La diferencia de precio entre el pescado de mostrador y el de bandeja que conviene mirar antes de comprar, según la OCU

Comprar pescado limpio, envasado y listo para cocinar es una tentación bastante comprensible. No hay colas, no hay que esperar turno en la pescadería y la ración viene preparada para pasar casi directa a la sartén, al horno o a la freidora de aire. Para muchas familias, eso es tiempo ganado en mitad de una semana que ya suele venir bastante cargada. Pero claro, la comodidad en el supermercado rara vez llega gratis, que aquí nadie regala filetes por amor al arte.

La OCU ha comparado precios de dorada, lubina, merluza y salmón en diez cadenas para comprobar cuánto se paga realmente por el formato en bandeja. Y la conclusión tiene matices: no todos los pescados se encarecen igual.

¿Qué pescado en bandeja sale más caro según la OCU?

La OCU analizó precios en Ahorramás, Alcampo, Aldi, BM, Carrefour, Dia, Hipercor, La Despensa, Lidl y Mercadona, cadena que anunció que reorganizaba en sus supermercados la sección de pescadería. La comparación se centró en cuatro pescados habituales: dorada, lubina, merluza y salmón.

El resultado deja una idea bastante clara: el sobreprecio aparece sobre todo en pescados pequeños y muy manipulados, especialmente cuando se venden fileteados en bandeja. Para entenderlo mejor, conviene mirar las diferencias medias detectadas en cada caso.

PescadoDiferencia media en bandejaMotivo principal
Dorada fileteada27% más caraMayor preparación y merma ajustada
Lubina fileteadaAlrededor del 45% más caraMás manipulación antes de venderse
MerluzaDiferencia mínimaCortes ya comparables
SalmónDiferencia mínimaPrecio similar en rodajas o lomos

La merma es la parte que se pierde al limpiar el pescado, como espinas, cabeza u otras zonas que no se comen. Por eso la OCU no se limitó a comparar el precio de una pieza entera con el de una bandeja, sino que ajustó el cálculo según la parte comestible.

Por qué la dorada y la lubina pueden salir bastante más caras fileteadas

En los pescados de ración, el cambio de formato se nota más en el bolsillo. La dorada fileteada en bandeja cuesta de media un 27% más que la opción comparable en pescadería, una vez descontada la merma.

En precios concretos, la pieza entera de dorada se movió habitualmente entre 8,95 y 9,95 euros por kilo. En cambio, la dorada fileteada en bandeja rondó entre 22,49 y 23,95 euros por kilo.

Con la lubina, el golpe es todavía mayor. La pieza entera se situó normalmente entre 10 y 12 euros por kilo, mientras que la bandeja fileteada apareció entre 22,79 y 25,95 euros por kilo.

La explicación está en la preparación previa. Si el pescado llega ya limpio, cortado y listo para cocinar, parte del trabajo que antes hacía el pescadero queda incorporado al precio final. Cómodo, sí; barato, no siempre.

¿Merluza y salmón también se encarecen al comprarlos en bandeja?

Con la merluza y el salmón, la película cambia bastante. Aquí no basta con comparar una pieza entera con una barqueta, porque en pescadería también se venden rodajas, lomos o filetes con precios diferenciados.

En la merluza, los cortes preparados en mostrador se situaron habitualmente entre 17 y 25 euros por kilo. En bandeja, los precios oscilaron entre 18 y 25 euros por kilo, por lo que la diferencia fue mínima cuando se compararon formatos equivalentes.

En el caso del salmón ocurrió algo similar. Las rodajas y los lomos se movieron normalmente entre 20 y 23 euros por kilo tanto en pescadería como en bandejas.

Por tanto, la advertencia no es que todo el pescado envasado sea más caro sin remedio. La clave está en comparar productos parecidos, porque no es lo mismo una pieza entera que un lomo ya preparado y listo para cocinar.

Cómo elegir entre pescado en bandeja y pescadería sin pagar de más

Antes de decidir, conviene mirar algo más que el precio grande de la etiqueta. En pescado, el formato, el corte y la parte realmente comestible pueden cambiar bastante la cuenta final. Una forma práctica de evitar sustos en caja es fijarse en estos puntos:

  1. Si el pescado es pequeño y está fileteado, como dorada o lubina, la bandeja suele encarecerse más.
  2. Si se compra merluza o salmón en cortes equivalentes, la diferencia puede ser escasa.
  3. La pescadería permite elegir pieza, corte y cantidad con más margen.
  4. La bandeja ahorra tiempo, evita esperas y facilita la conservación en casa.
  5. El envasado aumenta los residuos y limita la variedad disponible.

En consecuencia, la elección depende de cada compra. Si se busca rapidez, la bandeja cumple bien su papel. Si se quiere controlar mejor la frescura, ajustar cantidades o ahorrar en pescados pequeños, el mostrador sigue teniendo ventaja.

La comodidad se paga, sí, pero no siempre igual. Y visto lo visto, antes de meter una bandeja de dorada o lubina en el carro, merece la pena hacer una cuenta rápida: el pescado puede venir limpio, pero el precio no siempre viene tan ligero.

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