El caso de este transportista de 65 años refleja una realidad que afecta a miles de trabajadores por cuenta propia: las pensiones de los autónomos siguen muy por debajo de las de los asalariados. A ello se suma la necesidad de recurrir al ahorro privado para llegar a fin de mes tras la jubilación.
Llegar a la jubilación no siempre significa vivir con tranquilidad. Para muchos autónomos, ocurre justo lo contrario. Es el caso de Félix Rodríguez, transportista de La Barceloneta, que tras medio siglo trabajando asegura que cobrará una pensión de 1.120 euros, una cantidad que, según reconoce, está muy lejos de lo que esperaba después de tantos años cotizando.
Por qué la pensión de jubilación de los autónomos sigue siendo mucho más baja
La situación de Félix no es un caso aislado. Los autónomos son uno de los colectivos más perjudicados en el reparto de las pensiones. Mientras este grupo cobra de media 1.008 euros mensuales brutos, los asalariados perciben unos 1.665 euros. La diferencia roza el 40%, y ahí está una de las grandes claves del problema.
Según explica Daniel García, presidente de la Unión de Trabajadores Autónomos de Catalunya, esta brecha se debe a que históricamente muchos trabajadores por cuenta propia han cotizado por la base mínima. De hecho, Félix lo resume de forma directa: “El 80%, aunque pudiera pagar más, prefería tener el dinero en el bolsillo”.
Su caso, sin embargo, fue distinto. Desde 1995, cuando se dio de alta como autónomo, asegura que cotizó el doble que quienes pagaban la cuota más baja. Aun así, la pensión que le ha quedado no le permitirá retirarse cuando pensaba. Vaya jarro de agua fría.
No podrá jubilarse en septiembre, cuando cumple 65 años, sino en febrero, porque antes debe terminar de pagar dos créditos de 900 euros al mes por la compra de dos furgonetas. Además, seguirá abonando una hipoteca de 700 euros mensuales hasta los 71 años.
Qué alternativas de ahorro e inversión contemplan los autónomos para complementar su pensión
Ante este escenario, el ahorro complementario gana peso. Félix contrató hace 30 años un plan de pensiones privado y todavía sigue aportando para sumar entre 300 y 400 euros extra al mes. ¿Es suficiente para garantizar una jubilación digna? En muchos casos, no.
Desde Inverco advierten de que la jubilación puede convertirse en un problema si no existe un plan de ahorro, especialmente entre quienes tienen ingresos irregulares. Por eso, defienden fórmulas flexibles, que permitan aumentar o reducir aportaciones sin penalizaciones.
También han ganado protagonismo los planes de empleo simplificados para autónomos, puestos en marcha a mediados de 2022. Actualmente cuentan con unos 55.000 partícipes y gestionan 266,3 millones de euros. Estos PPES permiten reducir la base imponible hasta 4.250 euros, o hasta 5.750 euros si se combinan con un plan individual.
