En un hotel de lujo, cada detalle habla por sí solo: la vajilla, la iluminación, el tono del personal y, sí, también las palabras. ¿Quién no ha dicho “que aproveche” sin pensarlo dos veces? En España es una expresión muy común y suena educada, cercana, de toda la vida. Pero en ciertos entornos de alto nivel la cosa cambia, y mucho. Mar Casas, experta en protocolo y comunicación, lo explicó en “El podcast del Webpositer”: hay una frase cotidiana que allí no encaja y que, para ella, es literalmente “de pobres”. No va de ser más finos que nadie; va de entender la experiencia que se quiere ofrecer.
¿Qué frase se evita en un hotel de lujo y qué se dice en su lugar?
En espacios de lujo, el personal de sala evita por completo el “que aproveche”. No es que sea una grosería; simplemente, la experiencia que se busca ofrecer va por otro camino: no se trata de “aprovechar” la comida, sino de disfrutarla. Por eso, en su lugar es habitual escuchar “que disfrute” o “espero que le guste”, fórmulas que apuntan al placer y no a la necesidad.
En contextos familiares o en el bar de siempre, “que aproveche” sigue sonando cercano y amable. Sin embargo, en ambientes de alto nivel puede percibirse como una frase asociada a un bajo poder adquisitivo, justo lo que estos espacios intentan evitar comunicar.
¿De dónde viene el “que aproveche” y por qué chirría en ambientes exclusivos?
El origen se remonta a la Guerra Civil española y a los años de hambre posteriores. En muchas casas apenas había qué llevarse a la boca y se intentaba “aprovechar” todo: el mismo puerro hervido varias veces en la olla, caldos aguados, platos estirados hasta el límite. En ese escenario, desear que la comida “aproveche” tenía un sentido literal y práctico.
Hoy, ese trasfondo contrasta con la idea de lujo, donde la propuesta gira en torno al disfrute y la experiencia. De ahí que, por coherencia, se prefiera un lenguaje que invite a saborear, no a apurar. Es una cuestión de contexto: las palabras también construyen la sensación de exclusividad.
¿Qué puedes decir tú para acertar en un servicio de alto nivel?
Si te mueves en un hotel de lujo o en un entorno de alto nivel, la clave está en elegir bien las palabras. La cortesía no desaparece; simplemente cambia el foco de “aprovechar” a disfrutar.
- Evita decir “que aproveche” en hoteles de lujo o espacios de alto nivel.
- Sustitúyelo por fórmulas como “que disfrute” o “espero que le guste”.
- En familia o en el bar de siempre, “que aproveche” sigue siendo cercano y adecuado.
En resumen, no se trata de hablar raro, sino de adaptar el registro a lo que cada entorno comunica. Por consiguiente, elegir “que disfrute” o “espero que le guste” encaja mejor con una experiencia pensada para el placer y el detalle, y deja el “que aproveche” para los contextos cotidianos donde sigue cumpliendo su función. ¿La idea final? El lujo no es apurar el plato, es disfrutarlo.
