El joven albaceteño adquirió una vivienda en Fuensanta, un pequeño municipio de Albacete, tras años de trabajo y ahorro. Su caso muestra cómo el entorno rural se abre paso como una alternativa más asequible para los jóvenes que buscan comprar una casa.
El acceso a la vivienda sigue siendo uno de los grandes problemas para los jóvenes en España. Según el Indicador Sintético de la Juventud (ISJ), elaborado por la Fundación PwC, un menor de 35 años necesita 9,1 años completos de ingresos para poder comprar una vivienda.
En este escenario, el entorno rural aparece como una opción más accesible frente a los precios de las grandes ciudades. Santiago Marín, conocido como Santi, tiene 22 años y ya es propietario de una casa en Fuensanta, una localidad de la provincia de Albacete con 285 habitantes.
Comprar una casa en un pueblo, una alternativa para jóvenes con ahorros
Santi ha explicado en una entrevista concedida a ‘El Español’ cómo logró comprar una vivienda por 40.000 euros. El joven, que trabaja en el sector de la albañilería, también ha desempeñado otros empleos desde muy temprano, entre ellos soldador y tractorista.
“He trabajado desde los 16 años, tenía bastantes ahorros”, señala al citado medio. Esa capacidad de ahorro fue determinante para dar el paso y cerrar la compra de una casa que ahora está rehabilitando.
Su reflexión conecta con el debate sobre el precio de la vivienda y las dificultades de los jóvenes para independizarse. “Parece que la gente no podemos comprar casas, pero sí se puede. Es cierto que muchos tenemos metido en la cabeza lo de vivir en una ciudad grande”, afirma Santi.
El préstamo personal que permitió cerrar la compra sin hipoteca
El joven no recurrió a una hipoteca tradicional para adquirir la vivienda. Según explica, la casa tenía un precio ajustado y pudo pagar una parte importante con sus propios ahorros.
“Estaba barata y con lo que tenía ahorrado pagué la mitad del valor y luego, en vez de hipotecarme, pedí un préstamo personal y terminé de abonar el resto”, relata.
Esta decisión le permitió convertirse en propietario a los 22 años en un mercado donde muchos jóvenes siguen dependiendo del alquiler o de la ayuda familiar para poder emanciparse. Para Santi, la situación actual de los alquileres refuerza su apuesta por vivir fuera de las grandes ciudades.
“Conforme están los alquileres, lo mejor es irte a las zonas rurales y te compras tu casa”, asegura.
La reforma de la vivienda eleva el coste total de la inversión
La compra de la casa no ha sido el único gasto. Santi ha tenido que invertir cerca de 15.000 euros en la reforma del inmueble, unos trabajos que realiza mientras mantiene su actividad laboral.
Desde hace medio año comparte el proceso de rehabilitación en su perfil de TikTok, donde muestra los avances de la vivienda. Su experiencia también refleja una realidad habitual en las casas más económicas del entorno rural: el precio de compra puede ser menor, pero muchas necesitan una inversión posterior para dejarlas listas.
“La mayoría lo hago todo yo, aunque mi padre, que se dedica a la construcción, me echa una mano a veces”, explica el joven albaceteño.
El caso de Santi pone el foco en una vía que gana interés entre quienes buscan vivienda a precios más bajos: comprar en municipios pequeños, asumir una reforma progresiva y alejarse del modelo de vida centrado en las grandes capitales.
