Un atún rojo de 230 kilos pone al límite a tres hermanos que llevaban años buscando una captura así

Ludovic, Florian y Jonathan Delmée lucharon cerca de dos horas frente a la costa francesa. El pez tuvo que ser remolcado hasta el puerto.

Los hermanos Ludovic, Florian y Jonathan Delmée capturaron el domingo 2 de agosto de 2026 un atún rojo de 230 kilos frente a Sète. El ejemplar medía 2,60 metros y mordió el aparejo sobre las 13:00, a unos 5,5 kilómetros de la costa. Los tres se relevaron durante un combate que se prolongó cerca de dos horas. La secuencia quedó grabada y circuló posteriormente en redes sociales.

Una picada a las 13:00 inició un combate de casi dos horas

La salida comenzó como otras expediciones de los hermanos, vinculados profesionalmente a la pesca y las excursiones marítimas en Sète. Habían pasado años buscando un ejemplar semejante, entre jornadas sin resultado y otros intentos fallidos. Cuando la línea comenzó a salir con fuerza, comprendieron que no era una captura habitual. El episodio se suma a otras capturas de peces gigantes, aunque este caso ocurrió en mar abierto y con una especie sometida a cuotas.

Los tres pescadores se turnaron para mantener la tensión mientras el atún respondía con nuevas arrancadas. La lucha exigió coordinación, resistencia física y paciencia hasta que el animal apareció finalmente junto a la embarcación. La grabación muestra la celebración inmediata del grupo, con gritos, abrazos y una gorra lanzada sobre la cubierta. Florian explicó después que el resultado culminaba años de búsqueda, fracasos y perseverancia. Para los tres, aquella jornada terminó siendo la captura que llevaban mucho tiempo persiguiendo.

El atún tuvo que ser remolcado hasta el puerto de Sète

La aparición del pez en superficie no terminó el trabajo. Sus 230 kilos impedían subirlo al barco únicamente con la fuerza de los tripulantes. Los hermanos lo sujetaron por la cabeza y la cola, y lo remolcaron lentamente junto al casco. Ya en el puerto, necesitaron un pórtico de elevación para sacarlo del agua, pesarlo y confirmar sus 2,60 metros.

Los medios locales describieron la captura como excepcional para una caña, especialmente por superar ampliamente los 200 kilos. Una estimación periodística situó la edad del ejemplar alrededor de los diez años. El Mediterráneo acoge otros grandes animales marinos, pero una pieza semejante sigue siendo poco frecuente en la pesca con línea. Los hermanos decidieron repartir la carne entre familiares y personas cercanas, según las crónicas locales.

La captura recreativa exige autorización, anilla y declaración en Francia

Las informaciones publicadas no precisan la modalidad administrativa utilizada durante la salida. Para la pesca recreativa, la orden francesa del 24 de marzo de 2026 exige una autorización vinculada a la embarcación. El texto distingue la captura con devolución del desembarque de un ejemplar. La primera modalidad está permitida del 1 de junio al 15 de noviembre, con liberación inmediata del pez vivo. El desembarque quedó autorizado entre el 10 de julio y el 16 de octubre para barcos con bandera francesa. La captura del 2 de agosto ocurrió dentro de esa ventana temporal.

Conservar el atún requiere una anilla oficial naranja, colocada inmediatamente después de la captura. El límite es de un ejemplar por embarcación y día, dentro de un cupo nacional de 78,3 toneladas. El desembarque y la anilla deben declararse a FranceAgriMer dentro de las 48 horas siguientes. Las crónicas no publican la autorización ni identifican la anilla del ejemplar, por lo que esos requisitos no pueden verificarse documentalmente. En la modalidad recreativa, la norma prohíbe vender la captura y la reserva para el pescador y su familia.

El atún rojo mejoró su estado, pero sigue sometido a cuotas

El atún rojo del Atlántico estuvo clasificado como especie en peligro tras décadas de fuerte presión pesquera. La UICN lo trasladó en 2021 a la categoría de preocupación menor. La organización vinculó la mejora con cuotas más sostenibles y una mayor lucha contra la pesca ilegal. También calculó que la población oriental, originada en el Mediterráneo, creció al menos un 22% durante cuatro décadas.

La evaluación mundial no significa que todas las poblaciones hayan evolucionado igual. La propia UICN indicó que la población occidental disminuyó más de la mitad durante ese periodo. El resumen científico 2024-2025 de ICCAT conserva, con referencia a 2020, la conclusión de que el stock oriental no estaba sometido a sobrepesca. El organismo mantiene evaluaciones y procedimientos de gestión para fijar límites de captura.

También señala que las olas de calor marinas y los cambios de productividad pueden alterar los indicadores de abundancia. Una captura extraordinaria confirma la presencia de grandes ejemplares, pero no permite medir por sí sola la salud de toda la población.

Deja un comentario