Si alguna vez has salido de una consulta con más dudas que certezas, no estás solo. Cuando un tratamiento falla o un diagnóstico llega tarde, el miedo se mezcla con papeleo y plazos. Ahí aparece la palabra que nadie quiere escuchar: negligencia médica. Abordarla exige rigor legal y tacto humano, porque las consecuencias golpean a pacientes y a profesionales.
Lo resume José Montero, abogado y CEO de Montero de Cisneros Abogados: “La negligencia médica no solo representa un fallo en el sistema de salud, sino también una oportunidad para fortalecer los estándares de atención y asegurar la justicia para las víctimas.” Si te preguntas por dónde empezar, aquí tienes una guía clara, con pasos concretos y plazo, para reclamar con garantías y sin perderte entre formularios.
¿Qué se considera negligencia médica, en la práctica?
La negligencia médica aparece cuando un profesional sanitario no actúa conforme a los estándares establecidos y eso provoca un perjuicio al paciente. Puede incluir errores de diagnóstico, tratamientos inadecuados, omisión de cuidados necesarios o falta de consentimiento informado (es decir, que el paciente dé su permiso tras recibir la información relevante). A continuación se resumen los tres elementos que deben concurrir para que estemos ante un caso de negligencia:
| Elemento | Qué exige |
|---|---|
| Daño | Un perjuicio real y demostrable para el paciente. |
| Mala praxis | Actuación contraria a los estándares médicos. |
| Nexo causal | Relación directa entre la conducta del profesional y el daño sufrido. |
Por lo tanto, no basta con una sospecha: deben darse los tres requisitos a la vez. Sin ese nexo causal que una la actuación y el daño, el caso no encaja legalmente como negligencia.
¿Qué hace el abogado y por qué conviene acudir pronto?
El abogado especializado guía el proceso desde la evaluación inicial hasta, si hace falta, la defensa ante los tribunales. Como subraya José Montero, “el primer paso siempre debe ser analizar el historial médico y recopilar pruebas que respalden la reclamación. Sin una base sólida, es difícil avanzar en un caso de esta naturaleza”.
Además, trabaja de la mano de peritos médicos (expertos que valoran clínicamente los hechos) y se apoya en la normativa aplicable, como la Ley 41/2002 en España, que regula los derechos y obligaciones sobre la información y la documentación clínica. En resumen, rigor técnico y método, porque en temas legales y más con salud de por medio, improvisar sale caro en tiempo y en quebraderos de cabeza.
Cómo reclamar por una presunta negligencia médica, paso a paso
Si crees que has sido víctima de una negligencia, hay un itinerario básico que ayuda a ordenar el caso desde el minuto uno. La idea es sencilla: reunir pruebas, peritar lo ocurrido y elegir la vía adecuada de reclamación.
- Recopilar documentación: reúne informes médicos, recetas y cualquier documento del tratamiento.
- Consultar a un abogado especializado: valora la viabilidad del caso y define la estrategia.
- Obtener un informe pericial: un experto médico avala la mala praxis y el nexo causal.
- Presentar una reclamación: puede ser civil, penal o administrativa, según el supuesto.
- Actuar dentro del plazo legal: en España, el plazo para presentar una reclamación suele ser de un año desde que se tuvo conocimiento del daño.
Por consiguiente, el calendario importa, y mucho: ese año corre, y dejarlo para “la semana que viene” no es plan. Elegir la vía (civil, penal o administrativa) dependerá de la naturaleza concreta del caso y del objetivo principal de la reclamación.
Responsabilidad extracontractual: qué es y qué implica para el paciente
La responsabilidad extracontractual, en este contexto, es la obligación legal de resarcir el daño causado por una conducta negligente aun sin un contrato formal entre paciente y médico. Dicho de forma simple: aunque la relación se base en una prestación de servicios implícita, hay deber de diligencia.
Esto quiere decir que, si se incurre en errores o negligencias que causan perjuicios, el profesional debe responder mediante una indemnización. Por otro lado, esta vía busca reparar el daño con criterios jurídicos claros, evitando confusiones sobre la existencia o no de un contrato firmado.
¿Cómo equilibrar derechos del paciente y garantías para el médico?
Los casos de negligencia médica exigen equilibrio: proteger al paciente y asegurar una compensación justa, sin criminalizar a los profesionales sanitarios cuando faltan pruebas contundentes. En consecuencia, la clave es una investigación sólida, con documentación clínica, peritaje y un análisis jurídico serio.
De ahí que la abogacía tenga un papel mediador entre lo humano y lo legal. Como recuerda José Montero, “la abogacía debe ser un puente entre la justicia y la ética, asegurando que cada caso se trate con la seriedad que merece”. En otras palabras, rigor, empatía y un procedimiento claro para que la justicia llegue a tiempo.
