Alejandro, de diez años, descubrió un Aureliano de bronce semienterrado en el Monte Palatino durante unas vacaciones familiares en Roma y ha sido reconocido por su gesto como ejemplo de civismo. En el verano de 2024, una visita al Coliseo cambió para Alejandro, niño granadino. En los jardines del Monte Palatino encontró una moneda romana del siglo III d.C., un Aureliano de bronce acuñado entre los años 270 y 275 d.C.
Cómo un niño granadino encontró una moneda romana en el Coliseo
El hallazgo se produjo durante una visita guiada por el anfiteatro y su entorno, uno de los monumentos más visitados del mundo, con unos seis millones de turistas cada año. ¿Quién iba a pensar que, entre tantos visitantes, sería precisamente un niño el que diera con una pieza escondida desde hace casi dos milenios?
Durante el recorrido, algo brillante llamó la atención de Alejandro en un rincón del jardín. Rasgó la tierra, sacó un pequeño objeto metálico y avisó a su madre de que podía tratarse de un tesoro. Tras comprobar que no era un simple recuerdo turístico, la familia informó de inmediato a Raúl, el guía, para que diera parte del hallazgo. Para situar mejor la escena, estos son los datos básicos del descubrimiento:
| Dato del hallazgo | Detalle sobre Alejandro y la moneda |
|---|---|
| Protagonista | Alejandro, niño de 10 años, natural de Granada |
| Lugar | Jardines del Monte Palatino, entorno del Coliseo de Roma |
| Pieza hallada | Moneda Aureliano de bronce del siglo III d.C. |
Verificación oficial de la moneda Aureliano y explicación de su valor histórico
Raúl, el guía, actuó con rapidez: tomó una fotografía de la moneda y la envió a un arqueólogo especializado para comprobar su autenticidad. La confirmación llegó en pocos minutos y, antes de que la familia alcanzara la salida del recinto, ya les esperaban agentes de la Policía italiana y el director del Museo Arqueológico del Coliseo para examinar la pieza.
Tras su análisis, certificaron que era un Aureliano acuñado durante el reinado del emperador Aureliano. Esta moneda de bronce, introducida en el año 274 d.C., formó parte de una reforma que sustituyó al antoniniano, ya muy devaluado. En el anverso aparece la inscripción y el busto radiado del emperador y, en el reverso, una escena alegórica con una figura femenina. ¿Te imaginas escuchar esa explicación sabiendo que la moneda acaba de salir del suelo que pisas?
Recompensas al niño granadino, leyes de patrimonio y conservación del Coliseo
El comportamiento de Alejandro y de sus padres, que entregaron la moneda sin dudarlo, fue muy valorado por las instituciones culturales italianas. El equipo del Museo Arqueológico de Roma organizó un pequeño acto de reconocimiento y obsequió al niño con libros de historia romana, material educativo y acceso a vistas exclusivas del Coliseo normalmente cerradas al público general.
Además, Alejandro fue nombrado primer embajador del proyecto #NonceTutelasenzaTe!, una iniciativa ciudadana de conservación patrimonial cuyo lema significa en italiano “no puedo hacerlo sin ti”. Entre los detalles más llamativos, recibió una entrada gratuita de por vida para visitar el Coliseo y la familia disfrutó de un tour privado por áreas habitualmente restringidas, un recuerdo difícil de superar en cualquier viaje. En resumen, las principales recompensas ligadas al hallazgo fueron las siguientes:
- Reconocimiento institucional, obsequios educativos, visita exclusiva al Coliseo y entrada gratuita de por vida para Alejandro
Esta respuesta oficial encaja con la legislación italiana sobre patrimonio, que indica que cualquier objeto arqueológico hallado en territorio italiano pertenece al Estado y debe entregarse en un breve plazo. El Monte Palatino forma hoy parte del Parque Arqueológico del Coliseo, donde continúan las excavaciones y la conservación del anfiteatro. Aunque se usan tecnologías avanzadas, historias como la de Alejandro recuerdan que la curiosidad humana sigue siendo clave. La familia continuó viaje hacia Pompeya mientras la moneda pasaba a los fondos del Museo Arqueológico del Coliseo, donde será estudiada, conservada y, posiblemente, exhibida como testimonio de 18 siglos de historia.
