El docente, que trabaja como asalariado en Alemania, asegura que su prestación será de unos 2.100 euros netos al mes. El problema, dice, es que otros compañeros que hacen el mismo trabajo cobrarán bastante más al jubilarse.
Un profesor de 65 años, a punto de retirarse en Renania del Norte-Westfalia, ha puesto el foco en una diferencia que considera difícil de justificar entre jubilados: tendrá una pensión bruta de 2.600 euros, pero cree que sale perjudicado frente a otros docentes con plaza fija. No es poca cosa, claro, pero insiste en que la comparación con sus compañeros deja una sensación amarga.
Según explica en su testimonio, cotiza al seguro de pensiones como cualquier trabajador asalariado. Por eso, aunque percibirá 2.200 euros de pensión y otros 400 euros en prestaciones complementarias, considera que el sistema no compensa de verdad la brecha con el profesorado funcionario.
Por qué un profesor asalariado cobra menos pensión que un funcionario en Alemania
El docente lo resume con claridad: “Personalmente, lo encuentro injusto. Hacemos el mismo trabajo en el aula, pero yo voy a cobrar menos que mis compañeros que tienen plaza fija”.
La diferencia está en la situación laboral. Mientras los profesores funcionarios no cotizan al sistema público de pensiones del mismo modo, su futura prestación se calcula a partir del salario final, que suele ser más alto. En cambio, los asalariados sí aportan durante años a la Seguridad Social, pero esa subida de cotizaciones no siempre se traduce después en una pensión equivalente.
De ahí que el profesor hable de un problema estructural. A su juicio, los estados federados no tienen demasiado interés en cambiar un modelo que, a corto y medio plazo, resulta más barato para las administraciones.
Cómo se calcula la pensión de los docentes y dónde surge la desigualdad
La cuantía depende sobre todo del último salario bruto y de los años trabajados. También influyen el grado salarial y el nivel de experiencia acumulado durante la carrera. En Alemania, muchos profesores terminan en el grupo salarial A13, habitual en la docencia.
Por cada año completo trabajado, el sistema reconoce aproximadamente un 1,8 % del salario como derecho de pensión. Ese porcentaje se acumula hasta un máximo cercano al 70 % del último sueldo bruto. La mayoría de los docentes con plaza fija alcanza ese tope tras unos 40 años de servicio.
¿Dónde está entonces la clave? En que un profesor con nivel A13 y experiencia 12 puede rondar un salario bruto mensual de 6.200 euros. Aplicando ese 70 %, la pensión podría acercarse a 4.300 euros al mes. Ahí está el meollo.
El profesor sostiene que esta desigualdad apenas se debate en público, aunque dentro del sistema educativo, según afirma, muchos la conocen bien.
