La gigafactoría de IA de Móra la Nova (Tarragona) busca convencer a Bruselas pese al calor extremo de la Ribera d’Ebre

La convocatoria puntúa sobre diez el uso de energía limpia, el ahorro de agua y las emisiones, con un mínimo obligatorio de cinco. El calor extremo de la Ribera d’Ebre obliga a justificar el rendimiento durante el verano.

La candidatura española prepara su propuesta ambiental para instalar una gigafactoría europea de inteligencia artificial en Móra la Nova. El proyecto combina la sede catalana con apoyo operativo en San Fernando de Henares. EuroHPC cerrará la recepción de ofertas el 12 de noviembre de 2026, según la convocatoria oficial. Las propuestas que no alcancen cinco de los diez puntos disponibles en sostenibilidad y eficiencia energética serán rechazadas. La exigencia resulta especialmente sensible en una comarca que alcanzó 44,1 ºC el 8 de julio.

Bruselas medirá el consumo de agua, energía y refrigeración

Las bases convierten la sostenibilidad en una condición medible, no en una declaración genérica. Cada candidatura debe presentar un plan anual con objetivos verificables. El PUE compara la energía total con la utilizada por los equipos informáticos, mientras el WUE cuantifica el uso de agua. La guía considera excelente un PUE igual o inferior a 1,10 y un WUE igual o inferior a 0,20. También concede la mejor valoración a la cobertura renovable total ajustada al consumo horario.

La propuesta de Móra la Nova trabaja con refrigeración en circuito cerrado, un cupo limitado de agua, cobertura renovable y aislamiento acústico. Estas medidas pretenden reducir la evaporación y las molestias para las poblaciones próximas. El precedente de los centros de datos en Aragón muestra que electricidad y agua condicionan la aceptación de estas inversiones. El proyecto todavía deberá convertir sus compromisos en cifras, contratos y calendarios acreditables. Además, tendrá que detallar su respuesta ante sequías, olas de calor o restricciones de la red.

El calor extremo obliga a demostrar la eficiencia durante el verano

El emplazamiento añade una dificultad técnica. Meteocat registró 44,1 ºC en Vinebre el 8 de julio, el mayor valor anual de su resumen de estaciones. La convocatoria exige calcular el PUE estacional durante verano e invierno. Por ello, la candidatura tendrá que demostrar cuánto aumenta la energía de refrigeración durante los episodios extremos y cómo mantendrá sus objetivos. Esa comparación permitirá detectar si una media anual favorable oculta un rendimiento peor durante los meses más cálidos.

El Código de Conducta europeo reúne las prácticas reconocidas de eficiencia energética para centros de datos. La documentación aportada señala que recomienda temperaturas ambientales bajas para aprovechar sistemas de refrigeración más eficientes. Móra la Nova deberá compensar esa desventaja con tecnología, gestión de cargas y un consumo hídrico muy bajo. Las fuentes consultadas no precisan el límite anual de agua, su procedencia ni los indicadores PUE y WUE comprometidos. Tampoco detallan la arquitectura final del circuito cerrado ni el volumen necesario para reponer pérdidas.

Los 150 MW previstos dependen de renovables, red y almacenamiento

El consumo eléctrico será escalonado. La información de partida sitúa la primera fase en un máximo de 55 MW y contempla alcanzar 150 MW entre 2029 y 2030. Un protocolo de INCASÒL ya señalaba una necesidad mínima de 150 MW y exploraba parques solares, baterías y contratos de suministro renovable próximos. El documento también contemplaba un derecho de conexión de 20 MW en Els Aubals. Esa diferencia obliga a separar la capacidad inicial de la demanda prevista cuando el complejo alcance mayor escala.

Ese protocolo es programático y no equivale a un contrato energético cerrado. La candidatura deberá acreditar capacidad de red, suministro renovable y almacenamiento para cada fase. Si resulta seleccionada a comienzos de 2027, EuroHPC prevé que las instalaciones empiecen a operar en un máximo de 18 meses. La construcción puede impulsar oficios para centros de datos, especialmente electricidad, climatización, obra civil y mantenimiento. No existe todavía una cifra oficial de empleos para Móra la Nova, por lo que cualquier estimación debe tratarse con cautela.

La aceptación local dependerá de los datos ambientales publicados

La Ribera d’Ebre acumula desde hace décadas instalaciones energéticas intensivas y debate nuevos proyectos eólicos y fotovoltaicos. El consorcio necesitará atraer capital privado después de la inversión pública de 720 millones. El Gobierno calcula que la sociedad puede movilizar hasta 5.000 millones de euros. SETT controla el 47,99%, la Generalitat posee el 1% y el resto corresponde a Telefónica, ACS, Santander y Multiverse. Un frente opositor arraigado podría dificultar nuevas inversiones, según el planteamiento trasladado por la candidatura.

Los vecinos y los evaluadores podrán valorar mejor el proyecto cuando se publiquen los consumos máximos, los datos de ruido y la procedencia del agua. También será relevante conocer los contratos renovables, el almacenamiento y posibles acuerdos para reutilizar el calor digital. La candidatura sigue siendo una propuesta en competición, no una adjudicación.

El plazo termina el 12 de noviembre y EuroHPC prevé seleccionar los proyectos a comienzos de 2027. Hasta entonces, la sostenibilidad deberá traducirse en documentación técnica verificable.

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