Pagar la factura del gas suele ser uno de esos trámites que se hacen casi en piloto automático. Llega el recibo, se mira de reojo, se suspira un poco y se paga, que tampoco es plan de discutir con la calefacción en pleno invierno. El problema es que muchos hogares llevan años con la misma tarifa, la misma comercializadora y el mismo contrato, sin revisar si sigue siendo la opción más barata. Y ahí es donde el bolsillo puede estar perdiendo dinero mes a mes, sin hacer mucho ruido.
En España, el gas natural se puede contratar en el mercado regulado o en el mercado libre, y esa diferencia no es precisamente decorativa. Revisar el contrato y ajustar la tarifa puede suponer un ahorro de entre el 10% y el 20% en la factura anual.
¿Por qué muchos hogares pagan de más en la factura del gas?
El gas natural es uno de los gastos fijos importantes del hogar, pero también uno de los contratos que menos se revisan una vez firmado. Muchos consumidores mantienen durante años la misma tarifa sin comprobar si esa combinación sigue encajando con su consumo real.
La consecuencia es bastante clara: se puede acabar pagando más de lo necesario de forma crónica. Y no hablamos de céntimos sueltos, sino de una diferencia que puede situarse entre un 10% y un 20% entre una tarifa óptima y una subóptima.
Qué diferencia hay entre el mercado regulado y el mercado libre del gas
En España existen dos modalidades principales para contratar el gas. Por un lado está el mercado regulado, donde se ofrece la Tarifa de Último Recurso, conocida como TUR, con precios fijados por el Ministerio cada trimestre.
Por otro lado está el mercado libre, donde cada comercializadora establece sus propias condiciones. Dicho de forma sencilla: en el regulado el precio está supervisado por el Gobierno, mientras que en el libre cada compañía marca su propuesta, con sus precios y condiciones. Y ahí, como en tantas facturas domésticas, conviene mirar la letra pequeña antes de dejar que el recibo siga haciendo de las suyas.
Cómo funciona la TUR y qué consumidores pueden acceder a ella
La Tarifa de Último Recurso es la única opción disponible dentro del mercado regulado de gas. Su precio se define y se supervisa por el Gobierno cada tres meses, y solo pueden ofrecerla las denominadas Comercializadoras de Referencia.
El sistema TUR divide a los consumidores por tramos según su consumo anual. La TUR 1 corresponde al peaje de acceso RL.1 y está destinada a consumos inferiores a 5.000 kWh al año. La TUR 2 se dirige a consumos de entre 5.001 y 15.000 kWh anuales, con un término fijo más alto, pero con un precio por kWh más ajustado, lo que puede hacerla más rentable para quien utiliza más gas.
Cuánto bajó la TUR desde el 1 de enero de 2026
La buena noticia para quienes ya están en la TUR es que desde el 1 de enero de 2026 la Tarifa de Último Recurso de gas natural se rebajó una media del 8,7% frente al trimestre anterior. Esta reducción se aplicó por el menor coste de la materia prima dentro de la revisión trimestral habitual.
Ahora bien, la bajada del precio regulado no se traduce exactamente en el mismo ahorro final en la factura anual. Aunque la reducción es del 8,7%, el ahorro real estimado se sitúa entre el 3,7% y el 4,8%, según el perfil de consumo. Vamos, que baja, sí, pero la factura no siempre se porta tan generosamente como uno quisiera.
Cómo cambiar a la TUR y ahorrar sin hacer obras ni inversiones
El ajuste más inmediato es cambiar de tarifa. No requiere inversión, no exige obras y puede empezar a notarse desde el primer mes siguiente, siempre que el contrato actual no sea el más conveniente.
El procedimiento es gratuito y no suele tener coste de cambio. Si el consumidor está en el mercado libre, puede contactar con la Comercializadora de Referencia asignada por defecto en su zona para solicitar la TUR. El plazo máximo para el cambio de comercializador es de 21 días si la distribuidora no detecta ningún impedimento técnico ni deficiencia en la conexión.
Antes de dar el paso, conviene revisar bien el contrato y comparar con datos reales de consumo. Estos son los pasos prácticos para hacerlo sin perderse entre términos raros:
- Comprobar en la factura si el contrato está en el mercado libre o en el mercado regulado.
- Revisar el consumo anual de gas para saber si encaja en TUR 1, con menos de 5.000 kWh, o en TUR 2, entre 5.001 y 15.000 kWh.
- Acceder al comparador gratuito de la CNMC mediante el código QR que aparece en la factura de gas.
- Cargar automáticamente los datos de consumo desde ese QR y comparar las ofertas disponibles para ese perfil.
- Si la TUR resulta más conveniente, contactar con la Comercializadora de Referencia correspondiente para solicitar el cambio.
Con estos pasos, el consumidor puede saber si está pagando de más y tomar una decisión con información concreta. No es magia, es revisar el contrato, que suena menos emocionante, pero suele salir bastante más rentable.
Por qué bajar el termostato también reduce la factura del gas
Una vez optimizado el contrato, hay otro ajuste que puede actuar directamente sobre la factura: la temperatura de la calefacción. Cada grado extra aumenta el consumo entre un 7% y un 8%, de modo que mantener el termostato entre 19°C y 21°C es el rango más eficiente.
La clave está en que la calefacción representa entre el 60% y el 70% del consumo de gas en una vivienda media española. Por tanto, bajar solo 1 grado respecto a la temperatura habitual puede suponer entre un 7% y un 8% de ahorro en la parte de calefacción de la factura.
Qué combinación permite ahorrar más en el recibo del gas
La fórmula más sencilla pasa por unir dos gestos: revisar la tarifa y ajustar el termostato. El primer cambio puede generar un ahorro de entre el 10% y el 20% en la factura anual, mientras que el segundo ayuda a reducir el gasto en calefacción sin tocar el contrato.
Además, si se añaden mejoras de aislamiento y pequeños cambios de hábito, el ahorro puede superar ese porcentaje en viviendas mal aisladas. En definitiva, mirar una vez el contrato, comparar con la herramienta de la CNMC y ajustar un par de grados la calefacción puede ser suficiente para que el siguiente recibo empiece a devolver parte de ese dinero que se estaba yendo de más.
