Un vecino madrileño cuenta cómo el tejado de su casa se convirtió en su propia electrolinera y central eléctrica

Mirar al tejado y pensar que ahí arriba hay una pequeña central eléctrica ya no suena tan raro. En Aravaca, a las afueras de Madrid, una urbanización de 160 vecinos ya producía su propia energía en 2023. Entre todos sumaban 4.000 placas solares, una cifra que deja bastante claro el subidón de la fotovoltaica en los hogares. Uno de los casos más llamativos era el de José, que tenía 18 paneles en su vivienda. Con ellos abastecía toda la casa, cargaba su coche eléctrico y aún le quedaba energía para vender el sobrante. Ese mismo año, unas 200.000 familias ya contaban con placas en sus hogares, el doble que el año anterior.

Cómo una urbanización de Aravaca llegó a producir su propia electricidad con 4.000 placas

Equipo de Investigación mostró en 2023 cómo muchos particulares habían tomado la decisión de autoabastecerse para generar su propia electricidad a través de placas solares. En esa urbanización de Aravaca, los 160 vecinos ya producían entonces su propia energía con un total de 4.000 paneles instalados.

Dentro de esa comunidad, la vivienda de José destacaba por contar con una de las mayores instalaciones de la zona. En su tejado había 18 placas solares, suficientes para abastecer de electricidad toda la casa y convertir una instalación doméstica en algo mucho más completo de lo que parece a simple vista.

Qué hacía José con la energía que salía de sus 18 paneles solares

José explicaba así el funcionamiento de su sistema: «La energía eléctrica viene en corriente continua y la transforma en alterna». Dicho de forma sencilla, la electricidad que generan las placas se adapta para que pueda utilizarse dentro de la vivienda con normalidad.

Él mismo resumía su instalación con una frase muy gráfica: «En el tejado tengo una central eléctrica; una central térmica para calentar la casa; una central frigorífica para enfriarla en verano; y tengo una electrolinera». Además, mostraba cómo cargaba su coche eléctrico y cómo podía ver el consumo en su móvil. El resultado era bastante claro: dejaba incluso de pagar gasolina.

Cuánto excedente generaba y qué parte acababa en la red

La instalación no solo cubría el consumo de la casa. Según contaba, alrededor de un 40% de la energía que producía era excedente, es decir, sobraba después del uso diario y se enviaba a la red para que la pudieran aprovechar otros consumidores.

En su caso, solo gastaba entre el 60% y el 70% de lo que generaba y el resto lo inyectaba en la red. Por tanto, su tejado no solo servía para encender la casa o climatizarla, sino también para cargar el coche y seguir produciendo más energía de la que necesitaba. No está nada mal para una instalación doméstica.

Cuánto costó el proyecto y cuánto llegó a ahorrar Mercedes Hernández

Otra vecina, Mercedes Hernández, puso sobre la mesa el dato que suele mirar cualquiera antes que nada: cuánto cuesta todo esto. En su caso, el proyecto ascendió a 5.600 euros, pero realmente solo tuvo que desembolsar 800 euros de su bolsillo después de las ayudas concedidas por el Ayuntamiento, dentro del plan Rehabilita, y la Comunidad de Madrid.

El ahorro también fue muy concreto. Con las placas reducía un 70% su factura de la luz, lo que suponía 413 euros al año. Además, contaba que el año anterior había gastado casi 1.000 euros en electricidad y que después pasó a pagar casi la mitad, unos 500 euros. Vamos, que la factura seguía llegando, pero ya no iba con tanto mando.

Qué pasos deja esta experiencia para otros hogares

Más allá de las cifras grandes, la experiencia de estos vecinos deja varias pistas útiles para cualquiera que quiera entender cómo cambia el día a día cuando una vivienda empieza a producir su propia energía. No son promesas ni teorías, sino hábitos y números que ellos mismos contaron a partir de su experiencia.

  1. Revisar la producción en una aplicación antes de usar ciertos electrodomésticos, como hacía Mercedes con la aspiradora.
  2. Calcular la inversión real después de las ayudas, porque en su caso el coste pasó de 5.600 euros a 800 euros.
  3. Medir el ahorro con números cerrados, como una rebaja del 70% en la factura o un gasto que bajó de casi 1.000 euros a unos 500 euros.
  4. Tener en cuenta el excedente, ya que José consumía entre el 60% y el 70% de lo que generaba, cargaba el coche eléctrico y el resto lo vertía a la red.

De hecho, la propia Mercedes lo contaba desde una rutina muy cotidiana: «Vivo sola y llevo un año produciendo energía. En una aplicación veo la producción de energía solar, una vez que lo compruebo es cuando empiezo a utilizar la aspiradora…». Ahí está buena parte de la clave: no se trata solo de poner placas en el tejado, sino de cambiar la forma de consumir, mirar el móvil en el momento justo y aprovechar al máximo cada kilovatio que sale de casa.

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