Ya se pueden devolver botellas y latas con reembolso de 10 céntimos de inmediato en Portugal mientras España espera una autorización clave

Devolver una botella vacía y recuperar dinero suena a gesto sencillo, de esos que cualquiera entiende a la primera. En Portugal ya no es una idea sobre el papel, sino una realidad desde este fin de semana. El país ha activado su Sistema de Depósito, Devolución y Retorno, o SDDR, el modelo por el que el consumidor paga un pequeño depósito al comprar una bebida y lo recupera al devolver el envase. La medida arranca con latas y botellas de plástico y busca mejorar los índices de reciclaje.

También quiere reducir el abandono de residuos, esa imagen demasiado habitual de ver envases tirados donde no toca. Mientras tanto, España sigue con el sistema bloqueado pese a que la ley obliga a implantarlo antes del 22 de noviembre de 2026.

Cómo funciona A Volta y qué envases se pueden devolver ya en Portugal

Portugal ha dado este fin de semana un paso decisivo hacia la economía circular, es decir, hacia un modelo que intenta que los materiales vuelvan a usarse en lugar de acabar perdidos como residuo. Lo ha hecho con la puesta en marcha de A Volta, su Sistema de Depósito, Devolución y Retorno para latas y botellas de plástico. Con este sistema, la ciudadanía puede recuperar un depósito de 10 céntimos que se abona en el momento de la compra. Ese importe se devuelve cuando el consumidor entrega en tiendas y supermercados latas y botellas de agua, refrescos, zumos y cervezas.

La puesta en marcha no será de golpe para todos los envases. En una primera fase, que se extenderá hasta el 9 de agosto, solo podrán devolverse los envases que lleven el símbolo del sistema. A partir de esa fecha, el modelo se ampliará para aceptar todos los envases de bebidas. Dicho de forma clara, por ahora toca fijarse bien en el símbolo, porque no valdrá cualquier botella o lata.

Por qué Portugal se convierte en referencia europea del reciclaje de envases

El modelo que ahora arranca en Portugal ya está implantado con éxito en 60 países y regiones del mundo. Según la información facilitada, este sistema permite recuperar la inmensa mayoría de los envases de bebidas para su reutilización y reciclaje. Además, reduce casi por completo su abandono y ayuda a cumplir los objetivos europeos, fijados en un 90% para 2029. No es un detalle menor, porque la clave aquí no está solo en reciclar más, sino en dejar de perder envases por el camino.

Desde la plataforma portuguesa Ha mar è mar sostienen que el inicio del sistema marca un antes y un después para el país. Sus portavoces aseguran que la sociedad llevaba años pidiendo su llegada y confían en que el resultado sea un éxito desde el principio. También esperan que España dé el paso cuanto antes para que ambos países construyan sistemas compatibles y coordinados. El objetivo que plantean es claro: avanzar hacia una Península Ibérica libre de latas y botellas abandonadas. Algo similiar ocurre con la ropa, donde España cuenta con algunos contenerodres inteligentes.

Qué bloquea el SDDR en España y por qué el 22 de mayo y el 22 de noviembre de 2026 son fechas clave

El contraste con Portugal es evidente. En España, la implantación del Sistema de Depósito está legalmente fijada para antes del 22 de noviembre de 2026, pero su desarrollo sigue gravemente retrasado. Según ha explicado César Sánchez, portavoz de Retorna, el principal obstáculo se encuentra en la Comunidad de Madrid. En concreto, la Dirección General de Transición Energética y Economía Circular, que es el órgano que debe autorizar el proceso, mantiene paralizada desde hace meses la autorización necesaria para que las entidades candidatas puedan poner en marcha el sistema. Sin ese permiso administrativo, que en la práctica es la luz verde oficial, el procedimiento no puede avanzar. Y ahí es donde la burocracia, como suele pasar, no parece tener ninguna prisa.

Este bloqueo llega después de que España incumpliera en 2024 el objetivo europeo de recogida separada de botellas de plástico, es decir, la obligación de recogerlas de forma específica y diferenciada. El dato se quedó en un 41,3%, muy lejos del 70% exigido. Ese incumplimiento activó automáticamente la obligación de implantar el sistema de depósito. Además, la fecha límite que tiene la Comunidad de Madrid para pronunciarse vence el 22 de mayo, por lo que ese día se ha convertido en otro punto decisivo del calendario. Las organizaciones sociales advierten de que el retraso no solo complica el cumplimiento de los objetivos europeos, sino que también deja pasar una oportunidad para frenar la contaminación de los envases de bebidas y avanzar hacia una economía circular real.

Qué puede hacer el ciudadano para no perderse entre símbolos, fechas y trámites

Con Portugal ya en marcha y España todavía atascada, hay varias claves prácticas que conviene tener a mano. No hace falta volverse loco con siglas y plazos, pero sí tener claro qué cambia desde ahora y qué fechas mandan en este asunto.

  • En Portugal, desde este fin de semana ya se puede recuperar el depósito de 10 céntimos al devolver latas y botellas de plástico de agua, refrescos, zumos y cervezas en tiendas y supermercados.
  • Hasta el 9 de agosto, solo se aceptarán los envases que lleven el símbolo del sistema A Volta, así que ese detalle será básico para saber cuáles entran y cuáles no.
  • En España, el foco inmediato está en el 22 de mayo, porque ese es el plazo para que la Comunidad de Madrid se pronuncie sobre la autorización que mantiene bloqueado el arranque del sistema.

La presión sobre el calendario no es pequeña. Retorna alerta de que actualmente más de 35 millones de envases de latas, botellas y briks se pierden cada día, contaminando el entorno y dañando la salud. Su director, Miquel Roset, sostiene que Portugal ya ha dado un paso histórico, que el cambio en la Península Ibérica ya está en marcha y que España no puede seguir acumulando retrasos. A su juicio, la ley ya marca el camino y lo que falta ahora es voluntad política, coordinación y calendario para ponerlo en marcha cuanto antes. Portugal ya ha empezado. España, de momento, sigue esperando a que se mueva el papeleo.

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