La futura Fuerza Anfibia española contempla unidades construidas en el país, probablemente por Navantia, con capacidad para transportar tropas, helicópteros y aviones de quinta generación.
La Armada española ha comenzado a definir las características de sus futuros buques de asalto anfibio LHD, unas unidades que podrían alcanzar las 40.000 toneladas de desplazamiento y convertirse en los mayores buques de guerra construidos hasta ahora en España. La planificación incluye dos nuevas naves capaces de embarcar una fuerza de desembarco y una veintena de aviones de combate furtivos.
Los requerimientos aparecen vinculados al Concepto Operativo de Proyección Anfibia 2050, que plantea una transformación profunda de la capacidad naval española. Los futuros LHD ocuparían una posición central dentro de una fuerza diseñada para intervenir desde mayores distancias y en escenarios protegidos por sistemas de defensa avanzados.
El proyecto todavía se encuentra en una fase de planificación. La información disponible sitúa el posible comienzo de las obras en 2028 y la entrada en servicio de los buques durante la próxima década, aunque no se especifican fechas cerradas para su construcción o entrega.
Los futuros LHD podrán transportar tropas, helicópteros y una veintena de cazas
Los nuevos LHD, siglas de Landing Helicopter Dock, estarán concebidos para transportar un batallón reforzado de desembarco junto con sus vehículos, equipos y medios de apoyo. Esta capacidad permitirá concentrar en un mismo buque tropas, aeronaves y embarcaciones destinadas a operar desde el mar.
La cubierta de vuelo estaría preparada para una veintena de aviones de combate furtivos de quinta generación con capacidad de despegue corto y aterrizaje vertical. La planificación cita aeronaves como el F-35B, que podrían asumir las funciones desarrolladas actualmente por los AV-8B Harrier II Plus.
La incorporación de estos cazas todavía se presenta como una capacidad prevista dentro del diseño, no como una adquisición confirmada. Los buques también podrán operar diferentes tipos de helicópteros, incluidos los NH90 MSPT de transporte táctico y aparatos de ataque encargados de escoltar las operaciones aéreas.
Cada unidad contará, además, con un dique inundable desde el que podrán desplegarse lanchas de desembarco, conectores rápidos buque-costa y aerodeslizadores. La combinación del dique y la cubierta de vuelo permitirá efectuar operaciones anfibias por superficie y por aire de forma simultánea.
La nueva Fuerza Anfibia se organizará en tres unidades expedicionarias modulares
La propuesta de la Armada no se limita a la construcción de dos grandes buques. El Concepto Operativo de Proyección Anfibia 2050 plantea una estructura formada por tres unidades expedicionarias modulares preparadas para adaptarse a diferentes misiones.
Cada una de estas unidades estaría compuesta por un LHD, un buque anfibio nodriza ligero denominado LXX y una fuerza de desembarco de entidad batallón. La composición podría modificarse en función de las necesidades operativas y del escenario en el que fuera necesario intervenir.
La organización modular permitiría establecer ciclos de despliegue, preparación y relevo entre las distintas agrupaciones. Con este sistema, la Armada busca mantener una presencia continuada sin concentrar todos los medios disponibles en una única misión.
Los nuevos buques también estarán preparados para proyectar las fuerzas de desembarco desde una distancia de hasta 150 millas náuticas de la costa. Esta separación pretende reducir la exposición de las naves principales en zonas donde existan defensas capaces de atacar objetivos navales.
Navantia aparece como astillero probable para construir los nuevos buques en España
La construcción de los futuros LHD recaería previsiblemente en Navantia, aunque la información aportada todavía no presenta una adjudicación definitiva. Ferrol aparece como el emplazamiento más probable para desarrollar las obras, aprovechando la experiencia acumulada por los astilleros españoles.
Navantia ya participó en la construcción del Juan Carlos I, el actual buque de asalto anfibio de la Armada y principal referencia para las nuevas unidades. El diseño español también ha servido de base para proyectos desarrollados para Australia y Turquía.
Los nuevos barcos serán análogos al Juan Carlos I, pero incorporarán mayores capacidades para transportar aeronaves, tropas y medios de desembarco. La planificación pretende adaptar la flota a misiones de defensa, despliegue expedicionario y proyección de fuerzas en diferentes escenarios.
Las primeras obras podrían iniciarse en 2028. A partir de esa estimación, la incorporación de los buques se produciría durante la década siguiente, siempre que se completen las fases de definición, contratación, construcción y pruebas previstas para un proyecto de estas características.
Los datos disponibles sitúan el desplazamiento entre 30.000 y 40.000 toneladas
La información facilitada maneja dos cifras diferentes sobre el tamaño de los futuros LHD. Los requerimientos de la Fuerza Anfibia mencionan buques de 40.000 toneladas, mientras que otra estimación incluida en el proyecto sitúa su desplazamiento aproximado en 30.000 toneladas.
Esta diferencia indica que las características técnicas todavía no están completamente cerradas. El desplazamiento definitivo dependerá del diseño seleccionado, de la capacidad aérea, del número de tropas embarcadas, del tamaño del dique y de los sistemas que se incorporen a cada unidad.
La cifra de 40.000 toneladas corresponde al planteamiento más ambicioso y permitiría integrar una veintena de cazas furtivos, un batallón reforzado y sus vehículos. La referencia de 30.000 toneladas describe una unidad más próxima, aunque previsiblemente superior, al concepto representado por el Juan Carlos I.
Hasta que se concrete el diseño, ambas cantidades deben entenderse como estimaciones vinculadas a distintas fases o configuraciones del proyecto. La construcción de dos unidades, su calendario y la elección definitiva de las aeronaves también deberán confirmarse durante el desarrollo del programa.
