El rincón de España con 24 kilómetros de canales que muchos comparan con Venecia

Empuriabrava, en Girona, combina una de las mayores marinas residenciales del mundo con una extensa playa, naturaleza protegida y el patrimonio medieval de Castelló d’Empúries.

Empuriabrava es uno de esos lugares de España que sorprenden cuando se observan desde el aire. Esta marina residencial de Castelló d’Empúries, en Girona, cuenta con alrededor de 24 kilómetros de canales navegables y unos 5.000 amarres privados, según documentación municipal. Su particular diseño permite que numerosas viviendas tengan acceso directo al agua y convierte al barco en parte del paisaje cotidiano.

Empuriabrava tiene 24 kilómetros de canales junto al Mediterráneo

La comparación con Venecia se entiende al recorrer su entramado urbano. En lugar de limitarse a un puerto deportivo convencional, los canales penetran entre calles, viviendas y jardines. Muchos inmuebles disponen de embarcadero propio, creando una estampa difícil de encontrar en otros puntos del litoral español. El Ayuntamiento sitúa la inauguración de Empuriabrava en junio de 1967, por lo que esta singular marina acumula ya más de medio siglo de historia.

El agua tampoco es su único atractivo. La información municipal señala que Empuriabrava dispone de una playa de alrededor de 1,5 kilómetros de longitud, situada frente al Mediterráneo. La combinación de arena, canales y embarcaciones explica buena parte de la particular imagen de esta zona de la Costa Brava. Para quienes buscan otros destinos costeros, Cataluña también conserva lugares como esta joya de aguas cristalinas.

Los Aiguamolls de l’Empordà rodean este singular destino de Girona

El paisaje cambia rápidamente al dejar atrás las viviendas. Empuriabrava se encuentra junto al Parque Natural dels Aiguamolls de l’Empordà, espacio protegido desde 1983 y uno de los principales humedales mediterráneos de Cataluña. La Generalitat cifra su superficie en 4.720 hectáreas, repartidas entre varios municipios de la comarca del Alt Empordà, entre ellos Castelló d’Empúries.

La riqueza natural es especialmente importante para las aves. La información oficial del parque recoge 329 especies de aves citadas, de las que 82 nidifican regularmente. El espacio cuenta además con diferentes itinerarios para conocer el entorno a pie o en bicicleta. Es otro perfil de escapada muy distinto al de lugares turísticos más concurridos, como ocurre también con algunos rincones tranquilos del Mediterráneo.

A pocos kilómetros espera el patrimonio medieval de Castelló d’Empúries

El viaje puede continuar hacia el núcleo histórico de Castelló d’Empúries, que aporta un contraste considerable frente al diseño moderno y marítimo de Empuriabrava. Uno de sus edificios más reconocibles es la Basílica de Santa Maria, conocida popularmente como la “catedral de l’Empordà”. El Ayuntamiento destaca su arquitectura gótica, sus tres naves y su característica portada de mármol.

La localidad conserva además el Museu d’Història Medieval de la Cúria-Presó, ubicado en un conjunto histórico ligado a la antigua administración judicial, y el Ecomuseu Farinera, otro de los equipamientos culturales municipales. Ambos forman, junto con la basílica, una parte destacada de la oferta patrimonial de Castelló d’Empúries.

Del paseo en barco a saltar en paracaídas desde 4.000 metros

Empuriabrava añade a su perfil de destino de costa una característica mucho menos habitual. Su aeródromo es sede de Skydive Empuriabrava, un centro de referencia internacional para la práctica del paracaidismo. La empresa señala que acumula más de 2,5 millones de saltos durante su trayectoria y mantiene una escuela abierta tanto a deportistas experimentados como a quienes quieren probar por primera vez.

Los saltos en tándem se realizan desde aproximadamente 4.000 metros de altitud, según el propio centro. A pocos minutos también se encuentra Windoor Empuriabrava, donde es posible experimentar la sensación de caída libre dentro de un túnel de viento vertical. Así, en pocos kilómetros se concentran canales, playa, un parque natural, patrimonio medieval y actividades aéreas. Una combinación que explica por qué Empuriabrava presenta una imagen tan diferente a la de otros destinos del Mediterráneo.

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