El Banco de España lanza una advertencia clara para quienes pagan con el móvil que puede ahorrar un buen susto

Pagar con el móvil se ha vuelto tan normal como mirar la hora: lo haces sin pensarlo y, muchas veces, sin sacar la cartera. La comodidad manda y el smartphone nos acompaña a todas partes, así que tiene lógica que lo usemos para todo. Ahora bien, cuando hay dinero de por medio conviene no despistarse: la tecnología ayuda, pero no es infalible. Los sistemas han mejorado y son más robustos que hace años, sí. Aun así, quedan frentes que dependen de cada usuario, y ahí es donde nos la jugamos. Por eso el Banco de España resume cuatro consejos básicos para que no te lleves un susto en la cuenta.

¿Es seguro pagar con el móvil? Sí, pero con cabeza

La forma de pago ha evolucionado y, en la práctica, muchos ya ven la tarjeta física como un plan B. El móvil concentra la acción y, por tanto, también los riesgos: si alguien accede, accede a tu dinero. De ahí que, aunque las capas de protección sean cada vez mejores, la responsabilidad diaria siga siendo clave.

¿La idea central? Cerrar las puertas que dependen de ti. En otras palabras, combinar las barreras del propio sistema con pequeños hábitos que te protegen en lo cotidiano. No es paranoia: es puro sentido común aplicado a algo tan básico como pagar el pan.

Los 4 consejos del Banco de España para pagar con el móvil sin sustos

El Banco de España propone cuatro medidas muy sencillas que marcan la diferencia. Van al grano y cubren lo esencial: acceso al teléfono, límites en pagos, verificación adicional y control del contacto cercano (NFC, la función que permite pagar acercando el móvil).

  1. Configura un sistema de bloqueo en tu móvil. Establece un PIN, patrón o identificación biométrica para desbloquear el teléfono.
  2. Establece un límite. Fija un importe mínimo a partir del cual el sistema exija introducir el PIN al pagar; así, si ocurre un robo, no podrán realizar pagos de altas cantidades.
  3. Activa el doble factor de autenticación. Habilítalo para entrar en la app del banco y en tu cartera digital; es una segunda verificación para confirmar que eres tú.
  4. Apaga el NFC cuando no lo estés usando. Desactiva la función y actívala solo cuando vayas a pagar.

Estos cuatro pasos van en la misma dirección: más controles donde importa y menos margen para que terceros hagan de las suyas. Por tanto, cuanto más automatices estos hábitos, menos opciones habrá de que un tercero te haga un “roto” en la cuenta.

¿Cómo aplicar estos ajustes en tu día a día sin complicarte?

Empieza por lo obvio: mantén siempre activado el bloqueo del teléfono con un método que te resulte cómodo y seguro. Después, pon un “listón” para que no se validen pagos sin pedirte el PIN a partir de cierta cantidad; es un filtro rápido que corta de raíz las tentaciones ajenas.

Sigue con la verificación en dos pasos en tu app bancaria y en la cartera digital: añade esa confirmación extra que te identifica antes de mover dinero. Y, por último, acostúmbrate a llevar el NFC apagado y encenderlo solo en caja; es un gesto mínimo que te quita de encima contactos indeseados.

Cuatro medidas, un objetivo. Blindar el acceso, exigir confirmaciones y usar el contacto cercano solo cuando toca. No es cuestión de volverse loco con la seguridad, sino de poner barreras sensatas donde duele el fallo: en el pago.

Deja un comentario