La entrevista se publicó en octubre de 2025 y ha vuelto a circular en agosto de 2026. El MITECO considera el pastoreo una medida complementaria, no sustitutiva.
La entrevista que Jesús Sola, pastor de ovejas de Tortuera, en Guadalajara, concedió al pódcast Morir de Éxito el 26 de octubre de 2025 ha recuperado actualidad a comienzos de agosto de 2026 por su reflexión sobre los incendios forestales. El ganadero sostiene que «un ganado de ovejas, cabras o vacas limpia mucho más que 100 personas» y propone que parte de las ayudas destinadas al mantenimiento del monte llegue a quienes conservan animales en esas zonas.
Sola desarrolla su actividad en Tortuera, una pequeña localidad que el Censo anual de población sitúa en 157 habitantes en 2025, por encima de los «apenas 100» mencionados de forma aproximada en la presentación de la entrevista. Según explicó, él y su mujer gestionan explotaciones diferentes que reúnen cerca de 2.000 ovejas.
La comparación con 100 trabajadores debe entenderse como una valoración personal del ganadero, no como una equivalencia técnica. Las fuentes oficiales consultadas no establecen esa proporción concreta, aunque sí respaldan la idea de fondo: el pastoreo controlado puede reducir la cantidad de vegetación combustible y colaborar en la prevención de incendios cuando se aplica de manera planificada.
Empezar con 500 ovejas exigiría 75.000 euros solo para comprar el rebaño
Jesús Sola describe el pastoreo como un oficio que obliga a estar pendiente de los animales todos los días. «El ganado no tiene reloj», resume al explicar que la jornada se adapta a la salida y la puesta del sol, a los partos y a las necesidades que puedan surgir en la explotación. Esa falta de horarios y descansos es, a su juicio, uno de los motivos por los que muchos jóvenes descartan dedicarse a la ganadería.
La inversión inicial constituye otra barrera. El pastor calcula que una oveja reproductora en buenas condiciones puede costar alrededor de 150 euros y considera necesario comenzar con al menos 500 animales para que la explotación tenga una dimensión suficiente. La multiplicación de ambas cifras da como resultado 75.000 euros solo para adquirir el rebaño, antes de construir o adaptar las instalaciones necesarias.
A esa inversión se suma el tiempo necesario para comenzar a generar ingresos. Sola explica que pueden pasar hasta tres años antes de recuperar parte del dinero, debido al ciclo reproductivo de los animales y a los plazos de venta y cobro. Por esa razón, recomienda a los nuevos ganaderos llegar a un acuerdo con profesionales próximos a jubilarse y hacerse cargo de una explotación que ya esté funcionando.
Esa transmisión generacional ya se produce en algunos municipios. Talent24h recogió recientemente el caso de una joven ganadera que regresó al pueblo para continuar con el negocio familiar después de haber vivido fuera de su localidad.
El pastoreo reduce combustible, pero no sustituye todos los desbroces
La documentación técnica del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico considera el pastoreo controlado en áreas cortafuegos una herramienta complementaria de prevención. El ganado consume parte de las hierbas y del matorral, reduce la carga de combustible y puede disminuir los costes de mantenimiento de las zonas estratégicas desde las que se intenta frenar la propagación del fuego.
El propio documento introduce límites importantes. Mantener estas superficies con ganado no elimina por completo la necesidad de efectuar desbroces mecánicos, aunque permite distanciarlos en el tiempo. La cantidad de animales, la superficie y el periodo de pastoreo también deben adaptarse a la capacidad de cada monte para evitar daños derivados de una presión ganadera excesiva.
Castilla-La Mancha ya utiliza este planteamiento dentro de su política forestal. La Junta publicó en enero de 2025 una convocatoria de 360.000 euros para fomentar el pastoreo como medida de prevención de incendios. En septiembre de ese año informó de que el programa beneficiaría a 67 explotaciones ganaderas y permitiría intervenir en unas 3.000 hectáreas de monte.
Otro ejemplo se encuentra en el modelo de Santiago-Pontones con 70.000 ovejas, donde más de 170 ganaderos aprovechan cerca de 20.000 hectáreas de la Sierra de Segura. Los animales contribuyen a retirar vegetación mientras la actividad ganadera mantiene población y vigilancia continuada en el territorio.
El relevo generacional deja muy pocos titulares jóvenes en el campo
Las dificultades descritas por Sola coinciden con el envejecimiento del sector agrario español. El Ministerio de Agricultura señaló en enero de 2026 que el 40% de los titulares de explotaciones tiene más de 65 años, mientras que solo el 9% tiene menos de 41. La incorporación de nuevos profesionales se encuentra condicionada por el acceso a la tierra, la financiación y la rentabilidad de los negocios.
El pastor vincula ese problema con las condiciones del trabajo. Los animales necesitan atención de lunes a domingo y las explotaciones pequeñas no siempre disponen de personal suficiente para organizar sustituciones o periodos de descanso. También advierte de la falta de trabajadores en numerosos oficios dentro de los pueblos, desde la atención a personas mayores hasta la hostelería, la electricidad o la fontanería.
El Gobierno anunció en enero de 2026 la creación de Tierra Joven, una plataforma destinada a mejorar la información sobre compraventa y transmisión de terrenos y explotaciones. También comunicó que analizaría unas 17.000 fincas rústicas propiedad de la Administración General del Estado para valorar su posible puesta a disposición preferente de jóvenes, mujeres y nuevos profesionales agrarios. Son medidas anunciadas para facilitar la entrada al sector, pero no eliminan por sí solas la inversión, los horarios ni el riesgo empresarial señalado por Sola.
El testimonio del ganadero no demuestra que la presencia de animales pueda evitar todos los incendios. Sí refleja una cuestión respaldada por la planificación forestal: el pastoreo ordenado puede formar parte del mantenimiento preventivo del monte. Su continuidad dependerá también de que existan explotaciones rentables, relevo profesional y condiciones que permitan a los ganaderos mantener su actividad durante todo el año.
