Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco guardan algunos de los arenales más espectaculares de España para quienes buscan mar, naturaleza y temperaturas más suaves en pleno verano.
España encara un verano de altas temperaturas y la AEMET prevé para julio, agosto y septiembre de 2026 una probabilidad muy alta de que la temperatura media se sitúe en el tercil cálido en todo el país. Frente al calor del interior y del Mediterráneo, el norte vuelve a ganar protagonismo con playas donde el ambiente suele ser más fresco, el paisaje es verde y el baño llega acompañado de aguas más frías.
Playas de Galicia y Asturias para escapar del calor en agosto
La playa de Rodas, en las islas Cíes, es una de las joyas de Galicia. Arena blanca, aguas transparentes y un entorno protegido dentro del Parque Nacional das Illas Atlánticas hacen que la visita merezca la planificación. Para acceder en temporada alta es necesario contar con autorización de la Xunta de Galicia.
También en Galicia, la playa de As Catedrais, en Ribadeo, destaca por sus arcos naturales y formaciones rocosas, visibles especialmente con marea baja. Su tirón turístico ha obligado a regular el acceso: la reserva es necesaria en Semana Santa y del 1 de julio al 30 de septiembre, aunque las autorizaciones son gratuitas.
Asturias aporta dos paradas muy distintas. La playa del Silencio, en Cudillero, combina acantilados, canto rodado y acceso a pie, lo que ayuda a conservar su carácter tranquilo. Turismo de Asturias la sitúa entre los paisajes más bellos del occidente asturiano.
La playa de Gulpiyuri, en Llanes, es una rareza natural: una pequeña playa interior, sin salida directa al mar, donde el agua entra bajo los acantilados. Está catalogada como Monumento Natural y apenas mide unas decenas de metros.
El Cantábrico cántabro mantiene arenales amplios, naturales y menos sofocantes
En Cantabria, Valdearenas, en Liencres, ofrece un arenal de 2.800 metros junto al Parque Natural de las Dunas de Liencres, declarado en 1986. Es una playa abierta, de arena fina, muy ligada al surf y a los paseos entre dunas y pinar.
La playa de Trengandín, en Noja, ocupa la zona occidental de un extenso arenal que supera los tres kilómetros hasta la punta de El Brusco. Es una opción cómoda por su cercanía al pueblo, pero mantiene un entorno amplio y abierto que la convierte en una de las grandes referencias del verano cántabro.
Euskadi suma surf, acantilados y paseos frente al calor mediterráneo
En Bizkaia, la playa de Barinatxe, conocida como La Salvaje, se extiende entre Sopela y Getxo. Tiene arena fina, fuerte oleaje y 752 metros de longitud, con un entorno de acantilados que atrae a surfistas, senderistas y bañistas que buscan una costa menos urbana.
La lista se completa con la playa de Zarautz, en Gipuzkoa, una de las más largas de la costa vasca, con 2.500 metros de arena dorada. Es un clásico para practicar surf, caminar por el paseo marítimo y disfrutar de un ambiente más templado que el de otros destinos peninsulares en agosto.
Para quienes este verano quieran cambiar el calor intenso por acantilados, mareas y paisajes verdes, el norte ofrece una alternativa muy atractiva sin salir de España.
