El Fondo de Reserva de la Seguridad Social alcanza su nivel más alto en una década gracias al Mecanismo de Equidad Intergeneracional. Sin embargo, ese avance convive con una deuda que ya asciende a 136.000 millones de euros.
El Gobierno ha vuelto a inyectar dinero en la hucha de las pensiones, una medida que sitúa este fondo en su nivel más alto de los últimos diez años. A simple vista, puede parecer una noticia positiva. No obstante, el dato choca con otra realidad: la deuda total de la Seguridad Social no deja de crecer y ya alcanza los 136.000 millones de euros.
Qué significa que la hucha de las pensiones aumente mientras crece la deuda
La paradoja ha sido analizada en el programa La Linterna de COPE, dentro de las Clases de Economía con Pilar García de la Granja. El punto clave está en la función real de esta hucha, conocida oficialmente como Fondo de Reserva de la Seguridad Social.
Este mecanismo se creó para guardar los excedentes del sistema en épocas de bonanza. Es decir, su finalidad era acumular superávit para poder afrontar el pago de las pensiones cuando los ingresos por cotizaciones no fueran suficientes. En otras palabras, estaba pensado como un colchón.
Ahora bien, la situación actual es muy distinta. El sistema arrastra un importante déficit de financiación. De hecho, según explicó García de la Granja, el año pasado “hemos tenido que prestar de los fondos del Estado 50.000 millones de euros para pagar las pensiones”. Ahí está el quid de la cuestión.
Por qué financiar las pensiones con impuestos reabre el debate del sistema
La experta sostiene que el sentido de la hucha ha cambiado por completo. Ya no se alimenta con excedentes, porque no los hay, sino con una nueva vía de ingresos. Así lo resumió con claridad: “Ahora mismo se está financiando, no por los excedentes, porque no hay bonanza, sino con más impuestos, es decir, con subida de impuestos y por impuestos más altos”.
Este cambio reabre una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿sirve realmente esta estrategia para corregir el problema de fondo? Según la misma explicación, no. García de la Granja advierte de que este dinero “no está destinado para corregir los desequilibrios estructurales del sistema, que es el verdadero problema”.
Por tanto, aunque la hucha de las pensiones presente mejores cifras, la situación general no despeja las dudas sobre la sostenibilidad del modelo. La razón es sencilla: el aumento del fondo no elimina el déficit estructural ni frena el crecimiento de la deuda. Y eso, claro, mantiene la incertidumbre sobre cuestiones tan sensibles como la jubilación anticipada o los complementos para superar la pensión máxima.
