rondan los 25 grados centígrados o incluso más. Y aunque el refrán diga que hasta el 40 de mayo no te quites el sayo, cuando el calor aprieta, las bermudas y las camisetas de manga corta ganan la partida sin pedir permiso.

El problema, claro, llega cuando toca mirar el enchufe y pensar en la factura de la luz, que desde el 28 de abril de 2025, el día del Gran Apagón, no invita precisamente a la alegría. Un aparato de aire acondicionado doméstico puede consumir entre 0,15 y 0,30 euros por hora, según la tarifa eléctrica, la eficiencia del equipo y la temperatura exterior. En este contexto, una tecnología desarrollada en Alemania mediante impresión 3D se perfila como una alternativa más limpia, ecológica y de bajo consumo.

¿Qué es la refrigeración elastocalórica y por qué puede cambiar el aire acondicionado?

La refrigeración elastocalórica es una tecnología que permite absorber o liberar calor aplicando tensión mecánica a determinados materiales. Dicho en cristiano: algunos materiales se enfrían o se calientan cuando se estiran o se comprimen, sin necesidad de usar gases refrigerantes perjudiciales para el clima.

Según la información aportada, estos sistemas pueden alcanzar una eficiencia entre 3 y 5 veces superior a la de los sistemas convencionales. Además, utilizan materiales como la aleación de níquel-titanio o el caucho natural, lo que permite eliminar los gases refrigerantes nocivos, esos que hacen su trabajo, sí, pero no precisamente con buenos modales para el planeta.

Cómo funciona la aleación de níquel-titanio en estos sistemas de bajo consumo

El punto clave está en la aleación de níquel-titanio, un material con memoria de forma. Esto significa que puede deformarse y después recuperar su forma original gracias a una transformación reversible entre dos estructuras de red cristalina sólida; en palabras más sencillas, cambia internamente de estado y luego vuelve a su sitio.

Esa transformación va acompañada de transferencia de calor. Por eso, en lugar de depender de refrigerantes dañinos o de combustibles fósiles como el petróleo o el gas, los sistemas elastocalóricos usan componentes fabricados con esta aleación para generar calefacción o refrigeración de una manera más eficiente.

Qué papel tiene la impresión 3D en el proyecto de la Universidad de Sarre

El profesor Paul Motzki y su equipo de la Universidad de Sarre trabajan en este desarrollo junto con especialistas en impresión 3D liderados por el profesor Dirk Bähre. Las estructuras que están creando no destacan por ser bonitas, sino por algo bastante más importante: su funcionalidad.

Los ingenieros de fabricación del equipo de Bähre y los especialistas en materiales inteligentes dirigidos por Motzki están probando cómo se comportan estas estructuras metálicas en sistemas innovadores de refrigeración y calefacción desarrollados en Saarbrücken. El objetivo es aumentar la eficiencia de la transferencia de calor maximizando la superficie sobre la que se intercambia la energía térmica.

Por qué la Comisión Europea ve esta tecnología como una alternativa prometedora

La Comisión Europea ha identificado la refrigeración elastocalórica como la alternativa más prometedora frente a las tecnologías de refrigeración convencionales. Además, el Foro Económico Mundial la incluyó entre las Diez Tecnologías Emergentes Principales, lo que deja claro que no estamos ante una ocurrencia de laboratorio sin recorrido.

Los equipos de investigación de la Universidad de Sarre y del Centro de Mecatrónica y Automatización de Saarbrücken, conocido como ZeMA, llevan más de 15 años investigando el efecto elastocalórico. Su objetivo a largo plazo es climatizar automóviles, edificios e instalaciones industriales de forma ecológica y energéticamente eficiente.

Cuánto cuesta usar el aire acondicionado y por qué importa el consumo

El consumo estimado de un aire acondicionado doméstico se sitúa entre 0,15 y 0,30 euros por hora. Puede parecer poco al principio, pero cuando el calor se instala en casa y el aparato empieza a funcionar más de la cuenta, el contador no tarda en ponerse en modo serio.

De ahí que muchas personas se lo piensen dos veces antes de encenderlo, aunque eso implique acabar abanicándose con una revista en el sofá. En este escenario, las alternativas de bajo consumo no son solo una cuestión tecnológica, sino también una ayuda potencial para el bolsillo, que bastante tiene ya con sobrevivir a cada factura.

Qué puede hacer el lector mientras esta tecnología llega a aplicaciones reales

La investigación de estas nuevas estructuras todavía se encuentra en fase de investigación básica. Aun así, el propio equipo ya está pensando en su uso práctico y en el desarrollo de soluciones para aplicaciones reales, lo que marca una nueva etapa en el avance de la tecnología elastocalórica.

Mientras tanto, hay varias decisiones útiles que el lector puede tener en cuenta con la información disponible:

  • Vigilar qué aparatos se conectan a los enchufes cuando suben las temperaturas.
  • Tener presente que un aire acondicionado doméstico puede consumir entre 0,15 y 0,30 euros por hora.
  • Valorar equipos de alta eficiencia y bajo consumo si se necesita renovar el sistema de climatización.
  • Estudiar la instalación de paneles solares en casa cuando sea posible, aunque no esté al alcance de todo el mundo.

Por ahora, la refrigeración elastocalórica no se presenta como un cambio inmediato en todos los hogares, sino como una vía de investigación con aspiraciones muy concretas. Si consigue trasladarse a aplicaciones reales, podría ofrecer una forma de enfriar y calentar espacios con menos consumo, sin gases refrigerantes nocivos y funcionando exclusivamente con electricidad, tan limpia como lo sea la electricidad que la alimente.

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