El trabajo de la EBD-CSIC detecta la herbivoría como principal causa de muerte de plántulas dentro del parque. La ley prohíbe la caza deportiva y comercial, pero permite controles de población por razones de gestión.
Un estudio publicado en julio de 2026 en Biological Conservation ha seguido durante dos décadas cinco poblaciones de piruétano (Pyrus bourgaeana) en Doñana. Dos están dentro del Parque Nacional, Reserva y Matasgordas, y tres fuera, Rocina, Hato Ratón e Hinojos. El equipo registró más de 350 plántulas y cerca de 2.540 brinzales. Los resultados muestran una regeneración muy baja y una mortalidad adulta superior al 60% en Matasgordas. La EBD-CSIC advierte de un riesgo de extinción local, no de desaparición global de la especie.
La Ley de Parques Nacionales prohíbe la caza deportiva, pero permite controles de población
La Ley de Parques Nacionales considera incompatibles la caza deportiva y comercial en estos espacios. Esa prohibición no impide cualquier intervención sobre la fauna. El artículo 7 permite a la administración programar controles de poblaciones y restauraciones de hábitats. Deben ajustarse al Plan Director y al correspondiente Plan Rector de Uso y Gestión.
El estudio tampoco atribuye el declive del piruétano a organizaciones ecologistas. Su conclusión es más concreta: la protección legal evita cambios de uso del suelo, pero no garantiza la regeneración del árbol. Los autores señalan tres grandes presiones: altas densidades de ungulados, sobreexplotación del acuífero y sequías prolongadas. Esta gestión activa de los ecosistemas aparece también en problemas como el cangrejo rojo en Doñana.
La herbivoría causa la mayor mortalidad de plántulas dentro del parque
Los datos más claros aparecen en las plántulas. El equipo pudo determinar la causa de muerte en 326 ejemplares. En Matasgordas, el 75% de esas muertes identificadas se debió a herbivoría. En Reserva, esa proporción fue del 51,6%. Fuera del Parque Nacional pesaron más la desecación y las labores sobre el terreno. La supervivencia fue siempre reducida y quedó por debajo del 12% a tres años.
Los investigadores localizaron además cerca de 2.540 brinzales. La presión de ramoneo fue mayor dentro del parque, con valores entre el 23% y el 40%. Fuera se situó entre el 14% y el 27%. El trabajo señala al ciervo como herbívoro especialmente relevante. Ciervos y jabalíes también consumen o destruyen frutos, reduciendo las semillas disponibles para generar nuevos árboles.
La falta de agua explica parte del declive que la herbivoría no cuenta
El deterioro de los árboles adultos presenta otra señal preocupante. En Matasgordas murió más del 60% de los ejemplares reproductores durante las últimas dos décadas. Los autores relacionan ese máximo con una fuerte caída del agua subterránea y con sequías prolongadas. La herbivoría explica buena parte del fracaso de regeneración, pero no basta por sí sola para explicar todo el declive.
El contexto de los ciervos refuerza la importancia de gestionar las densidades. La EBD-CSIC registró un Índice Kilométrico de Abundancia de 4,69 contactos por kilómetro en 2023. La media del periodo 2004-2022 había sido de 2,74. El organismo señaló además que la población rondaba los 4.000 ejemplares desde 2014. Son datos de abundancia, no una medición directa de daños al piruétano. Doñana mantiene además otros programas de gestión activa, como la cría del lince ibérico.
Los científicos piden reducir la presión sin recuperar la caza deportiva
El equipo propone gestionar las altas densidades de ungulados, recuperar el equilibrio entre depredadores y presas y conservar a los dispersores de semillas. También reclama un uso sostenible del agua subterránea y el seguimiento de la recarga del acuífero. Ninguna de esas recomendaciones exige convertir el parque en un espacio de caza deportiva. La legislación ya permite controles de población justificados por los objetivos de conservación.
Los científicos también plantean revisar la situación del piruétano en la Lista Roja de la UICN, donde figura como Preocupación Menor. El riesgo descrito afecta específicamente a poblaciones de Doñana. La investigación lo define como una “paradoja de conservación”: proteger jurídicamente el territorio no basta cuando otras presiones bloquean la regeneración. Así se separan dos cuestiones diferentes, la caza recreativa y el control técnico de poblaciones animales.
