La señal R‑120 puede que no te suene de nada, pero tu bolsillo la recordará si te pilla despistado. Imagina que vas conduciendo por la ciudad tan tranquilo cuando, de repente, te topas con un coche dibujado dentro de un círculo rojo echando humo. No parece gran cosa, ¿verdad? Pues resulta que es la puerta de entrada, o de veto, a las nuevas Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).
Desde enero de 2023, estas áreas son obligatorias en municipios de más de 50.000 habitantes y, si se superan ciertos límites de contaminación, también en los de más de 20.000 o en territorios insulares. La DGT creó la señal en 2021 para que nadie diga que no le avisaron. Lo malo es que saltártela cuesta 200 euros, y no estamos para regalar dinero.
¿Qué es exactamente la señal R‑120 y dónde la verás?
Si ves un coche humeante rodeado por un aro rojo, toma nota: esa es la R‑120. Su función es clara: impedir que los vehículos más contaminantes entren en las ZBE. A simple vista parece una prohibición de acceso cualquiera, pero incorpora un mensaje importante justo debajo.
En la propia placa se indica que la norma no afecta a los coches con distintivo “Cero”, “Eco” o “C”. Así que, si tu vehículo lleva una de esas pegatinas verdes o azules, puedes circular sin miedo. En caso contrario, mejor date la vuelta antes de que te cacen las cámaras municipales.
¿Quién puede saltarse la prohibición sin llevarse la multa de 200 euros?
Junto a la R‑120 suele aparecer el panel complementario S‑860. Ese rectángulo añade excepciones concretas decididas por cada ayuntamiento. Por lo general, solo se libra quien dispone de etiqueta “Cero”, “Eco” o “C”. Los turismos más veteranos, esos que no tienen derecho a distintivo alguno, quedan fuera del club de los elegidos.
Además, las corporaciones locales pueden establecer otras excepciones puntuales (por ejemplo, servicios de emergencia o reparto urgente), pero se anuncian siempre en el S‑860. En resumen: si tu coche no luce pegatina o no cae en un supuesto especial, toca buscar ruta alternativa.
¿Por qué la sanción alcanza los 200 euros?
La Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial considera grave “no respetar las señales o las órdenes” de la autoridad de tráfico. Traducido a números, el desliz te costará 200 euros; con pronto pago se queda en 100 euros, que sigue doliendo pero duele un poco menos. Al menos no pierdes puntos del carné… consuelo mínimo, sí, pero consuelo al fin y al cabo.
Que la infracción se catalogue como grave subraya la importancia de reducir emisiones en los núcleos urbanos. La idea es clara: menos humos, mejor aire y, de paso, menos multas para quien cumpla las normas.
Pasos prácticos para evitar sorpresas en las Zonas de Bajas Emisiones
Antes de lanzarte a la aventura urbana, conviene tomar precauciones sencillas que te ahorrarán disgustos —y esos 200 euros que seguro tienes mejores planes para gastar—. De ahí que resulte útil revisar ciertos puntos clave.
- Comprueba tu distintivo ambiental: ¿Luce “Cero”, “Eco” o “C”? Perfecto. Si no, asume que tendrás restricciones.
- Revisa el mapa municipal de ZBE: cada ciudad cuelga en su web los límites exactos y los horarios de la zona.
- Planifica rutas alternativas: usa el GPS o la app de turno para esquivar la ZBE cuando tu vehículo no cumpla los requisitos.
Con estos tres gestos, que no llevan más de cinco minutos, evitarás multas, pérdidas de tiempo y un buen cabreo posterior.