Cinco explotaciones de Fonfría han convertido la helicicultura en un modelo de negocio con sello rural. El producto se vende vivo, cocido, en salsa e incluso como “Caviar de Caracol”.
Fonfría, en la comarca zamorana de Aliste, se ha consolidado como el municipio con mayor concentración de granjas de cría y engorde de caracoles de España. La iniciativa, que empezó a tomar forma en 2017, ha dado lugar a cinco explotaciones que ya producen alrededor de 30 toneladas anuales bajo la marca Caracoles de Aliste.
Fonfría concentra cinco granjas de caracoles y lidera la producción nacional
Solo en este municipio hay cuatro granjas situadas en la cabecera municipal y una más en Bermillo de Alba. Sus promotores son Jorge Corral Rodríguez, Sergio López Vaquero, Mercedes Escudero Rodríguez y Miriam Fradejas Rodríguez en Fonfría, junto a Héctor González Velasco en Bermillo de Alba.
El dato llama la atención: cinco explotaciones en un mismo entorno rural, algo que ha generado un pequeño ecosistema productivo único en la Península Ibérica. ¿Quién iba a pensar que un producto tan tradicional podía convertirse en una oportunidad económica de este calibre? Sim embargo, otro tipo de granjas, como las de los gusanos no funcionan tan bien, y así ocurrió con la más grande de Europa.
La producción se comercializa principalmente bajo la marca Caracoles de Aliste, que distribuye a más de un centenar de bares, restaurantes, particulares y distribuidores de distintos puntos de España.
Cataluña es el principal destino de este manjar producido en Zamora
La demanda procede especialmente de zonas con tradición de consumo, como Cataluña. El mercado actual exige un producto homogéneo, limpio, bien seleccionado y listo para la cocina, lo que ha llevado a profesionalizar todo el proceso.
Caracoles de Aliste trabaja con un modelo basado en el control del ciclo completo. La empresa busca adaptar el producto al cliente profesional, que reclama regularidad en el suministro y una calidad constante. Vamos, que aquí no vale cualquier caracol.
Además, la actividad se presenta como una alternativa sostenible para el medio rural, con bajo consumo de recursos, aprovechamiento de terrenos y capacidad para generar empleo y fijar población.
Caracoles vivos, cocidos y Caviar de Caracol salen desde Aliste
La variedad comercializada es Caracol Helix Aspersa Muller, recogida manualmente en los criaderos, seleccionada en mallas y preparada para cocinar directamente. También se venden caracoles vivos y alevines.
Caracoles de Aliste cuenta con una granja exterior de engorde a cielo abierto de unos 9.000 metros cuadrados y una nave ganadera de 200 metros cuadrados. La mitad se dedica a sala de reproducción y el resto a almacenamiento, secado y conservación en frío.
La empresa dispone también de obrador, sello artesano y trámites vinculados a Tierra de Sabor. Desde allí elabora caracoles cocidos al natural y en salsa, con distintos formatos según la demanda. Incluso comercializa el “Caviar de Caracol”.
La innovación tecnológica permite controlar humedad, temperatura y consumo de agua
La explotación participa en proyectos de innovación mediante el sistema Helix Control, una herramienta orientada a optimizar parámetros clave como la humedad, la temperatura y el consumo de agua.
Este avance permite mejorar la gestión del engorde, anticiparse a las necesidades del cultivo y reducir el impacto ambiental. De ahí que Caracoles de Aliste se haya situado entre las explotaciones más avanzadas del sector.
La helicicultura, considerada la cría en cautividad de caracoles terrestres comestibles con fines comerciales, ha pasado de ser una actividad tradicional a un negocio moderno, competitivo y cada vez más profesionalizado.
