La Castellana está a punto de estrenar una instalación inédita y pública dentro de la M-30

La antigua gasolinera del número 276 del Paseo de la Castellana se transformará en la mayor electrolinera de uso público dentro de la M-30, con 20 plazas de recarga ultrarrápida y suministro íntegramente de origen renovable, pensada para turismos, vehículos pesados y motos eléctricas.

El proyecto, impulsado por la presidenta regional Isabel Díaz Ayuso, convertirá este solar estratégico frente a las Cuatro Torres en un gran hub de movilidad eléctrica que se prevé entre en funcionamiento en 2027 y que aspira a ser referencia en recarga rápida en la capital.

Una electrolinera de gran capacidad en el Paseo de la Castellana madrileño

La nueva instalación se levantará sobre la antigua estación de servicio de Paseo de la Castellana 276, una parcela de 1.281 metros cuadrados de titularidad pública, situada frente al complejo de las Cuatro Torres y dentro del ámbito del desarrollo de Madrid Nuevo Norte.

Según la documentación de la licitación, el proyecto se articula mediante una concesión demanial de 30 años, con un presupuesto base de algo más de 1,7 millones de euros, a cambio de la implantación y explotación de la electrolinera. La adjudicataria será Acciona, que asumirá el diseño, construcción y gestión de la infraestructura.

La instalación estará abierta al público y será, de acuerdo con el Gobierno regional, la mayor electrolinera de uso público situada dentro de la autovía de circunvalación M-30, una zona donde la demanda de recarga crece a medida que se endurecen las restricciones a los vehículos más contaminantes.

Potencia de recarga ultrarrápida, energía renovable y servicios para todo tipo de vehículos eléctricos

La electrolinera contará con 20 plazas de recarga ultrarrápida de hasta 400 kW, 19 destinadas a turismos y una reservada para vehículos pesados de hasta 12 metros, con una potencia total instalada de 4.000 kW. Esta capacidad permitirá, según las estimaciones del Ejecutivo autonómico, recuperar gran parte de la batería en unos 15 minutos, dependiendo del modelo de vehículo.

Además, se habilitará una zona específica para el intercambio de baterías de motocicletas y vehículos eléctricos ligeros, vinculada a los modelos de la firma Silence, lo que agiliza los tiempos de “repostaje” para repartidores y usuarios urbanos.

En el apartado energético, la estación usará exclusivamente electricidad de origen renovable certificada, apoyada por un sistema de autoconsumo con paneles solares semitransparentes instalados en la cubierta. Este diseño permitirá que el complejo sea autosuficiente y genere un excedente neto anual superior a 35.000 kWh, que se verterá a la red.

La infraestructura incorporará, según la memoria del proyecto, módulos de potencia centralizados, gestión energética avanzada, integración de baterías de segunda vida y un sistema de trazabilidad en tiempo real del origen renovable de la energía. También se prevé una fachada fotocatalítica que contribuirá a eliminar contaminantes del aire en uno de los puntos con más tráfico de Madrid.

Las ayudas de la Comunidad de Madrid para impulsar la movilidad eléctrica en la capital

El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, ha subrayado que esta electrolinera se enmarca en la estrategia regional para acelerar la transición hacia una movilidad de cero emisiones, especialmente en los grandes ejes viarios de la capital.

La propia Comunidad de Madrid recuerda que la región lidera en España la gestión de ayudas para la movilidad eléctrica, con más de 37.000 vehículos subvencionados y alrededor de 32.000 puntos de recarga apoyados, concentrando más del 30 % de los pagos nacionales ligados a estos programas, en parte a través del MOVES III y del Plan Mueve Madrid.

Con la puesta en marcha de esta megaelectrolinera, el Ejecutivo autonómico busca reforzar la red pública de recarga en zonas estratégicas, facilitar la adopción del vehículo eléctrico por particulares y flotas profesionales y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en uno de los corredores urbanos con mayor intensidad de tráfico.

La transformación de la antigua gasolinera de Castellana 276 en un centro de recarga de última generación persigue, además, recuperar un espacio degradado y adaptarlo al nuevo modelo energético y de movilidad que se está imponiendo en las grandes ciudades europeas.

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