El gasto del Ingreso Mínimo Vital se dispara hasta rozar los 5.800 millones en solo un año

El Ingreso Mínimo Vital crece un 12% y suma casi 800.000 hogares, mientras más de la mitad de los posibles beneficiarios no lo pide. El Ingreso Mínimo Vital (IMV) se ha consolidado como una de las prestaciones clave de la protección social. Su gasto aumentó un 12% en el último año, hasta rozar los 5.800 millones, con un 19% más de hogares cobrando la ayuda y críticas por el supuesto ‘descontrol’ en su gestión.

Cómo ha aumentado el gasto del Ingreso Mínimo Vital y sus beneficiarios

Hasta noviembre, los pagos del IMV sumaron 5.773 millones de euros, un 12,6% más que en el mismo periodo de 2024. Para cubrir este avance, el Ministerio de Seguridad Social partió de un presupuesto de 6.336,7 millones y tuvo que añadir 2.213 millones mediante modificaciones sobre los 4.123 millones previstos inicialmente en los Presupuestos Generales del Estado.

El aumento del gasto se refleja en el número de prestaciones activas y de beneficiarios. Estos son algunos datos clave a cierre de 2025.

IndicadorDato destacado
Prestaciones activas IMV y complemento a la infanciaCasi 800.000 prestaciones
Beneficiarios totales diciembre 20252,44 millones, 19% más que en 2024
Nuevos beneficiarios y crecimiento de ayudas393.892 usuarios más y un 18% más de ayudas

La ayuda se concede por hogar, de modo que en una misma unidad de convivencia pueden figurar varios beneficiarios. La Airef calcula que, entre 2023 y 2025, las prestaciones activas han aumentado un 60% en la Seguridad Social.

Críticas por la ausencia de límites temporales y seguimientos en el Ingreso Mínimo Vital

La consultora Freemarket Corporate Intelligence advierte de que el diseño del IMV no fija plazos claros sobre cuánto tiempo puede cobrarse. Según sus estimaciones, un 60% de los perceptores acumulan tres años cobrándola y un 75% la mantiene más de dos, sin un seguimiento eficiente sobre su relación con el mercado laboral.

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) confirma que la permanencia en la ayuda es muy elevada: casi el 90% de los hogares la recibe más de doce meses y tres de cada cuatro superan los veinticuatro. ¿En qué casos es más frecuente?

  • Hogares que ya habían cobrado una renta mínima autonómica.
  • Titulares sin trabajo en los seis meses previos.
  • Hogares donde el titular es el único adulto.

En la práctica, el IMV funciona muchas veces como un ingreso estable, y no como una ayuda transitoria. De ahí que hayan ganado peso las críticas por ‘descontrol’ y por la falta de revisiones periódicas exigentes.

Compatibilidades del Ingreso Mínimo Vital y el problema de los hogares que no lo solicitan

Otro frente de debate es la compatibilidad del IMV con otras ayudas. En algunas comunidades todavía puede sumarse el ingreso mínimo estatal a las rentas mínimas autonómicas, además de cobrarse junto a pensiones no contributivas, ciertos subsidios por desempleo y ayudas a la vivienda.

En teoría, esto refuerza la red de protección; en la práctica, hay quien teme una maraña de prestaciones difícil de controlar. Como suele decirse, al final todo se junta en la misma cuenta.

La Airef estima que aún un 55% de los hogares que cumplirían las condiciones para cobrar el IMV no llegan a pedirlo. En el complemento a la infancia la brecha es mayor: un 72% de las unidades de convivencia potencialmente elegibles se queda fuera.

Según sus cálculos, la medida podría llegar a 939.303 hogares, 454.511 más de los reconocidos a finales de 2025. En el complemento a la infancia, hasta 1.826.667 unidades de convivencia podrían cobrarlo frente a las 472.604 que lo recibieron solo o como complemento al IMV.

El Consejo Económico Social (CES) coincide en que, aunque crecen los beneficiarios, el alcance del IMV sigue siendo limitado. La prestación gasta cada vez más y protege a más hogares, pero aún tiene margen para llegar a quienes viven al borde de la pobreza.

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